Texto sobre Rococó y Neoclasicismo

De la explosión decorativa a la vuelta a los orígenes: Rococó y Neoclásico: La sensualidad hecha arquitectura y pintura

  1. El rococó y el colofón del absolutismo

El Rococó es un estilo que se inicia en Francia hacia 1720 y apenas duras unos 40 años, coincidiendo con el reinado de Luis XV. Su final se corresponde con la aparición del pensamiento Ilustrado que entendía este arte como algo trivial y depravado.

Idilio, Luis XV. Cosme San Martín

Imagen de Rodrígo Fernández en Wikimedia Commonsde dominio público

  1. La continuación del absolutismo en Francia

A la muerte del rey Luis XIV, el famoso rey Sol, paradigma del absolutismo, la herencia de la corona se antojó algo más complicada. La mayoría de sus descendientes enfermaron. Uno de sus nietos, Felipe de Anjou, prefirió reinar en España. Así que será su bisnieto en quien recaiga la sucesión, aunque debido a su minoría de edad se instaurará una regencia con Felipe de Orleans hasta que Luis XV cumpliera la mayoría de edad.

El regente compatibilizó su vida política con los caprichos y frivolidades que se celebraban continuamente en Palacio Real de París, donde instaló su residencia. Sin embargo, la pésima situación política junto con las blasfemias de las que se acusaba al regente y a todo su círculo por sus diversiones, acabaron con la consagración de Luis XV en 1722.

Luis XV no fue un monarca muy interesado en los temas políticos, dejando este tipo de asuntos al Duque de Borbón y al Cardenal Fleury mientas él se dedicaba a la caza, las fiestas y el lujo palaciego, mientras iba perdiendo el imperio colonial. Claro que esta actitud, también continuada por su sucesor fue lo que produjo la crítica de los Ilustrados al derroche y la opulenta vida de la Corte. Por eso los criticó duramente, incluso vetó la obra de los enciclopedistas. De hecho, el cambio estilístico que se produjo en el Palacio de Versalles se debió en gran medida a él, bueno y la influencia de sus amantes como la Marquesa de Pompadour. Este estilo de vida fue muy imitado por la aristocracia de la época, que emuló sus gustos y aficiones.

  1. El absolutismo en España

La entrada del nuevo siglo, el XVIII, trajo bajo el brazo a una nueva dinastía de origen francés, los Borbones, la misma que continúa en la

La familia de Felipe V, Van Loo

Imagen en Wikipedia de dominio público

actualidad. Tras la Guerra de la Independencia provocada por la muerte del último de los Austrias, el nieto de Luis XIV, Felipe de Anjou, sube al trono español coronado como Felipe V. Las novedades venidas de Francia no se hicieron esperar y el Absolutismo con su fuerte centralización estatal se instalaron. La situación del monarca fue complicada ya que durante su reinado tuvo que hacer frente a varios problemas. Los que llegaban desde el extranjero, las rencillas con Austria como no podía ser menos tras haber ganado la guerra al Archiduque Carlos Austria. Pero también desde el interior del país en donde ni los nobles estaban contentos por la llegada de la aristocracia francesa alrededor del rey que los desplazaba; ni tampoco lo tenía todo consigo con los catalanes que no se llevaban bien con los franceses tras la pérdida del Rosellón y la Cerdaña, y que ahora verían incrementado su animadversión tras los Decretos de Nueva Planta que anulaban todos los fueros del Reino de Aragón.

 

Su segunda esposa, Isabel de Farnesio, lo aconsejó en asuntos políticos. De hecho una de las aspiraciones de Felipe V era suceder en el trono a Luis XIV de Francia, por eso cuando este falleció abdicó en su hijo Luis I con ese propósito. Sin embargo, la temprana muerte de su hijo lo llevará definitivamente al trono español hasta su fallecimiento en 1746. Esta última etapa estuvo marcada por los conocidos como Pactos de familia con Francia.

 

Su sucesor fue su hijo Fernando VI, quien tuvo que esperar hasta la muerte de su padre en 1746 y no recibió la corona tras el fallecimiento de Luis I como pudiera haber sido. Su reinado se caracterizó por un periodo de paz, más centrado en las reformas de la Hacienda Pública que realizó el Marqués de Ensenada. Fue un monarca ilustrado, protector de las artes y las ciencias. Un buen ejemplo de esto fue la creación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Su hermano por parte de padre, Carlos III, llegó desde Nápoles en donde reinaba para suceder a Fernando VI. Sus aires renovadores acarrearon la oposición de la nobleza y los estamentos más tradicionales. Fue continuador de los Pactos de Familia. En esa línea de la modernización también condijo a las artes que fueron acercándose al Neoclasicismo. No obstante no debemos olvidar piezas emblemáticas del rococó como la que veremos posteriormente en el Palacio Real, el Salón Gasparini.

Carlos III, Mengs

Imagen en Wikipedia de dominio público

 

 

  1. El absolutismo en España

La entrada del nuevo siglo, el XVIII, trajo bajo el brazo a una nueva dinastía de origen francés, los Borbones, la misma que continúa en la

La familia de Felipe V, Van Loo

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actualidad. Tras la Guerra de la Independencia provocada por la muerte del último de los Austrias, el nieto de Luis XIV, Felipe de Anjou, sube al trono español coronado como Felipe V. Las novedades venidas de Francia no se hicieron esperar y el Absolutismo con su fuerte centralización estatal se instalaron. La situación del monarca fue complicada ya que durante su reinado tuvo que hacer frente a varios problemas. Los que llegaban desde el extranjero, las rencillas con Austria como no podía ser menos tras haber ganado la guerra al Archiduque Carlos Austria. Pero también desde el interior del país en donde ni los nobles estaban contentos por la llegada de la aristocracia francesa alrededor del rey que los desplazaba; ni tampoco lo tenía todo consigo con los catalanes que no se llevaban bien con los franceses tras la pérdida del Rosellón y la Cerdaña, y que ahora verían incrementado su animadversión tras los Decretos de Nueva Planta que anulaban todos los fueros del Reino de Aragón.

Su segunda esposa, Isabel de Farnesio, lo aconsejó en asuntos políticos. De hecho una de las aspiraciones de Felipe V era suceder en el trono a Luis XIV de Francia, por eso cuando este falleció abdicó en su hijo Luis I con ese propósito. Sin embargo, la temprana muerte de su hijo lo llevará definitivamente al trono español hasta su fallecimiento en 1746. Esta última etapa estuvo marcada por los conocidos como Pactos de familia con Francia.

Su sucesor fue su hijo Fernando VI, quien tuvo que esperar hasta la muerte de su padre en 1746 y no recibió la corona tras el fallecimiento de Luis I como pudiera haber sido. Su reinado se caracterizó por un periodo de paz, más centrado en las reformas de la Hacienda Pública que realizó el Marqués de Ensenada. Fue un monarca ilustrado, protector de las artes y las ciencias. Un buen ejemplo de esto fue la creación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Su hermano por parte de padre, Carlos III, llegó desde Nápoles en donde reinaba para suceder a Fernando VI. Sus aires renovadores acarrearon la oposición de la nobleza y los estamentos más tradicionales. Fue continuador de los Pactos de Familia. En esa línea de la modernización también condijo a las artes que fueron acercándose al Neoclasicismo. No obstante no debemos olvidar piezas emblemáticas del rococó como la que veremos posteriormente en el Palacio Real, el Salón Gasparini.

