Renovación metodológica

Escrito por blogmaestro
8 de octubre de 2014 a las 19:49h

Se abre este curso académico con la publicación del Decreto 105/2014, del 4 de septiembre, por el que se establece el currículo de la educación primaria en la Comunidad Autónoma de Galicia, al que seguirá el resto de normas que proceden de la LOMCE y su calendario de aplicación. Lo que quizás sorprenda a las personas que simplemente hayan seguido su tramitación parlamentaria y la repercusión en los medios de algunas medidas polémicas, es la manera explícita que tiene la norma de exponer la necesidad de una profunda renovación metodológica para la que, sin duda, harían falta los muchos medios con los que casi nunca vienen acompañados estos frecuentes bandazos normativos que tanto molestan a todas las personas implicadas en el proceso educativo.

En línea con la Recomendación 2006/962/EC, del Parlamento y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, y siguiendo el camino iniciado en la LOE, el preámbulo deja ya claro que el “decreto se basa en la potenciación del aprendizaje por competencias, integradas en los elementos curriculares para propiciar una renovación en la práctica docente y en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Se proponen nuevos enfoques en el aprendizaje y en la evaluación, que van a suponer un importante cambio en las tareas que tienen que resolver los alumnos y las alumnas, y propuestas metodológicas innovadoras. Además, el siguiente párrafo deja claro que “el aprendizaje basado en competencias se caracteriza por su transversalidad, su dinamismo y su carácter integral”. Algo que la propia estructura del sistema educativo actual hace muy difícil por sus dinámicas habitualmente centradas en el libro de texto y su poca flexibilidad espacial y horaria, sobre todo en la educación secundaria y el bachillerato.

Sin embargo, el ánimo innovador del decreto no se queda ahí y sigue ahondando en el camino del cambio, advirtiendo que “para lograr este proceso de cambio curricular es preciso favorecer una visión interdisciplinaria”. Algo muy poco probable mientras se siguen manteniendo los nichos estancos de las materias, acompañados de sus manuales de asignaturas que carecen de la capilaridad necesaria para interrelacionarse y salirse de las tapas de cartoné protegidas con forros similares a los que les poníamos nosotros en los años setenta, cuando llegaron de la mano de la Ley General de Educación.

Por último, el decreto enfatiza la necesidad de contextualizar los contenidos para no convertirse en elementos estáticos y memorizables, sino dinámicos, interdisciplinares y significativos: “Las situaciones de aprendizaje diseñadas para su desarrollo deberán incorporar tareas que contextualicen los aprendizajes y que permitan avanzar en más de una competencia al mismo tiempo. El enfoque metodológico deberá sustentarse en las referidas situaciones de aprendizaje, con la finalidad de que los contenidos se conviertan en conocimientos aplicables con eficacia”.

Pero la verdadera declaración de intenciones metodológicas está en el capítulo III (Proceso de aprendizaje). Y más particularmente en la sección 2 del Artículo 15 (Principios metodológicos):

La metodología didáctica será fundamentalmente comunicativa, inclusiva, activa y participativa, y dirigida al logro de los objetivos y de las competencias clave. En este sentido se prestará atención al desarrollo de metodologías que permitan integrar los elementos del currículo mediante el desarrollo de tareas y actividades relacionadas con la resolución de problemas en contextos de la vida real.

Una declaración de intenciones que pocas personas dentro del sistema educativo serían capaces de poner en cuestión con argumentos sólidos. Pero, por desgracia, habrá que temerse lo que casi siempre ha ocurrido en este país: estos objetivos loables carecen de estabilidad en un sistema en permanente cambio e inestabilidad que, además, no consigue poner los recursos donde pone las palabras cargadas de buenas intenciones.

Pero, mientras tanto, mientras van pasando las leyes al ritmo de las campañas electorales sin lograr cambiar sustancialmente lo conseguido por la Ley General de Educación de 1970, ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros para mejorar la situación en nuestras propias aulas y, con suerte, compartir esta complicidad con algunos de nuestros colegas?

Nuestra propuesta está en el camino de conseguir algunos de los objetivos planteados por esta ley, por la anterior y posiblemente por la siguiente mediante el desarrollo de proyectos que hagan protagonistas a los alumnos y alumnas de sus propios aprendizajes: que aprendan a investigar, a trabajar en equipo, a mirar a su entorno más próximo en busca de un significado real, potente, significativo, que vaya a acompañarlos en el proceso de aprendizaje permanente que es la vida. Partiendo de la ingente cantidad de información que los rodea, aprendiendo a entenderla, a seleccionarla, a gestionarla y a reproducirla no sólo en exámenes memorísticos, sino en tareas con verdadero significado para ellos y para su entorno. Construyendo su aprendizaje en un proceso de colaboración con sus colegas de aula y de centro, con propuestas que transpasen las paredes de las aulas y se extiendan por la comunidad, con el objetivo de mejorar el mundo a su alrededor.

Todo esto de la mano de la información periodística, con una visión crítica, caleidoscópica y abierta, respetuosa con las opiniones ajenas y galopando a lomos de las herramientas digitales que le van a dar visibilidad al proceso y a los productos del esfuerzo colectivo. Para esto os invitamos hoy a acompañarnos en el programa de blogs de Prensa-Escuela 2014-2015.

