En junio… Poesía
El paseo de Doña Urraca
Una mañana encendida
de aire transparente y sol
miró afuera Doña Urraca
y de su casa salió.
Como iba a dar un paseo,
y por si hacía calor,
decidió llevar sombrilla
y de su casa salió.
También podía hacer frío:
gorro y bufanda tomó,
se los puso con gran prisa
y de su casa salió.
Y si llovía, ¿qué haría?
Podía esconderse el sol.
LLevó además el paraguas
y de su casa salió.
Quería estar elegante
por si encontraba a un señor:
se puso tacones altos
y de su casa salió.
Por parecer gran señora
se puso sombrero alón,
una falda de volantes,
y de su casa salió.
Pero faltaba un collar
y de prisa lo buscó,
se lo enredó por el cuello
y de su casa salió.
En junio… Poesía
Norberto, el elefantito.
Norberto, el elefan-
tiene los ojos ne-
pero la trompa blan-
Sentado en su silli-
toma sopas con hon-
chicle y chocolati-.
Es un tipo muy ra-.
Cuando llueve se mo-
si no lleva para-
Y cuando tiene sue-,
se queda dormidi-
en su cojín de se-.
Se lo trajo Marí-
una noche de ju-
que cenó con Pingüi-.
Y ahora es muy buen compa-
de don Diablito Ro-
y don Mapache Sa-.
Carlos Murciano.
En junio… Poesía.
Abril
Juan Ramón Jiménez
En junio… Poesía.
Corazón de colores
La historia de mi vida
os la quiero contar.
Mi vida fue de oro
(corazón, corazón de colores)
mi vida fue de oro
como un palacio real.
La historia de mi vida
os la quiero contar.
Mi vida fue de sangre
(corazón, corazón de colores)
mi vida fue de sangre
como una amapolal.
La historia de mi vida
os la quiero contar.
Mi vida fue de plata
(corazón, corazón de colores)
mi vida fue de plata
como un cristal raudal.
Juan Ramón Jiménez.
En junio… Poesía.
trom
La trompeta
petea
pia
El piano
nea
Violines escondidos
violinan
violi
nean
¿Y el oboe?
o
b
o
e
a
Pianea la trompeta.
El piano violinea.
Los violines escondidos
trompetean oboean.
Es la orquesta
de mis sueños
la que ea
orquestea.
La trompeta oboea.
El piano trompetea.
Los violines pianean.
El oboe violinea.
¡Oh, qué lío!
Ya no entiendo
a esta orquesta
que orquestea.
Antonio García Teijeiro
Recitamos Santiago y Miguel.
En junio… Poesía.
Los capicúas
Son los capicúas unos animales
que tienen las manos y los pies iguales.
Podéis observarlos un día o un mes:
¿están del derecho o están del revés?
Preparan sus manos pasteles y tartas
mientras con los pies juegan a las cartas.
Por narices lucen raros instrumentos
que suenan alegres cuando están contentos.
Si los ves moverse, no sabrás jamás
si se están pegando o bailan el vals.
Y cuando se sientan en silla o sillón
sus miembros se enredan en gran confusión.
Ningún capicúa sabe con certeza
dónde está su cola y dónde su cabeza.
DAVID CIRICI
En junio… Poesía
Los que no danzan
Una niña que es inválida
dijo: —«¿Cómo danzo yo?»
Le dijimos que pusiera
a danzar su corazón…
Luego dijo la quebrada:
—«¿Cómo cantaría yo?»
Le dijimos que pusiera
a cantar su corazón…
Dijo el pobre cardo muerto:
—«¿Cómo danzaría yo?»
Le dijimos: —«Pon al viento
a volar tu corazón…»
Dijo Dios desde la altura:
—«¿Cómo bajo del azul?»
Le dijimos que bajara
a danzarnos en la luz.
Todo el valle está danzando
en un corro bajo el sol.
A quien falte se le vuelve
de ceniza el corazón…
Gabriela Mistral.
En junio… Poesía
El Caballo Bayo
Las crines al aire ,
detrás de la valla,
el caballo bayo
relincha y se enfada.
Quiere ir a los prados,
galopar sin trabas,
cruzar el arroyo,
beber en la charca.
Quiere ser tan libre
como son las águilas
que vuelvan sin prisa
sobre las montañas;
libre como el viento,
libre como el agua
y como las nubes
que pasan y pasan.
El caballo bayo
se saltó la valla
y pace los tréboles
de la madrugada.
Carlos Murciano
Recitamos María y Noelia.
En Junio…poesía
Locomotora
Hierro, Hierro, Hierro
loco todo el tren
Animo a leer

- “En el planeta del principito había semillas terribles… como las semillas del baobab. El suelo del planeta está infestado de ellas. Si un baobab no se arranca a tiempo, no hay manera de desembarazarse de él más tarde; cubre todo el planeta y lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño y los baobabs son numerosos, lo hacen estallar.”
Animo a leer El principito.
Porque es un cuento breve, tierno, muy bien escrito, que a veces hace sonreír y a veces te pone triste.
Porque es un libro que nos hace pensar.
Cuando logré, por fin, articular palabra, le dije:
- Pero… ¿qué haces tú por aquí?
Y él respondió entonces, suavemente, como algo muy importante:
-¡Por favor… píntame un cordero!
Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer. Por absurdo que aquello me pareciera, a mil millas de distancia de todo lugar habitado y en peligro de muerte, saqué de mi bolsillo una hoja de papel y una pluma fuente. Recordé que yo había estudiado especialmente geografía, historia, cálculo y gramática y le dije al hombrecito (con un poco de mal humor), que no sabía dibujar.
- No importa - me respondió-, píntame un cordero!
Como jamás había dibujado un cordero, rehíce para él uno de los dos únicos dibujos que yo era capaz de realizar: el de la serpiente boa cerrada. Y quedé estupefacto cuando oí decir al hombrecito:
- ¡No!, !No! Yo no quiero un elefante en una serpiente. La serpiente es muy peligrosa y el elefante ocupa mucho sitio. En mi casa es todo muy pequeño. Necesito un cordero. Píntame un cordero.
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