 

Carlos III, Mengs

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Sala de los espejos, Palcio de Carlos VII y María Amalia de Austria

Imagen de Steve Jurvetson en Flickr bajo licencia cc

Como otras tantas veces ha pasado en el mundo del arte, lo que comienza siendo un término despectivo para nombrar algo relacionado con el estilo, termina convirtiéndose en la palabra que da nombre a una corriente artística. En este caso ocurrió con la decoración propia de estos edificios de estuco, madera o porcelana que imita a formas naturales como piedras y conchas y que en francés se denominan rocaille y coquille. Y de ahí al vocablo rococó.

El Rococó es un estilo artístico que aflora en Francia en el siglo XVIII, entre 1730 y 1760 aproximadamente, durante el reinado de Luis XV. Desde Francia se extendió a otros países de Europa, especialmente Alemania fue un foco importante.

Los cambios en el Barroco se comenzaron a dar tras la muerte de Luis XIV,  el conocido Rey Sol que residía en Versalles con toda su corte. Y es que la nobleza comenzó a marcharse a París. Con la regencia de Felipe de Orleans el estilo comienza a introducir innovaciones que se adaptan a los nuevos estilos de vida, mucho más refinado y en busca del deleite sensual más que del espiritual. Se trata de una nueva manera de entender el arte, mucho más preocupado por seducir y cautivar que por lo espiritual. Y claro, con estas ideas, las cuestiones religiosas tan importantes en el Barroco se dejan de lado para convertirse en un arte algo superficial y mundano.

El moderno estilo de vida que impone la aristocracia en París está caracterizado por nuevas residencias, lejos del icónico palacio de Versalles se construyen sus propias residencias urbanas que se conocen como hôtel. Estas residencias señoriales reflejan el nuevo ideal de vida más relajado y despreocupado de la sociedad. Las clases altas prefieren el placer frente al misticismo anterior, y eso se va a notar en el empleo entusiasta de una decoración animada y distinguida, difundiendo una viveza, delicadeza y belleza llenas de gracilidad.

Sala de la porcelana. Palacio de Aranjuez, Madrid.

Imagen de Ljuba brank en Wikimedia Commons bajo licencia cc

En general, podemos observar cómo emplean la ornamentación para este objetivo. Si te fijas en algunas de sus construcciones, observarás que los exteriores no se corresponden con los interiores, pues la aparente sobriedad exterior contrasta con los interiores en donde se exhiben salones, gabinetes, y otras tantas estancias en las que todas las artes se fusionan de un modo admirable. Si entras en algunas de ellas te darás cuenta como los muebles, las paredes o los colores encajan a la perfección, como parte de un único proyecto.

Esta decoración tan profusa no sigue un patrón común, sino que más bien parece autónoma e irregular, pero con un predominio de las formas curvas. Es habitual emplear elementos relacionados con el mundo natural como conchas, formas vegetales o piedras marinas, etc. Es lo que se conoce como rocalla y que tanto caracteriza al Rococó. Para dar más exuberancia al conjunto se emplean colores vivos, y puede que también se añadan revestimientos de pan de oro.

Otro tipo de adornos que están muy de moda son los de procedencia china, debido a la entrada de piezas de porcelana, telas y lacas de oriente.

Quizá podemos decir que el Rococó fue el último estilo unitario europeo, pues a partir del auge de la burguesía esta apostará por la originalidad de distintos  estilos más libres y diferenciados.

 

 

Madame de Pompadour, Boucher

Imgen de Yelkrokoyade en Wikipedia bajo licencia cc

 

  1. Los grandes ejemplos del rococó

Ya hemos hablado antes del nuevo modelo de vivienda aristocracia, esos palacios urbanos que se llaman hôtel. Pues bien, muchos de estos son los que proliferan ahora por Francia. Quizá uno de los mejores ejemplos es el Hôtel de Soubise,  un modelo que combina ambientes para las grandes fiestas de la élite y otros para los teatros y otras diversiones de la corte. Y es que recuerda que el lujo, el refinamiento y el gusto por lo mundano van a inundar todos estos lugares.

Será Jacques Gabriel uno de los arquitectos más afamados en Francia. Si ves algunos de sus edificios, exteriormente es probable que no encuentres mucha diferencia con lo que ya has estudiado del barroco francés. Sí, nos referimos a ese equilibrio propio del barroco en Francia, alejado de gustos excesivos y apostando, por tanto, por un estilo más clásico. Pero si atravesamos el umbral de las puertas de sus edificios es ahí donde vamos a poder comprobar toda su creatividad, en estancias llenas de elegancia y exquisitez.

Algunos de sus edificios en los que puedes ver estas características son el Palacio De Compiegne, la Ópera Real de Versalles, el Hôtel Biron, el Petit Trianon de Versalles o la Plaza de la Concordia en París.

La ciudad francesa de Nancy es otro de los grandes focos del Rococó en Francia. Un buen prototipo de este estilo es la Plaza de Stanyslas, llena de enrejados, fuentes y bancos que conforman un tejido enrevesado.

El otro lugar en donde triunfa el Rococó es en Alemania, con arquitectos de la talla de Baltasar Newman que trabajará en la zona de Bohemia. Allí, en Wurzburgo, construirá la Residencia del Obispo elector.

 

Plaza de Stanyslas, Nancy

Imagen de EmmanuelFAIVRE en Wikimedia Commons bajo licencia cc

  1. ¿Hay rococó en la arquitectura española?

Aunque Francia y Alemania fueron los países en los que el Rococó se convirtió en estas décadas en el estilo predominante no creas que no cruzó fronteras y llegó a nuestro país. Debes tener en cuenta que desde principios del siglo XVIII se produjo en España el cambio de dinastía y, con ella, la llegada de los Borbones, de la mano de Felipe V, nieto del rey sol. Por tanto, los gustos franceses se introdujeron aquí también. Así que muchos de los palacios que construyeron se puede ver la inclinación por los salones y gabinetes decorados a la moda. El Salón Gasparini del Palacio Real de Madrid, es una buena muestra de ello. Debe su nombre a su diseñador, Matías Gasparini, quien lo ideó como sala para que el rey Carlos II se vistiera. Su decoración, desde los mosaicos del suelo, mobiliario, telas de las paredes y estucos del techo está inspirados en los motivos que tan en boga estaban y que se conocían como chinoiserie.

Pero también en el Palacio de Aranjuez es espectacular la Sala de las Porcelanas, llena de esos motivos y materiales orientales.

