Barack Obama presentó en Washington su nuevo plan de supervisión financiera. El programa de reformas, persigue, sobre todo, otorgar más poder al Gobierno en la supervisión y control de los bancos, así como avanzar en la protección  de los consumidores y poner en coto a los productos financieros exóticos. Los puntos fundamentales del cambio propuesto son:

Activos de riesgo. La administración creará un consejo de supervisión Financiera, bajo el control del Tesoro, cuya misión principal consistirá en controlar los activos de riesgo que circulan en el mercado.

Intervención de entidades. El Gobierno tendrá poderes que le permitirán actuar siempre que un banco esté al borde del colapso y su caída amenace al resto del sistema.

Intereses de los consumidores. Se creará la Agencia de Protección Financiera del Consumidor. Este organismo intentará velar por los intereses de aquellas personas que han solicitado un préstamo o utilizan una tarjeta de crédito.

Aplicación Global. El deseo de Obama es que todas estas medidas puedan aplicarse también a nivel internacional.

El primer obstáculo para el plan del Gobierno se encuentra a partir de ahora en el congreso de su país, donde ya ha recibido duras críticas de los republicanos.