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Propuestas de regeneración cívica desde la escuela partiendo de estrategias que combinan literatura, historia y actualidad

lunes, febrero 4th, 2013

Si consultamos portadas, secciones de lo más visto en blogs y diarios online, informativos y tertulias televisivas o si visitamos nuestro Facebook o Twitter nos encontraremos por doquier con noticias y opiniones sobre la corrupción, la falta de ética en la política y la necesidad de regeneración en otros ámbitos que no son el propio. En particular, el entorno de la política. Pero Bárcenas, Correa-Gürtel, Urdangarín u otros nombres locales, autonómicos o estatales no nacen de la nada y representan a una sociedad que necesita de una verdadera catarsis colectiva para adaptarse a la letra de las leyes que nos rigen. Por eso es necesario ir construyendo una nueva identidad colectiva desde la escuela, un nuevo modo de comportarse en el que vayamos despojándonos del pellejo grueso e impermeable de Lázaro de Tormes y sus herederos hasta la actualidad.

Para eso podemos echar mano de lo aparecido diariamente en los medios de comunicación y hacer un ejercicio de lectura y análisis crítico de lo ofrecido desde la literatura, desde las páginas del análisis histórico y desde las portadas, las pantallas y los twits. Como buscar citas en el Lazarillo, el Buscón, el Quijote o La familia de Pascual Duarte es un camino habitual y accesible, incluso desde las páginas de los propios libros de texto, ofrezco a continuación una cita de una obra de José Urbano Hortelano, escritor manchego y compañero docente, titulada Bilis y publicada en junio de 2012. En el fragmento, a manera de reflexión retrospectiva,  el protagonista analiza la actitud colectiva de todos los trabajadores de Sucesores de Casto Garcés, un almacén de venta al por mayor y al detall durante la postguerra:

Mucho tiempo después, al ver los análisis económicos de aquellos años, caí en la cuenta de que no hacíamos nada del otro mundo: la España de la autarquía sobrevivía así. El almacén no era un negocio que funcionara por el bien común, sino un gallinero sin bardas, abierto al saqueo de los zorros que gobernaban el corral. Cada uno de los socios robaba lo que podía y utilizando el ingenio del que disponía: unos se quedaban directamente el dinero que cobraban, otros se ponían de acuerdo con los compradores para falsificar las facturas, muchos birlaban alimentos que luego revendían en el mercado negro… Ninguno de ellos recriminaba nada al de al lado porque todos actuaban guiados por los mismos vicios: la angustia del hambre, la codicia y la mala intención. Un pacto tácito provocaba momentos cómicos como el de aquel socio que, con el guardapolvo totalmente empapado por la grasa de un pedazo de tocino que llevaba en el seno, salía del almacén por la puerta principal, a la vista de todos, sin que nadie pareciera advertir el rastro que iba dejando a su paso. La torpeza no acabó ahí, Emilio Poves cayó al suelo, después de resbalar con la grasa que de él mismo rezumaba. La pieza de tocino se le salió por debajo del guardapolvo. Hasta el mismo don Ramón Servil se acercó para levantarlo e ignoró el usufructo del hurto. Todos callaban, pensando, si tú te llevas el tocino, yo mañana me llevaré el magro y a mí por lo menos no me chorreará por las perneras del pantalón.

El fraude era el marchamo de la casa, grabado con lacre en la actuación de los dependientes, y eslogan sin letra de molde de Sucesores de Casto Garcés: para sacar mayor beneficio y burlar a la Fiscalía de Tasas (que regulaba los precios de los productos de primera necesidad), se sangraban con ganchos los sacos de arroz y de azúcar; los de 60 kilos pasaban a ser de 58. Luego, el tendero al que se le vendía la mercancía, también hacía su propia sangría, con lo que el kilo de aquellos años de racionamiento posiblemente no llegara a 800 gramos. Nadie sabía de estos manejos, nadie hablaba de ellos, pero se hacían de forma tan escandalosa que a veces provocaban la vergüenza silenciosa de los que pasábamos por allí y contemplábamos las prácticas fraudulentas.

El proyecto planteado hoy propone partir de un fragmento literario como el anterior, de una sección apropiada del currículo de geografía e historia correspondiente al siglo XX/XXI o al análisis de las instituciones democráticas creadas a partir de la Constitución de 1978 y de noticias, reportajes u opiniones aparecidas en los medios sobre el fraude, la ilegalidad, la doble moral o la falta de ética que todavía siguen llevando en muchos casos a esa “vergüenza silenciosa” de la que habla Hortelano.

Por supuesto, para no quedarse en el simple análisis, el proyecto puede avanzar de la autorreflexión hacia la acción ciudadana con propuestas de regeneración que partan del aula y que alcancen tanto el entorno inmediato del alumnado como cualquier otro espacio solo acotado por los límites de intenet. Es un momento de catarsis colectiva y la escuela debe situarse en la raíz y en la base de esta acción de regeneración cívica.

La corrupción en “Sobrespaña”: el pulso de la actualidad más enfangada como ejercicio de catarsis colectiva

viernes, enero 25th, 2013

 

Cuando el pasado miércoles la última de La Voz de Galicia rebautizaba el país como “Sobrespaña“, en las páginas interiores  de La Voz de la Escuela se dedicaba un reportaje completo a uno de los problemas más candentes de la actualidad bajo el título “La corrupción al acecho“. Un despiece destripaba términos como “Malversación de fondos públicos”, “Prevaricación”, “Soborno” o “Tráfico de influencias”.

A corrupción ao axexo.La Voz de la Escuela.23.01.2013 by Alberto Sacido Romero

 
Más adelante, en la ya mencionada columna de opinión, Mariluz Ferreiro nos ve viviendo en “Sobrespaña“, “camino de Españistán”, un término que procede de uno de los fenómenos españoles en YouTube del 2011:

 
Con estos tres instrumentos y con la posibilidad de ampliar los horizontes documentales en los lodos de la prensa diaria, la propuesta de hoy es abrir un proyecto de investigación que puede centrarse en el análisis en profundidad de los términos y circunstancias más recurrentes en titulares y cuerpos de noticias, reportajes, crónicas, columnas de opinión, viñetas o cualquier otro género informativo similar al anterior corto de animación a modo de documental satírico, obra de Aleix Saló.

Otra vez más, los productos de ese esfuerzo colectivo del alumnado y de su interacción y colaboración tienen cabida, durante el proceso y a la hora de colgar los resultados finales, en vuestros blogs de Prensa-Escuela. Quizás ha llegado el momento de la catarsis colectiva. Y posiblemente para esa purificación sea necesario cruzar las aguas enfangadas y malolientes de la corrupción.