En Andalucía la arquitectura barroca religiosa evoluciona recargándose cada vez más, esta deriva en el estilo Rococó. Puede que uno de los nombres más relevantes del momento es el del cordobés Francisco Hurtado Izquierdo. Obras como el Sagrario de la Cartuja de Granada lo acreditan.

Salón Gasparini, Palacio Real

Imagen de laetitiafp en Flickr bajo licencia cc

El rapto de Europa, Boucher

Imagen de Web Gallery of Art en Wikimedia Commons  de dominio público

 

  1. El refinamiento sensual de la pintura rococó

Lo mejor antes de comenzar es que observemos estas dos obras de la pintura rorocó. Nada mejor que mirar un cuadro para que nos hable, no creas que están callados, están intentando mostrarnos los gustos e intereses de la época en la que fueron pintados.

Fíjate en sus colores, ¿Son radiantes y delicados o apagados y toscos? ¿Predomina la luz olas sombras? ¿La pincelada en suelta o compacta? ¿Qué temas están representados y de qué manera lo hacen?

Si eres paciente y miras bien las imágenes  te aseguramos que vas a ser capaz de distinguir una pintura rococó ala perfección. Si quieres comprobar si son ciertas tus percepciones o hay algo que se te haya escapado no tienes más que seguir leyendo. Disfruta este acercamiento a la alegría y la sensualidad.

De la explosión decorativa a la vuelta a los orígenes: el Rococó y el Neoclásico. Mirando al pasado: arquitectura y escultura neoclásica

De la explosión decorativa a la vuelta a los orígenes: el Rococó y el Neoclásico.

Mirando al pasado: arquitectura y escultura neoclásica

El siglo XVIII es un momento en la historia lleno de contradicciones. Se suele presentar como la fase final del barroco—el rococó—y el desarrollo del neoclasicismo, que se suele interpretar como un movimiento opuesto al barroco. Sin embargo, es el siglo en el que aún los reyes franceses e ingleses practican el tacto real, es decir, en el que las monarquías mantienen su carácter sagrado, pero también es el siglo que verá decapitar al Luis XVI. En España, mientras tanto, los habsburgo ceden su puesto a los borbones y prosigue la decadencia, al menos exterior, de España, cada vez menos relevante en el ámbito internacional. El XVIII es el siglo de J. S. Bach, pero también el de Voltaire, el siglo de Catalina la Grande y del Incorruptible Robespierre, el Siglo de Luces lleno de sombras… Y es que la historia real es siempre algo diferente a lo que pensamos.

  1. El nacimiento de la pintura Rococó en Francia

El Rococó será también un estilo pictórico. Ya estamos viendo cómo resalta en las cuestiones decorativas por antonomasia. Por eso, la pintura tendrá dos vertientes, pues además de los lienzos es habitual que se colmen con grandes frescos las paredes y techos de las estancias palaciegas.

El óleo se seguirá utilizando, pero se va a difundir la técnica al pastel que proporciona gran realismo y unos colores brillantes, sutiles, destacando los rosas, verdes y amarillos. Además es muy apreciado por la rapidez que aporta. El color se antepone a todo lo demás, la sombra tan estimada en el Barroco se abandona para inclinarse por la luz. La pincelada es tan fina que a veces es casi imperceptible.

Las composiciones son un reflejo de la vida alegre que la aristocracia alcanza. La sensualidad, la distinción y el atrevimiento conquistan lo temas de la

Fragonard Boucher El columpio,

Imagen dewartburg.edu en Wikimedia Commons de dominio público La toilette, Boucher

 

época. Se renuncian a las alusiones majestuosas que venían del Barroco para apostar por temas más superficiales en las que las fiestas cortesanas llenas de galantería, las cuestiones pastoriles o de amor protagonizan sus obras. En estos cuadros, la mujer, como reflejo de la voluptuosidad y belleza, es uno de los epicentros de la acción.

Watteau, junto a Frabgonard y Boucher son algunos de los representantes más destacado de la pintura Rococó.

Antoine Watteau fue el iniciador de este nuevo género, otorgándole el título de “pintor de fiestas galantes” por sus escenas en el campo envueltas en una atmósfera volátil.

Jean Honoré Fragonard es uno de los mejores ejemplos de la pintura del siglo XVIII. Seguidor de Tiepolo, se convirtió en uno de los pintores de moda de Francia, con numerosos encargos en los nuevos palacios. Sin embargo el final de sus días no fue tan prolífico, pues la caída del Antiguo Régimen con el triunfo de la Revolución Francesa lo condenaron al olvido. Si observas con atención la obra de El columpio podrás entender este espíritu frívolo de la etapa de la que te estamos hablando. Fíjate como la dama está siendo balanceada por un hombre, mientras que a sus pies aparece otro tumbado que curiosea aquello que la mujer quiere mostrarle con la excusa del vaivén en el que las faldas se suben. Una escena divertida, pero a la vez atrevida para los tiempos.

François Boucher es junto a Fragonard uno de los máximos exponentes del Rococó. Muy apreciado en la corte de Luis XV realzará un nutrido grupo de obras para Madame de Pompadour. Sus temas preferidos, mitológicos, campestres y de interiores que tienen un toque más erótico.

Marie-Louise-Élisabeth Vigée Le Brun fue una de la más grandes pintoras del siglo XVIII y por tanto es indispensable que le demos su lugar para conocer su obra mejor.

Le Brun fue hija de un pintor de la época especialista en la técnica al pastel que tanto se llevaba por aquel entonces. Se reveló desde pronto como una magnífica pintora, aprendió de los grandes maestros como Rubens, Rembradnt o Van Dyck y desde muy joven comenzó a ganarse la vida con los retratos. Tan bien lo hacía que era quien sostenía económicamente a su familia. Se crió en un tiempo en los que las mujeres comenzaban tímidamente a liberarse, en especial aquellas que frecuentaban los salones y círculos cortesanos. Este fue su caso, pues su pintura le abrió las puertas de la aristocracia francesa, por lo que sintiéndose una mujer libre su proposición de matrimonio con el marchante de arte Baptiste Le Brun le ocasionó una profunda incertidumbre. Al final optó por el matrimonio huyendo de la vida con su padrastro, pero realmente dejó atrás unos problemas para procurarse otros nuevos.

 

Inmortalizó a personalidades de la alta sociedad, grandes protagonistas del siglo XVIII, lo que le abrió las puertas del Palacio de Versalles y se convertiría en la retratista oficial de la reina María Antonieta, esposa de Luis XVI.

En sus retratos al gusto de la época combina la idealización que tanto gustaba con un sentido de la introspección psicológica que resolvía bajo una vigilante ojeada de las circunstancias desde una mirada llena de delicadeza.

Además de los retratos de la reina, del resto de la familia real y de la nobleza, trabajó en sus autorretratos, pero también alegorías y paisajes, así como retratos de mujeres coetáneas.

