Sobre libros y bibliotecas digitales
Lunes, mayo 20th, 2013Menos de 50 años después de la invención de la imprenta y de la impresión de la Biblia realizada por Johannes Gutenberg (1455), Johannes Trithemius, en su obra De laude scriptorum (1492), defiende el papel irremplazable de los amanuenses:
Si la escritura se perdiera, la gente se dispersarÃa, la devoción religiosa se extinguirÃa y la paz de la unidad católica se enturbiarÃa en una espiral de confusión. Sin los escribas, la escritura no persistirÃa de forma segura y, además, acabarÃa destrozada por el azar y corrompida por el tiempo [...] El libro impreso es un artefacto de papel que se descompondrá enteramente en un breve perÃodo de tiempo.
Estos augurios cuasi apocalÃpticos nos suenan bastante en la actualidad, pero aplicados a artilugios para algunos demonÃacos, como el ebook o libro electrónico:
 [El libro electrónico] me parece una cosa asquerosa. No conozco a nadie que haya leÃdo una gran novela en un libro electrónico. ¿Se imagina a alguien con Guerra y paz en la playa y que se le acaben las pilas? Pues se queda sin Guerra y paz. Es ridÃculo, es abominable. Habrá gente que le guste porque pueda ser cómodo, pero no sé de nadie que haya leÃdo El Quijote en un e-book ni creo que nadie lo vaya a hacer. (Mario Muchnik, editor argentino, en una entrevista en La Opinión)
 Siguiendo la estela de Tithemius 500 años más tarde, el escritor norteamericano Jonathan Franzen insiste en el sentido de permanencia que consigue el libro impreso cuando se lo compara con la versión digital y no deja dudas de su preferencia:
La tecnologÃa que a mà me gusta es la de la edición de bolsillo de Libertad [su novela más conocida]. ¡Siempre se le puede caer agua encima y sigue funcionando! Por lo tanto, es una tecnologÃa estupenda. Y aún por encima, funcionará dentro de 10 años. Por eso no es de extrañar que los capitalistas la odien. Es un mal modelo de negocio [...] Pienso que para los lectores serios el sentido de permanencia siempre ha sido parte de la experiencia. Todo lo demás en la vida es fluido, pero ahà queda el texto impreso que no cambia. ¿Habrá lectores que se sientan asà dentro de 50 años? ¿Gente que tenga una preferencia intensa por algo permanente e inalterable? No tengo una bola de cristal [...]
Quizás a nadie le interesen los libros impresos dentro de 50 años, pero a mà sÃ. Cuando leo un libro estoy manipulando un objeto especÃfico en un tiempo y un espacio especÃficos. El hecho de que cuando cojo un libro de un estante siga diciendo lo mismo es tranquilizador. Alguien trabajó muy duro para pulir el lenguaje, para dejarlo tal y como deseaba. Y para asegurarse de que era asà lo hicieron imprimir negro sobre blanco, sobre papel. Una pantalla siempre nos da la impresión de que podrÃamos borrarlo, cambiarlo o transformarlo. (Jonathan Franzen en un reportaje del Telegraph)
Basándose en estos testimonios o en otros que el alumnado pueda encontrar en la red, en la prensa o en cualquier otro medio de comunicación, se puede dar lugar a un proyecto en el que se analice la dicotomÃa libro impreso-libro electrónico y se debata sobre los retos que trae la nueva tecnologÃa digital a nuestro dÃa a dÃa en las aulas: libros de texto digitales, “mochila” electrónica, bibliotecas online, etc. La investigación puede partir del entorno inmediato de la clase, pero puede extenderse al centro y/o a la comunidad intra y extramuros.
Para cerrar, os ofrecemos a continuación el reportaje titulado “A tecnoloxÃa afasta aos humanos dos libros de papel en San Antonio” y publicado el pasado 17 de abril en la página 6 de La Voz de la Escuela:













Aunque este paso recientemente implantado complica un poco el proceso de alta del alumnado, los beneficios de abrir esta cuenta en Google compensarán con creces durante todo el curso. Tras esta ventana, y una vez recibido el mensaje en el móvil consignado, aparece una última donde hay que picar los datos recibidos en el teléfono:
A partir de aquà recomendamos pulsar el botón Paso siguiente en la ventana de introducción de una foto de perfil y, a continuación, clicar en el botón Ir a Gmail, que nos llevará a nuestro destino: la bandeja de entrada del correo que se va a utilizar para dar de alta al alumnado:
Dependiendo del número de alumnos y alumnas, y si queda tiempo al final de la sesión, se puede proceder al alta de cada uno de ellos como usuarios. Para facilitar este paso, bien en esta o durante la siguiente sesión, proponemos que el profesor/a escriba o proyecte su cuenta de correo electrónico y solicite al alumnado que le envÃen un correo con un texto breve de saludo. De este modo, podrá organizarlos por orden alfabético de apellidos y nombre y darlos de alta como contactos identificados dentro de un grupo etiquetado con el número de su curso y aula. AsÃ, toda la información intercambiada por correo electrónico o mediante el chat, Google talk, quedará archivada y será localizable fácilmente mediante el buscador de Gmail.
