La encuesta de OCDE refleja un año más que el país en donde se da un mayor porcentaje de universitarios licenciados con empleos de baja cualificación es España. Es decir que, al menos en los primeros años de vida laboral, tener un título universitario es escasamente útil.

 

¿Significa esto que estudiar una carrera, un máster o un doctorado no vale para nada en España? Caben dos matices:

1) Eso es solo en los primeros años de vida laboral, algo que podría ser comprensible en un país con un mercado de trabajo tan esclerotizado como el nuestro.

2) Si una persona tiene una carrera, acaso no le espere un futuro brillante; pero si no la tiene, todavía lo va a pasar peor. En otras palabras, es casi indispensable tener un título en España para acceder a un trabajo inferior a la cualificación académica que se tiene.

Sea lo que sea, las conclusiones parecen claras: España tiene un sistema educativo disfuncional para un mercado laboral disfuncional. Un sistema educativo que produce títulos que luego no tienen salida laboral. Eso puede explicarse de tres formas:

1) Producimos demasiados universitarios.

2) Nuestros universitarios están poco preparados.

3) Nuestros universitarios no son demandados por el mercado, lo que podría suponer que están demasiado bien formados para un país que sigue siendo fundamentalmente una economía de sol,  playa, ladrillo y tortilla, con escasa innovación y nulo apetito por el riesgo.

Cualquiera de las dos opciones asnteriores ofrece a su vez dos posibilidades:

1) Echarse a llorar.

2) Echarse a temblar.

Fuentes: www.elmundo.es