  1. El rococó en la pintura española

En España, la pintura Rococó tuvo que esperar algo más que en Francia para que se desarrollara. Y es que el gusto Barroco aún imperaba en nuestro país. Así que será a partir de 1735 cuando aproximadamente comiencen a entrar las influencias llegadas de Europa, y casi siempre, relacionadas con los círculos cortesanos. Por un lado, los monarcas traen a los artistas punteros del momento, fundamentalmente italianos, para decorar sus palacios. En otras ocasiones, mandan llamar a pintores españoles que se encontraban en Italia para completar su formación y cuando llegan traslada la nueva sensibilidad dieciochesca a nuestro país.

Sin embargo, los temas galantes de Francia no son aquí tan divulgados. Se prefieren las representaciones alegóricas que glorifican a la monarquía en los Palacios Reales o los temas marianos en los frescos de las iglesias, mostrando una imagen más afable de las escenas sagradas que en el Barroco. Los retratos de la época tendrán también un toque diferente, no son tan ceremoniosos sino más humanizados.

No será hasta mediados del siglo XVIII cuando se produzca el éxito de la pintura Rococó en España. Este momento coincide con el reinado de Fernando VI y su esposa Bárbara de Branganza, artífices del giro estético que se producirá en la corte. Esto se debe a la llegada de artistas italianos a la corte, como antes mencionamos. Es el caso de Corrado Giaquinto, pintor de cámara y encargado de grandes frescos en el Palacio del Buen Retiro, el Palacio de Aranjuez o en recién construido Convento de las Salesas Reales. También será el encargado de revisar los cartones para tapices para la Real Fábrica de Santa Bárbara.

Posteriormente, tras su marcha, lo sustituirá Giambattista Tiepolo. Será el encargado de decorar el Salón de Alabarderos del Palacio Real, dónde realizó unos frescos de temática mitológica para ensalzar a la monarquía hispánica, en concreto Eneas conducido al templo de la Inmortalidad por sus virtudes y victorias y Venus encomendando a Vulcano que forje las armas para Eneas.

La llegada de estos pintores de fuera pronto influyó en los locales, y más cuando muchos de ellos se habían marchado a Italia para perfeccionar su formación. Este es el caso de Antonio González Velázquez, autor de las pinturas de la Cúpula de la Basílica del Pilar en Zaragoza. Esta ciudad aragonesa se convertirá en el foco principal del Rococó en España, tras la ciudad cortesana de Madrid. Esta transformación estética fue la que impulsó a nuevos artistas de la región como Francisco Bayeu o Francisco de Goya.

Pero es Luis Paret y Alcázar el pintor más característico del estilo, pintando cuadros muy del gusto francés, con fiestas galantes y suaves colores. Así podemos verlos en las obras que realizó para los círculos aristocráticos cortesanos de Madrid como El baile de las máscaras o Las parejas reales.

En este tema vas a conocer la música que se oía en los teatros y los salones más solemnes de Europa, cómo eran los interiores de los palacios de la monarquía y la aristocracia, y qué ropa usaban cuando debían asistir a un gran evento social. Va a ser un recorrido por las piezas musicales más increíbles que se hayan compuesto nunca de la mano de un genio que no fue del todo comprendido en su época y que nos ha legado obras imperecederas que aún hoy agotan las entradas cuando se representan. Descubrirás la elegancia y el refinamiento elevados a su máxima expresión, y conocerás las primeras fábricas dedicadas a crear maravillosas piezas de porcelana, cristal y tapices que decoraban las fastuosas residencias de monarcas, obispos y miembros de la aristocracia, y te asombrarás al descubrir los maravillosos trajes que usaban.  Y qué decir de esas pelucas gigantescas decoradas como un árbol de Navidad, puro capricho y excentricidad.

Un mundo de lujo y derroche que se terminó bruscamente en 1789 cuando el pueblo dijo que ya estaba bien de que continuara la brecha entre unos cuantos ricos que vivían a todo lujo y la inmensa mayoría de la gente que apenas tenía para comer y que encima con sus impuestos pagaba los caprichos de los otros.

  1. El clasicismo musical

La música clásica la solemos asociar con elegantes teatros, gente culta que viste ropa cara, una gran orquesta, muchos músicos tocando con rostro serio y en general, sentimos un cierto rechazo hacia ella por considerarla una reliquia de otra época. Pues bien, aparte de saber que si hoy existe el rock, el pop o el tecno es gracias a esta música, por música clásica o clasicismo musical se  entiende el tipo de música que se hizo durante aproximadamente algo más de medio siglo, entre la muerte de Bach en 1750 y la de Beethoven en 1820.

Heredera de muchas de las técnicas, composiciones e instrumentos de la etapa anterior barroca, la música clásica aspira, al igual que el resto de las artes de la Ilustración, a la creación de un arte ideal y perfecto en donde la simplicidad y la claridad sean sus señas de identidad. Durante este periodo musical con similitudes y también fuertes diferencias con el Barroco se puede hablar de una música Rococó o de transición al clasicismo, en donde brillaron grandes compositores como Haydn o Mozart, se estrenan óperas perfectas e imperecederas, aparecen los primeros pianos  y el mundo se llena de sonatas y sinfonías.

En cuanto a las características de la música clásica hay que destacar las siguientes:

##Simplificación, claridad y sencillez en las composiciones, que respetarán las formas y las normas establecidas.

##Carácter alegre de la música mediante el protagonismo de las melodías, que serán más simples que en el Barroco, se basarán en la simetría y se articulan en dos modelos: melodías divididas en ocho compases (cuatro más dos más dos) o en seis compases (tres más tres).

##Desuso del bajo continuo para utilizar el bajo Alberti, que consiste en dividir el acorde en las notas que lo componen y que se repiten regularmente, lo que se conoce como arpegio.

##Mejoras técnicas en la instrumentación,  con la aparición de nuevos instrumentos como el clarinete y la trompa, así como el primer modelo del actual piano: el pianoforte. El clavicordio deja de utilizarse y se amplía la orquesta para poder interpretar las nuevas sinfonías: veinte violines, ocho violas, seis violonchelos, cuatro contrabajos, dos clarinetes y dos trompas.

##Aumenta el interés de la sociedad por la música, que se asocia a la buena educación de la persona, por lo que el estudio de la música se convierte en obligatorio. Se crean numerosos teatros donde acudir a oír buena música, aparecen revistas musicales especializadas como The Spectator o Mercure, y el epicentro de esta nueva corriente musical es la ciudad de Viena.

  1. La banda sonora de la Ilustración

La composición musical predominante durante estos años fue la sonata, heredada del Barroco pero que ahora presenta una estructura fija que todos los compositores siguen al pie de la letra, bueno, de la partitura, y que también articula el resto de composiciones musicales. La sonata puede tener tres o cuatro partes o tiempos que siguen este esquema:

##Primer tiempo o movimiento, Allegro. El Allegro sigue un esquema A-B-A’, siendo A la introducción de la pieza musical, la exposición de los temas, que normalmente se trata de uno más enérgico y otro más melódico que sirve de acompañamiento. B es el desarrollo de la melodía principal presentado a modo de conflicto entre los temas principales, que se fragmentan y se varían. A’ es una reexposición de los temas iniciales variando su intensidad y los instrumentos que la interpretan. Este primer movimiento es el esquema de sonata que articulará el resto de composiciones con su esquema fijo de Exposición – Desarrollo – Reexposición.