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Una respuesta a “Renovación metodológica”

  1. BLOGMAESTRO » Blog Archive » Renova... dice:

    […] Se abre este curso académico con la publicación del Decreto 105/2014, del 4 de septiembre, por el que se establece el currículo de la educación primaria en la Comunidad Autónoma de Galicia, al que seguirá el resto de normas que proceden de la LOMCE y su calendario de aplicación. Lo que quizás sorprenda a las personas que simplemente hayan seguido su tramitación parlamentaria y la repercusión en los medios de algunas medidas polémicas, es la manera explícita que tiene la norma de exponer la necesidad de una profunda renovación metodológica para la que, sin duda, harían falta los muchos medios con los que casi nunca vienen acompañados estos frecuentes bandazos normativos que tanto molestan a todas las personas implicadas en el proceso educativo. En línea con la Recomendación 2006/962/EC, del Parlamento y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, y siguiendo el camino iniciado en la LOE, el preámbulo deja ya claro que el “decreto se basa en la potenciación del aprendizaje por competencias, integradas en los elementos curriculares para propiciar una renovación en la práctica docente y en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Se proponen nuevos enfoques en el aprendizaje y en la evaluación, que van a suponer un importante cambio en las tareas que tienen que resolver los alumnos y las alumnas, y propuestas metodológicas innovadoras“. Además, el siguiente párrafo deja claro que “el aprendizaje basado en competencias se caracteriza por su transversalidad, su dinamismo y su carácter integral”. Algo que la propia estructura del sistema educativo actual hace muy difícil por sus dinámicas habitualmente centradas en el libro de texto y su poca flexibilidad espacial y horaria, sobre todo en la educación secundaria y el bachillerato. Sin embargo, el ánimo innovador del decreto no se queda ahí y sigue ahondando en el camino del cambio, advirtiendo que “para lograr este proceso de cambio curricular es preciso favorecer una visión interdisciplinaria”. Algo muy poco probable mientras se siguen manteniendo los nichos estancos de las materias, acompañados de sus manuales de asignaturas que carecen de la capilaridad necesaria para interrelacionarse y salirse de las tapas de cartoné protegidas con forros similares a los que les poníamos nosotros en los años setenta, cuando llegaron de la mano de la Ley General de Educación. Por último, el decreto enfatiza la necesidad de contextualizar los contenidos para no convertirse en elementos estáticos y memorizables, sino dinámicos, interdisciplinares y significativos: “Las situaciones de aprendizaje diseñadas para su desarrollo deberán incorporar tareas que contextualicen los aprendizajes y que permitan avanzar en más de una competencia al mismo tiempo. El enfoque metodológico deberá sustentarse en las referidas situaciones de aprendizaje, con la finalidad de que los contenidos se conviertan en conocimientos aplicables con eficacia”. Pero la verdadera declaración de intenciones metodológicas está en el capítulo III (Proceso de aprendizaje). Y más particularmente en la sección 2 del Artículo 15 (Principios metodológicos): La metodología didáctica será fundamentalmente comunicativa, inclusiva, activa y participativa, y dirigida al logro de los objetivos y de las competencias clave. En este sentido se prestará atención al desarrollo de metodologías que permitan integrar los elementos del currículo mediante el desarrollo de tareas y actividades relacionadas con la resolución de problemas en contextos de la vida real. Una declaración de intenciones que pocas personas dentro del sistema educativo serían capaces de poner en cuestión con argumentos sólidos. Pero, por desgracia, habrá que temerse lo que casi siempre ha ocurrido en este país: estos objetivos loables carecen de estabilidad en un sistema en permanente cambio e inestabilidad que, además, no consigue poner los recursos donde pone las palabras cargadas de buenas intenciones. Pero, mientras tanto, mientras van pasando las leyes al ritmo de las campañas electorales sin lograr cambiar sustancialmente lo conseguido por la Ley General de Educación de 1970, ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros para mejorar la situación en nuestras propias aulas y, con suerte, compartir esta complicidad con algunos de nuestros colegas? Nuestra propuesta está en el camino de conseguir algunos de los objetivos planteados por esta ley, por la anterior y posiblemente por la siguiente mediante el desarrollo de proyectos que hagan protagonistas a los alumnos y alumnas de sus propios aprendizajes: que aprendan a investigar, a trabajar en equipo, a mirar a su entorno más próximo en busca de un significado real, potente, significativo, que vaya a acompañarlos en el proceso de aprendizaje permanente que es la vida. Partiendo de la ingente cantidad de información que los rodea, aprendiendo a entenderla, a seleccionarla, a gestionarla y a reproducirla no sólo en exámenes memorísticos, sino en tareas con verdadero significado para ellos y para su entorno. Construyendo su aprendizaje en un proceso de colaboración con sus colegas de aula y de centro, con propuestas que transpasen las paredes de las aulas y se extiendan por la comunidad, con el objetivo de mejorar el mundo a su alrededor. Todo esto de la mano de la información periodística, con una visión crítica, caleidoscópica y abierta, respetuosa con las opiniones ajenas y galopando a lomos de las herramientas digitales que le van a dar visibilidad al proceso y a los productos del esfuerzo colectivo. Para esto os invitamos hoy a acompañarnos en el programa de blogs de Prensa-Escuela 2014-2015. CODAhttps://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Z78aaeJR8no  […]

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