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No a la violencia contra la mujer

miércoles, noviembre 23rd, 2011

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El próximo viernes se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, por lo que hoy proponemos partir de un vídeo-collage realizado sobre la canción “Ella” de la cantante extremeña Bebe y colgar del blog los productos de la reflexión y el trabajo activo del alumnado. Las posibilidades son tan amplias como la imaginación colectiva del grupo de trabajo, pero ofrecemos un par de ejemplos posibles:

  1. Después del visionado del vídeo, se puede pasar a un análisis colectivo sobre las imágenes y su relación con la letra de la canción. De ahí se puede proponer la búsqueda por parte del alumnado de canciones que toquen este mismo tema y la creación de un vídeo similar al modelo que incluya imágenes de campañas contra la violencia de género en cualquier lengua y de cualquier país.
  2. A partir del vídeo se puede crear un debate-coloquio que parta de noticias recientes y cercanas sobre violencia de género, como el titular de La Voz de ayer “«Eres muy guapa y te vamos a desfigurar la cara», me dijeron“, que relata un incidente ocurrido en Ribadeo. El debate puede centrarse en analizar los hechos y hacer propuestas para poner fin a este tipo de violencia. Por supuesto, un lugar perfecto para esta actividad sería una tutoría o las asignaturas de Educación para la Ciudadanía y Proyecto Interdisciplinar. Los productos finales a colgar en el blog pueden ser vídeos de las sesiones, artículos de opinión, reportajes, carteles hechos con Glogster, presentaciones multimedia, etc.

Para complementar estas propuestas recomendamos las dos primeras páginas de La Voz de la Escuela de hoy:

¿(In)Competencias?

lunes, febrero 21st, 2011

Alumnado gallego realizando un examen de Selectividad. / Carlos Folgoso

En un reciente artículo de La Voz de Galicia (13-2-2011) titulado “Universitarios con apuros para leer y escribir (bien)” y en los textos que lo complementan algunos profesores universitarios se quejan del “nivel” del alumnado que les llega de nuestras aulas e incluso afirman que sus mayores lagunas están “en la expresión, que es tremendamente decepcionante a nivel oral, y a nivel escrito brilla por su ausencia” (entrevista a Enrique Barreiro, director de la Escuela de Ingeniería Informática de Ourense).

Aunque en el reportaje aparece también profesorado que defiende que el “nivel” del alumnado es mayor o, cuando menos, diferente que el de antes, las quejas predominan y entran dentro de la clásica actitud de “culpar” al responsable del nivel inferior y no hacer caso de uno de los posibles orígenes de esa “(in)capacidad” del alumnado blanco de sus quejas. Por eso quizás sea necesaria también una autoevaluación como la propuesta por Celso Currás en el citado reportaje y que apunta hacia alguna de las causas del problema.

Una pista sobre los orígenes de esa supuesta “(in)competencia” puede estar en la magnífica foto de Carlos Folgoso que describe muy bien el vértigo de cada uno de los alumnos y alumnas que están a punto de entrar en el último escalón del sistema educativo y que son recibidos con exámenes escritos, por una parte, y con distribuciones espaciales no muy apropiadas para seguir desarrollando las diversas competencias básicas y disciplinares que han ido adquiriendo durante los 12 años de educación pre-universitaria: el aula tipo anfiteatro o con mesas de banco corrido atadas al suelo y dirigidas a una tarima con varios encerados en que el profesor normalmente hará una exposición casi siempre unidireccional de la “materia”.