##Segundo tiempo más lento, Adagio, más melodioso, con un esquema A-B-A.

##Tercer tiempo o movimiento, Minuetto o Scherzo, ejecutado en una forma más desenfadada y entretenida, con un esquema A-B-A’.

##Cuarto tiempo, denominado Final, Rondó o Presto, con el mismo esquema que el Allegro pero alternando el tema principal a modo de estribillo con otros episodios en donde se interpreta el tema principal con otros tonos para conseguir más variaciones y más texturas del tema principal.

Las sonatas se escribirán normalmente para un instrumento solista, incorporando como novedad con respecto al Barroco la proliferación de sonatas para piano, pero que variarán a lo largo de estos años para conformar las sonatas para piano y un segundo instrumento acompañante. Junto a las sonatas tendremos partituras para ser interpretadas por tres, cuatro, cinco o más instrumentos, los conocidos como Tríos, Cuartetos o Quintetos, estableciéndose una serie de composiciones fijas como los Cuartetos de Cuerda o Quintetos de Viento que siguen vigentes en la actualidad. Estas composiciones derivan de la forma sonata para ser interpretadas por varios instrumentos, al igual que las Serenatas y los Divertimentos, que son formas sonatas para ser interpretadas por varios instrumentos al aire libre. Los Conciertos se escribirán para ser interpretadas por un instrumento solista principal acompañado de una orquesta, y finalmente tenemos la otra pieza clave de este clasicismo musical: las Sinfonías, obras majestuosas para ser interpretadas por una orquesta sinfónica.

Aquí puedes escuchar dos buenos ejemplos de lo que has estudiado hasta ahora: el movimiento Allegro de la Sinfonía número 40 de Mozart, que presenta la típica melodía en forma simétrica, y  la famosísima Pequeña Serenata Nocturna, también del genio de Salzburgo.

  1. El estilo preclásico: la música Rococó

Entre el Barroco y el Clasicismo la transición se produjo gracias a la música Rococó, también conocida como Estilo Galante, una música íntima que deja atrás los excesos barrocos y prefiere esquemas y melodías sencillas para ser interpretadas por pequeñas orquestas de cámara en donde las melodías claras y bien definidas se repiten con leves variaciones conformando las nuevas sonatas clásicas. Destacarán los compositores Sammartini, creador de sinfonías para orquestas de cámara, y Johann Christian Bach, hijo del famoso compositor alemán y conocido como El Bach de Londres. Aquí puedes escuchar su Concierto en Fa Menor y apreciar el sonido del antecedente del piano, el pianoforte.

 

Cabe destacar en esta música de transición una orquesta al servicio de uno de los príncipes alemanes que creó escuela y trasladó a una ciudad del sur de Alemania el centro musical de toda Europa durante las décadas centrales del siglo XVIII. Se trata de la orquesta de Mannheim, que creó la Escuela de Mannheim con una gran cantidad de innovaciones, como el mayor tratamiento individual de los instrumentos de viento, la denominada Gran Pausa, que consiste en unos  segundos de silencio tras los cuales la orquesta reinicia la música con la participación de todos los instrumentos en un movimiento rápido y contundente conocido como Crescendo, para que nos entendamos: ¡un subidón! Haydn compuso varias sinfonías para esta orquesta, y Mozart quiso trabajar para ella, pero sin éxito.

  1. Viena, capital de la música clásica.

En la capital austríaca se dieron cita tres de los más grandes compositores de todos los tiempos y se culminó el estilo que estamos estudiando: el clasicismo musical. Hablamos de Haydn, Mozart y Beethoven, quien hizo evolucionar la música hacia el siguiente estilo, el romanticismo.

Joseph Haydn (1732 – 1809) es el padre de la sinfonía, perfeccionándola y creando maravillosas partituras llenas de elegancia y buen gusto, como su Sinfonía número 92 conocida como Oxford y su Sinfonía número 94 o Sorpresa. Verdadero ejemplo de músico ilustrado de la época, trabajó para la alta aristocracia de Austria y Hungría, y fue el fundador del cuarteto de cuerda, que como ya sabes es una variación de la forma sonata para ser interpretada por dos violines, una viola y un violonchelo con una estructura de cuatro movimientos: allegro, adagio más lento, minueto y final rápido o presto. Nos ha legado otras piezas clave de la historia de la música como su oratorio La Creación o la ópera Orfeo y Eurídice.

Haydn fue profesor durante algunos años del joven Beethoven, al que conocerás en profundidad durante el curso próximo, y  amigo íntimo de Mozart, el mayor genio de la música de todos los tiempos que se merece un epígrafe para él solito, el que viene a continuación.

 

  1. El genio de la música se llamó Wolfgang Amadeus Mozart

El mayor genio de la música nació en la ciudad austriaca de Salzburgo en 1756. Hijo del compositor y músico de la corte del príncipe arzobispo de esa ciudad Leopoldo Mozart, fue un auténtico niño prodigio que junto a su hermana mayor, la también excelente y virtuosa intérprete Anna María, apodada Nannerl, recorrió media Europa dando conciertos antes de cumplir los diez años para embaucar a príncipes y reyes de las más refinadas cortes con su inusual talento. El joven Mozart ya escribía pequeñas piezas musicales con cuatro años, y a los doce compuso su primera ópera.

Su padre fue su maestro durante sus años de juventud, pero también recibió clases del gran Johann Christian Bach  y del teórico musical Giovanni Battista Martini. Los éxitos de la familia Mozart se sucedían sin parar. En Italia fue nombrado miembro de la Academia Filarmónica de Bolonia, y en ese país conoce las novedades estilísticas que estaban revolucionando la ópera. La familia regresa a Salzburgo en 1773 y Mozart consigue un puesto como músico al servicio del nuevo príncipe arzobispo de la ciudad, pero pronto se aburre y decide probar fortuna en otro lugar para ganar más dinero.

Ten en cuenta que en esta época los músicos eran poco más que simples asalariados al servicio de algún monarca o aristócrata que debían satisfacer los gustos de sus mecenas más que los suyos propios.

Tras unos años donde compone decenas de buenas sinfonías, sonatas, cuartetos,  conciertos para piano y violín y alguna que otra ópera, decide viajar a Viena  donde conoce a Joseph Haydn pero no consigue un puesto en la corte del emperador. Se traslada a París a probar fortuna en la corte de Luis XV pero tampoco consigue un puesto a la altura de sus expectativas, y tras volver a intentarlo en la Orquesta de Mannheim decide instalarse definitivamente en Viena en 1781 para trabajar como músico independiente por encargo.

