Científicos argentinos descubrieron que la grelina, una proteína que regula la ingesta de alimentos y despierta la sensación de hambre, también optimiza el rendimiento de la memoria.
El hallazgo abre el camino para la búsqueda de fármacos capaces de modificar los procesos del sistema nervioso central que están relacionados con la alimentación.
Al contar con la certeza de que la grelina modula el hambre, un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Córdoba,decidió indagar la relación entre ingesta de alimentos, ansiedad y memoria.
Se realizaron sucesivos experimentos que consistían en inyectar la sustancia en el sistema nervioso central de ratas de laboratorio y medir los tres procesos.
Los investigadores argentinos lograron comprobar que, la grelina aumentaba tanto el hambre de los animales como sus niveles de ansiedad. “Pero la sorpresa fue descubrir que mejoraba la memoria”, señaló Rubiales, quien explicó que para evaluar el fenómeno fue necesario realizar diferentes pruebas que demostraron “un evidente incremento” en la retención de información del pasado. Comentó que, si bien faltan varios pasos para que estos descubrimientos básicos tengan una utilidad terapéutica en humanos, gracias al avance acelerado de la producción de fármacos se podrá “inhibir o estimular los receptores de la grelina y, de alguna manera, modular las conductas.
Rubiales recordó la hipótesis que sostiene que “la representación en la memoria de la información relacionada con comidas ingeridas en el pasado reciente es un factor que influiría sobre el consumo a posteriori, de manera que, manipulando el recuerdo de un episodio de ingesta se obtendría como efecto la reducción sobre el consumo subsiguiente”.
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