Las claves del éxito escolar están en la familia
Muchas veces buscamos las causas del fracaso escolar con varas de medir que tienen la mirilla defectuosa. La pasada semana aparecieron varios análisis enfocados en un factor esencial que arroja luz en una esquina escasamente iluminada: el papel de las familias en el presente y el futuro escolar de sus hijos. En un análisis muy clarificador en La Voz de la Escuela del pasado miércoles, la orientadora y autora de la Guía de Orientación de Prensa Escuela Ana T. Jack apunta a las claves de este factor esencial y concluye que “el nivel cultural y la profesión de los padres son los dos factores que más influyen en el rendimiento de los alumnos”. Mucho más que otros que aparecen en las portadas periódicamente, como “el número de estudiantes que hay en cada aula, el porcentaje de inmigrantes o la ratio de alumnos por profesor”.
A conclusiones parecidas llega el profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna José Saturnino Martínez en declaraciones a El País (26-4-2010) hablando del acceso a la educación superior: “El 10% de los hijos de personas sin estudios llega a la universidad, mientras lo hace el 60% de los hijos de universitarios”.
Todo esto viene reforzado por reflexiones como la realizada por el economista Guillermo de la Dehesa en un artículo en El País el pasado 26 de abril en el que concluye que la realización de estudios universitarios en España, a pesar de ofrecer números muy inferiores a los de la OCDE o Estados Unidos, es todavía “la inversión más rentable”. Ahí también afirma de la Dehesa que a pesar del enorme esfuerzo inversor en educación de los últimos 32 años, todavía “queda mucho por hacer”, teniendo en cuenta que en nuestro país el fracaso escolar es del 30%.
Por esa razón, las estrategias para lograr una verdadera igualdad de oportunidades deben quizás enfocarse más en buscar soluciones del siglo XXI para un sistema educativo diseñado principalmente en el siglo XIX. Y este puede ser el hueco para herramientas actuales de gran poder igualador, como el acceso a la información que ofrecen los medios digitales y la gran plataforma universal que es internet. Propuestas innovadoras como una verdadera y eficaz introducción de las TICs en el sistema educativo y el cambio de los modos tradicionales de aprendizaje pasivo por proyectos de enseñanza-aprendizaje activos y motivadores son la posible vía para terminar con la losa de clase que hace que el pedigree familiar del alumno sea una de las principales claves del éxito.
Y aquí es donde llegamos al valor pedagógico de herramientas como el blog, un cuaderno digital multifuncional, multidisciplinar y altamente motivador si se convierte en el escaparate interactivo de experiencias y proyectos de aula que se salgan del camino de hierro decimonónico que todavía usa la fuerza del vapor y la gran inercia de su pesada estructura para avanzar con la misma lentitud de siempre.
En el post de la semana pasada ponía como ejemplo técnico un vídeo de Informe Semanal sobre la escuela del siglo XXI. Hoy va aquí como elemento de reflexión:
Informe Semanal: Hacia el aula del Siglo XXI