  1. La máxima expresión del rococó: mobiliario y decoración

Si hubo un movimiento artístico que prestó especial atención a la decoración, los muebles y los adornos ese fue el estilo Rococó, símbolo por antonomasia del poder absolutista de los monarcas europeos que tuvo en el París de 1750 y en los últimos años de la corte de Versalles su máxima expresión. Se trata de una decoración al servicio de las altas y altivas clases sociales dominantes de una época que ya empezaba a decaer en las últimas décadas de la centuria y que terminó de manera violenta en 1789 cuando el pueblo francés, harto ya de pasar penurias mientras sus gobernantes se daban la vida padre, estalló violentamente y acabó por derrocar al Antiguo Régimen y mandar a sus monarcas y otros muchos miembros de la aristocracia a la guillotina. Parece ser que París se tiñó de azul esos días, con tanta sangre real derramada…

Viendo el tráiler de la película que sobre María Antonieta realizó la directora Sofía Coppola podrás hacerte una idee bastante acertada de cómo eran los interiores, los objetos, las joyas y en general, el mundo hacia mediados del siglo XVIII.

  1. El estilo Luis XV

Una de las épocas de mayor esplendor del mobiliario es este estilo Luis XV, que ocupa las décadas centrales del siglo XVIII y que se ha convertido en símbolo del Antiguo Régimen, de la vida cortesana en los palacios europeos, de toda una época que finalizó con la rebelión del pueblo contra el Despotismo Ilustrado. Luis XIV muere en 1715 y tras unos años de regencia sube al trono Luis XV, quien aún manteniendo el fastuoso palacio de Versalles, prefiere la vida en París, así que buena parte de la aristocracia y la burguesía francesa del momento se construye lujosas villas y palacetes en la capital francesa.

El mobiliario rococó tendrá una clara influencia femenina, pues la mujer cortesana es la encargada de organizar reuniones, tertulias, conciertos de cámara y demás eventos sociales que preferirán un rincón de un salón o de una habitación con vistas a un hermoso jardín antes que un gran salón repleto de gente. El rococó es el arte de los interiores, de los colores pastel en donde el rosa cobrará protagonismo absoluto, de las líneas curvas y la asimetría, y por supuesto, del confort. Los interiores se decoran con rocalla, la estrella de la decoración rococó, que imita las piedras naturales y las delicadas formas de las conchas marinas.

Como principales características del mobiliario rococó o estilo Luis XV podemos resaltar las siguientes:

##El interior se independiza del exterior, y la rocalla y la porcelana serán los elementos decorativos predominantes.

##Líneas curvas, formas asimétricas y tonos apagados pastel: verdes, azules y rosa Pompadour serán los colores más usados.

##Fantasía decorativa, usándose motivos florales, musicales, mitológicos y chinescos por influencia de la porcelana.

##Arte de clara influencia femenina al servicio de la vida frívola cortesana y burguesa, el lujo, la comodidad y los acontecimientos sociales.

##Se busca la unidad de los interiores mediante la profusión decorativa y el uso del tapizado, que además de aportar comodidad a los muebles ofrece un aspecto de unidad formal al igualar las superficies. Se preferirán los muebles a una escala menor que en el Barroco y con un aspecto más gracioso, estilizado  y elegante.

Por supuesto será Francia donde se geste este estilo y donde se produzcan los muebles más exquisitos y de mayor calidad. La ebanistería alcanza su máximo apogeo y perfección de la mano de grandes diseñadores como Chippendale o Charles Cressent, que producen refinados muebles donde las maderas nobles de árboles frutales y ébano ya no necesitan travesaños para encajar perfectamente y se fabrican ligeros muebles con marquetería, variados barnices y chapeado, es decir, muebles recubiertos de finas láminas de otras maderas o de metales.

Las sillas tendrán unos grandes respaldos en forma de violín y conteras de bronce en los extremos de las patas para evitar que rayen las superficies. Proliferarán las cómodas esmaltadas con tableros de mármoles de colores y bronces dorados al mercurio, los escritorios o bureau de las más variadas tipologías y las mesas tocador o coiffeur con diferentes tapas abatibles y un espejo en la parte central. Las patas y respaldos de estos muebles estarán curvadas simulando los cuernos de las cabras, denominándose cabriolé.

Los sillones ganan en comodidad al estar tapizados, con respaldos cóncavos y suntuosos cojines, destacando el cabinet, con un asiento semicircular y de respaldo bajo, y las chaise longue con ricos cojines y los finos tapices más famosos de la época: los realizados en la localidad francesa de Jouy conocidos como Toiles de Jouy.

Las camas presentan una amplia tipología, abundando los doseles de los que cuelgan exquisitas cortinas y los techos realizados en madera. La decoración será muy variada, abundando las flores, los pájaros, las líneas sinuosas geométricas y los lasanges, redes geométricas compuertas de rombos de colores alternos blancos y negros con ángulos internos adyacentes de cuarenta y cinco grados.

El estilo rococó desembocará hacia 1770 en un estilo de transición conocido como Estilo Pompadour que precederá al mobiliario Luis XVI. Jeanne-Antoinette Poisson, duquesa-marquesa de Pompadour y más conocida como Madame de Pompadour fue una célebre cortesana que se convirtió en la amante oficial del rey Luis XV. Con una refinada educación, fue una verdadera apasionada de las artes y las letras, favoreciendo la aparición de la primera enciclopedia de Diderot,  fue mecenas de importantes pintores como Boucher y fundadora de la Fábrica de porcelana de Sèvres, que fabricó un color en su honor, el rosa Pompadour. Ella prefería un estilo algo más austero, con muebles más pequeños y con menor decoración, que se concentraba en los tapices. Su residencia parisina es hoy conocida como el Palacio del Elíseo, la actual residencia del presidente de la República.

  1. Las manufacturas reales

Las Manufacturas Reales o Reales Fábricas fueron una serie de industrias creados por los monarcas del Antiguo Régimen que proliferaron por toda Europa durante el silgo XVIII siguiendo el modelo de la primera de ellas, la que ya conoces de la unidad anterior: la Manufactura Real de los Gobelinos o Real Fábrica de Tapices de Francia, fundada en 1662 por el ministro Colbert al servicio del rey Luis XIV.

Colbert instauró en Francia una política económica intervencionista que pretendía competir con las importaciones del exterior creando unos productos de calidad que primero, dotaran a la Casa Real de unos objetos de altísima calidad, a la vez que daban trabajo a los habitantes del país, mejoraban su imagen exterior y renovaban la precaria economía fundamentalmente agraria y ganadera que llevaba siglos instaurada en Europa. Con estas fábricas además se introducían avances técnicos, se mejoraban algo las condiciones laborales de los trabajadores y se estimulaba la economía de las zonas más deprimidas de los países.