Estos patrones clásicos de enseñanza, bastante parecidos a los de hace 20, 30 o 40 años, efectivamente casan bastante mal con un alumnado que ha nacido con un ratón en la mano y ha crecido mirando a múltiples pantallas de acceso a un mundo globalizado tan diferente en procedimientos y necesidades al de esa parte del profesorado que ahora los juzga “(in)capacitados” y bajos de “nivel”. Pero este sistema tradicional de alumnado pasivo y “receptor” parte de la universidad, en la que se educan todos los profesores de los niveles preuniversitarios, y se asienta en casi todo el sistema educativo (excepto en educación infantil, donde el alumnado todavía no ha aprendido a leer y escribir). Las clásicas disposiciones en filas de dos mesas mirando a un encerado y la utilización generalizada de un libro de texto que centra muchas de las actividades de las aulas con sistemas de evaluación preferentemente escritos y en forma de examen son dinámicas muy frecuentes en todo nuestro sistema. Parten de la universidad y vuelven a modo de boomerang a ella con un momento de máxima tensión llamado Selectividad y precedido de un curso, 2º de bachillerato, donde todo el alumnado que quiera cerrar el círculo ha de pasar por el rito iniciático de acceso al mundo adulto de concentrarse en preparar esa prueba escrita olvidándose muchas veces de que las leyes educativas españolas y europeas se centran no tanto en la acumulación de “conocimientos” disciplinares como en el desarrollo de competencias. Es decir, que de esos barros vienen estos lodos, que el que siembra vientos recoge tempestades, que la “(in)competencia”, de haberla, recorre todo el sistema partiendo de su fuente y que quizás sea este un buen tiempo para el cambio, dejando de lado el lamento basado en paraísos perdidos donde la criba económica y social llevaba a la universidad a un alumnado selecto y poco numeroso que ya venía seleccionado.

Aula universitaria gallega. / Miguel Villar

El Plan Bolonia y las leyes educativas basadas en principios centrados en un alumnado activo y protagonista de su propio aprendizaje son el reto que queda por delante. Deberíamos dejar atrás las burlescas pullas contra las chuscas meteduras de pata de un alumnado “(in)competente”, obligado a contestar por escrito, y centrarnos en atenderlos, dentro de su diversidad y aprovechando su motivación, con herramientas y procedimientos más propios del siglo XXI que los hagan aprender de forma autónoma.

Para iniciar un debate de autoevaluación del sistema en el que están formándose proponemos hoy partir de reportajes como el anterior o  de noticias sobre el sistema educativo para que el alumnado analice y reflexione sobre la situación de su día a día en las aulas. El blog, por supuesto, con sus múltiples posibilidades de interacción, es un entorno perfecto para plasmar este análisis: vídeos de los debates, reportajes audiovisuales que hayan sido utilizados como trampolín del análisis, artículos de opinión, cartas al director (del centro o de un periódico) con propuestas de cambio y mejora, carteles en Glogster, presentaciones multimedia o cualquier otro producto final o resultado del proceso tienen un lugar en el blog para ser alojados y compartidos.

El blog como instrumento tutorial

lunes, enero 18th, 2010

La hora semanal de tutoría colectiva y los períodos de atención a padres y alumnos suelen muchas veces ser momentos alejados de las importantes tareas tutoriales entre profesores, alumnos y padres. Sobre el papel suponen la misma cantidad de tiempo que asignaturas troncales como las lenguas o las matemáticas, pero la mayor parte de las veces están ocupadas en tareas que poco o nada tienen que ver con la atención tutorial tal y como aparece marcada en los decretos de 2007 que regulan la educación pre-universitaria: “La acción tutorial permanente puede contribuir de modo determinante a la adquisición de competencias relacionadas con la regulación de los aprendizajes, el desarrollo emocional o las habilidades sociales”.

Aquí es donde la utilización de la prensa en la hora semanal de tutoría y la plasmación de proyectos grupales o individuales de los alumnos en un blog pueden dar lugar a conseguir los objetivos básicos de la acción tutorial. Como complemento de gran utilidad, el programa Prensa-Escuela ofrece una Guía de Orientación Educativa con Actividades de Tutoría y un bloque de Orientación Familiar con fichas de actividades de gran utilidad para desarrollar el ambicioso plan tutorial que la nueva ley propone.

Partiendo de estos materiales y de lo que se encuentre semanalmente en la prensa el blog puede pasar a convertirse en un punto de encuentro donde volcar los resultados finales del proceso de autoanálisis del alumnado; de las actividades de orientación educativa, laboral y profesional; de punto de encuentro donde participen activamente las familias tanto en su relación directa con el centro como desde la comodidad de sus propios domicilios; o de contenedor general de actividades, recursos y propuestas que se vayan haciendo durante el proceso de acción tutorial.

De gran utilidad para crear un Plan de Acción Tutorial eficaz son las páginas de recursos del Instituto de Tecnologías Educativas del Ministerio de Educación, la web Tutores al borde de un ataque de ESO o la sección sobre Acción Tutorial del portal Orientared.

Por último, a continuación tenéis un ejemplo de vídeo resultante de un proyecto de orientación educativa realizado por escolares de secundaria sobre las drogas y que podría perfectamente aparecer colgado en vuestro blog de acción tutorial:

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