¿De qué tratan las fábulas? (IV)
Domingo, diciembre 14th, 2008-
El perro y el gato
Crear historias, escribir sobre nuestro entorno… descubrir nuevas formas de aprender.

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Los personajes de las fábulas son animales que hablan u objetos con rasgos humanos.
Mientras el raposo estaba comiendo en su casa, ideaba un plan para venderle más caro el queso al águila.
El águila, volando, pensaba qué rico iba a estar el queso, y al cabo de media hora, el águila golpeó a la puerta del raposo:
- ¿Quién es? – preguntó el raposo.
- Soy yo, el águila – dijo el águila.
- ¡Pasa, pasa! – dijo el raposo – Como si estuvieras en tu casa.
El águila entró y el raposo le dijo:
- Son 90 euros.
(En el mercado costaba 5 euros).
Y el águila:
- Es muy caro.
A continuación le dijo que asà no se lo compraba y el águila, más fuerte que el raposo, con un movimiento rápido, le quitó el queso y se lo llevó volando y sin pagar.
MORALEJA: No engañes a alguien más listo y fuerte que tú porque te pueden dar una lección.
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Las fábulas suelen ser historias breves.
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Cierto dÃa de verano, un oso salió en busca de miel puesto que tenÃa mucha hambre. Se encontró con un enjambre y dijo:
- ¡Hola! ¿Me dais un poco de esa rica miel?
- ¡Nooo!, es nuestra, que la llevamos trabajando todo el año.
El oso, enfadado, cogió un palo y empezó a darle golpes hasta que el enjambre cayó. Las abejas, rabiosas, salieron y empezaron a picotearle el culo. El oso se puso a correr en busca de un rÃo y al llegar se sumergió dentro del agua. Pensó en cómo podrÃa comer tan rica miel, y asà decidió que tenÃa que hacerse amigo de las abejas. Se dijo que estas eran muy inocentes y seguro que confiarÃan en él. Y asà fue como el oso se hizo con toda la miel.
MORALEJA: No hay que ser tan inocente,
                 no creer a quien daño puede hacerte.
En clase leÃmos fábulas de varios autores: Esopo, Fedro, La Fontaine, Samaniego, Iriarte y Hartzenbusch.
Al final, nosotros también quisimos inventar, asà que en parejas creamos pequeñas fábulas que dejamos en esta y en las siguientes entradas.
Esta es la nuestra, de Sara Lozano y Sara Barbeito.
Los caballos y la mofeta
Estaban dos caballos en el campo cuando pasó una bonita yegua blanca que se quedó mirando para ellos. Al poco marchó, y los dos caballos se pusieron a hablar. Dijo uno:
- Me miraba a mÃ. ¡Cómo se nota que soy el más guapo!
- ¡Ya! ¡Qué te lo crees tú! El más guapo soy yo.
- ¡No! ¡Yo!
- ¡No! ¡Yo!
- ¡No! ¡Yo!
- ¡No! ¡Yo!
Se miraron y empezaron a pelearse. Pasó una mofeta e intentó calmarlos, pero ellos seguÃan a lo suyo. La mofeta, molesta porque no le hacÃan caso, se fue diciéndose:
- ¡Tan guapos y tan tontos!
MORALEJA: No se debe ser pretencioso ni orgulloso.
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