Estas revolucionarias ideas fueron retomadas por los Ilustrados europeos que veían en esta política económica pre industrial un gran avance no solo económico, sino social y cultural. El Estado era el encargado de construir los edificios, dotarlos de la mejora maquinaria existente hasta la fecha, de contratar y formar al personal que iba  a trabajar en ellas, usando no pocas veces el espionaje entre las manufacturas, pues a menudo se mandaba a ese personal a trabajar en otras manufacturas famosas para que volvieran contando los secretos que habían aprendido, así como de subvencionar esos productos mediante la supresión de los aranceles comerciales y de ayudar a propagar una buena imagen de ellos de manera que aristócratas, clérigos y miembros adinerados de la alta burguesía se animaran a consumir estos productos.

En España las Manufacturas o Reales Fábricas las introdujeron los monarcas de la dinastía Borbón que nos gobernaron tras la Guerra de Sucesión: hablamos fundamentalmente de Felipe V, Fernando VII, Carlos III y Carlos IV.

  1. La técnica del vidrio

El vidrio es uno de esos materiales imprescindibles para el hombre, que ha evolucionado constantemente y que en nuestros días forma parte imprescindible de nuestra forma de vivir. Qué sería de nosotros sin los cristales de las ventanas, las lunas de los coches, las bombillas, los espejos, las gafas, las pantallas de nuestros artilugios y ya en otro plano más industrial y tecnológico, piensa en los rascacielos, los microscopios, los telescopios… el avance de la humanidad debe mucho a este material que en el siglo XVIII conoce una época de esplendor, perfeccionamiento técnico y belleza sin igual.

Como materia prima el vidrio es bastante simple: está compuesto de sílice, una sustancia que se encuentra en la arena y en el cuarzo, que es un cristal de vidrio natural. El vidrio es, por lo tanto, un material duro pero frágil que en estado natural se presenta como traslucido o transparente. Para poder fabricarlo, es necesario hacer una mezcla de dos partes y media de sílice más una parte de fundente, que es otra mezcla de carbonato cálcico, que le aporta estabilidad, y de carbonato sódico que mejora la viscosidad  del material. Esta mezcla se lleva a una elevada temperatura que oscila entre los mil trescientos y los mil quinientos grados centígrados. En esta fase el vidrio adquiere una apariencia viscosa con un color entre el rojo amarillento y el rojo anaranjado y es en esta fase en la que el vidrio se va enfriando lentamente cuando se puede moldear y dar forma. Una vez se tiene la forma deseada, se continua el lento proceso de enfriamiento hasta que por fin se tiene la pieza con el aspecto que todos conocemos.

Se cree que el vidrio surgió hacia el cuatro mil antes de Cristo en Mesopotamia y Egipto para imitar a las piedras preciosas como la turquesa y el lapislázuli. En Egipto al vidrio se le conocía como piedra que fluye, y fueron los egipcios los primeros en fabricar los sofisticados hornos que se necesitan para la fabricación del vidrio. Los primeros hornos eran a cielo abierto usándose la técnica del refundido parta eliminar impurezas, es decir, fundían primero los carbonatos que dejaban enfriar para poder eliminar las impurezas y tritura y volver a fundirlo ya mezclado con la sílice. En la Edad Media aparecen los hornos de crisoles compuestos por ladrillos refractarios que soportan altas temperaturas que forman cámaras abovedadas que son alimentadas por leña. Estos hornos de crisoles se mejoran continuamente a lo largo del siglo XVIII con distintas innovaciones tecnológicas y la llegada del carbón como combustible.

En cuanto a las técnicas para la fabricación y la decoración del vidrio, hay que distinguir entre las técnicas con calor y las técnicas en frío. En cuanto a las primeras que se realizan cuando el vidrio está fusionado a altas temperaturas cabe destacar las siguientes:

##Fusión: a mil quinientos grados el vidrio se vuelve viscoso y por tanto maleable, apto para que se pueda moldear, crear diferentes formas y hasta ensamblar las distintas partes de la pieza.

##Soplado: técnica que como ya sabes fue perfeccionada en Venecia y Murano durante el Barroco. Consiste en insertar una gran vara metálica hueca en el vidrio fundido y soplar para crear burbujas en el vidrio y así darle la forma deseada, normalmente para crear vasos, copas y botellas.

##Colado: una vez el vidrio está en su punto de fusión con ese color rojo anaranjado se vierte en un molde, tal y como hacían los egipcios. Dentro del molde se pueden insertar otros materiales que enriquecerán la textura y el acabado de la pieza.

##Templado térmico: que consiste en enfriar rápidamente el vidrio para repartir las tensiones internas del material y así hacerlo más resistente.

En cuanto a las técnicas en frío destacamos:

##Corte o talla: una vez fría y solidificada la pieza, se corta usando una sierra con una punta de diamante.

##Grabado: la técnica más laboriosa de todas, consiste en realizar dibujos en el vidrio, mediante un pequeño lápiz con una punta de acero y polvo de diamante, con lo que se consiguen trazos precisos y muy lineales. También existe la técnica de grabado con ácido, sumergiendo la pieza en una mezcla de acido fluorhídrico y clorhídrico para darle un efecto mate. Si lo que queremos es mezclar las superficies mates y brillantes en la misma pieza se usa el chorro de arena para las zonas que deseamos mates y se protegen aquellas que queremos que permanezcan brillantes.

##Esmaltado: aplicación de una capa de polvo de cristal de plomo, goma arábiga y aceite o cera de abeja. Después hay que meter la pieza en el horno pero esta vez a una temperatura de seiscientos grados.

Finalmente, tienes que saber que los distintos colores del vidrio se lo aportan óxidos metálicos que se añaden a la pasta vítrea para que se fundan con la sílice, formando así esas delicadas tonalidades claras y transparentes. El óxido de hierro crea la tonalidad amarilla, el de manganeso da un tono violeta, el cromo forma el verde, el cobalto da el azul, el azul cyan lo da el cobre y el cadmio forma el rojo.

En España existió una de las mejores manufacturas reales dedicada a la fabricación de vidrio: la Real Fábrica de Vidrio y Cristales de La Granja de San Ildefonso en Segovia, creada bajo el reinado de Felipe V en 1727 y que vivió su época de mayor esplendor en la segunda mitad de dicha centuria bajo el reinado de Carlos III y Carlos IV. Durante estos años La Granja tuvo el monopolio de la venta de vidrio en Madrid y en todas las residencias reales, como el cercano Palacio de la Granja de San Ildefonso. Con una posterior decadencia, la fábrica cerró en 1963 quedando en abandono hasta que en los años ochenta se reutilizó para albergar el Museo del Vidrio.

Estos avances en las técnicas de fabricación y decoración del vidrio darán lugar a uno de los capítulos más hermosos de la historia de la joyería: la joyería rococó. Con una fuerte inspiración en las formas naturales de piedras y conchas marinas, de vegetales con líneas curvas y un toque femenino de elegancia y seducción, este tipo de joyas finas y elegantes suponen el culmen de las técnicas tradicionales de la joyería a las que hay que sumar los vidrios coloreados y esmaltados. La joya más cotizada y valorada fue el diamante, que se acompañaba de piedras preciosas y semipreciosas, pasta de vidrio finalmente trabajado, cristales de roca y otras variedades de pastas vítreas como la marcasita, que es un sulfuro silíceo con una tonalidad similar al oro.

En cada dedo de la mano no podía faltar un anillo de oro o plata profusamente decorado, y el cuello se adornaba con collares cortos que daban varias vueltas alrededor y en el centro aparecía un codiciado diamante o un elegante camafeo. En otras ocasiones y a modo de colgante las mujeres lucían las denominadas joyas de duelo, en homenaje a algún ser querido fallecido, que consistían en medallones con la imagen del difunto adornados con esmaltes, piedras preciosas y vidrios coloreados. Estas joyas de duelo lucían en colgantes, broches y brazaletes. Otra pieza muy popular de la época fue la chatelaine, joya multiusos que se fijaba a la altura de la cintura y que servía para reunir pequeños relojes, lápices, tijeras, en fin, todo lo que una dama de la alta aristocracia pudiera necesitar en cualquier momento.

Hay que resaltar los broches en forma de lazo o lazadas, que imitaban lazos de diferente grosor que se anudaban para crear elegantes y graciosas formas, donde no faltaban los diamantes y los esmaltes. Las mujeres se anudaban el cabello con otra pieza fundamental de esta época, las piochas, realizadas en oro y decoradas con diamantes, esmeraldas y gemas.

Para hacerte una mejor idea de cómo se engalanaban hombres y mujeres en el Rococó no te pierdas el siguiente vídeo que te hace un resumen de una de las mejores películas ambientadas en esta época, Las amistades peligrosas, de Stepehn Frears.

  1. La moda

La moda durante el rococó reflejó a la perfección el modo de vida del Antiguo Régimen, ese gusto desmedido por el placer, la elegancia y la coquetería, el refinamiento femenino elevado a su máxima expresión, los caprichosos complementos y esos peinados imposibles que paulatinamente fueron distanciando a la alta aristocracia del resto del pueblo hasta que inevitablemente estalló el conflicto y la Revolución Francesa de 1789 acabó de una vez por todas con ese mundo artificial de lujo y despilfarro. Bueno, en la teoría, en la práctica ya verás en el curso próximo cómo el lugar de la aristocracia lo ocupó la nueva adinerada burguesía y las cosas siguieron casi como hasta entonces.

Dos personalidades fueron el modelo que imitaron el resto de países y que volvieron a establecer a París como el centro mundial de la moda y las tendencias, y las Manufacturas Reales dedicadas a la confección de tejidos, bordados y brocados vivieron su época de máximo esplendor. Hablamos de Madame Pompadour, la culta y elegante amante del monarca Luis XV, y de María Antonieta, la hija de la gran emperatriz de Austria María Teresa y hermana de José II de Habsburgo, casada con el monarca Luis XVI con el que compartió el mismo trágico destino: morir decapitada en la guillotina.

 

Aquí tienes a estas dos señoras en espléndidos retratos luciendo  a la última en moda y complementos. Obsérvalas detenidamente y descubre cuáles son las características de esta nueva moda rococó. Fíjate en los vestidos, los peinados y el maquillaje, y piensa en tres o cuatro características que puedas observar.

La Ilustración.

El siglo XVIII es un momento en la historia lleno de contradicciones. Se suele presentar como la fase final del barroco—el rococó—y el desarrollo del neoclasicismo, que se suele interpretar como un movimiento opuesto al barroco. Sin embargo, es el siglo en el que aún los reyes franceses e ingleses practican el tacto real, es decir, en el que las monarquías mantienen su carácter sagrado, pero también es el siglo que verá decapitar al Luis XVI. En España, mientras tanto, los habsburgo ceden su puesto a los borbones y prosigue la decadencia, al menos exterior, de España, cada vez menos relevante en el ámbito internacional. El XVIII es el siglo de J. S. Bach, pero también el de Voltaire, el siglo de Catalina la Grande y del Incorruptible Robespierre, el Siglo de Luces lleno de sombras… Y es que la historia real es siempre algo diferente a lo que pensamos.

  1. El origen

Sin embargo, en el siglo XVIII europeo aparece la Ilustración, un movimiento intelectual que intenta renovar la sociedad  desde la perspectiva racionalista, el movimiento por  el que se define toda una época. “Siglo de las Luces” es el término que se comenzó a utilizar para hacer referencia a este momento. Las reformas sociales del momento luchan por la justicia y la libertad de los pueblos. La Revolución francesa acabó, al menos en apariencia, con la sociedad feudal, a la que aún hoy se le achacan todos los males.

  1. El marco político y social

En el siglo XVIII se produce una profunda transformación de la sociedad que finaliza con la Revolución francesa y la Independencia de los Estados Unidos. Se acaba así con el Antiguo Régimen y empezamos, en la historiografía española,  a hablar de la Edad Contemporánea.

Nos hemos referido al proceso al comienzo del tema: la Ilustración, que al decir de Kant es «la salida del hombre de su culpable minoría de edad», comienza a desarrollarse con fuerza en toda Europa. Sin embargo, no en todos los países pasarán por este proceso con la misma velocidad y profundidad. Quizás podamos decir que el Sacro Imperio (Alemania) y Francia son los representantes más cualificados del movimiento. Inglaterra había seguido desde el siglo XVI su propio camino; estas diferencias podrían sintetizarse en la oposición filosófica entre racionalistas y empiristas, que sólo con Kant, a finales del siglo XVIII, harán parcialmente las paces. Sin duda, el arranque del movimiento debe buscarse un siglo atrás, en la época de René Descartes. En Alemania será Leibniz el representantes más destacado del racionalismo, aunque incluso en el XVII se perciben en el Imperio Germánico tendencias irracionalistas, que posteriormente se desarrollarán en el Romanticismo. En las Islas, por su parte, encontraremos a J. Locke y a D.Hume como los más nítidos representantes del empirismo.

En cualquier caso, algo está cambiando, y lo hace a fondo, pues el movimiento cultural que conocemos como Ilustración lejos de ser una consecuencia de los cambios económicos y sociales, es motor de esos cambios. Así vemos cómo las monarquías absolutas van cediendo el paso al despotismo ilustrado cuyo lema «todo para el pueblo, pero sin el pueblo» indica con nitidez las intenciones de los detentadores del poder, que no pueden evitar que la burguesía comercial y financiera, cuyo poder real se encuentra en el dinero (banca, seguros) y en los intercambios no sólo comerciales, sino también financieros, la burguesía, digo, intente traducir su poder económico en poder político. Además, junto a la alta burguesía aparece una burguesía media (comercio, servicios) que asentada fundamentalmente en las ciudades contribuirá a los numerosos cambios que han de producirse a lo largo del siglo. Las monarquías tradicionales habían sustentado su poder en un fundamento religioso: la monarcas recibían su poder de Dios; pero éste, en crisis desde el XVII, tiene que ceder su puesto a la Razón (que será entronizada incluso como diosa durante la Revolución). Los juristas, abandonado el principio teológico, buscarán una nueva fundamentación a las monarquías, pero como se manifestará con rapidez parece que la diosa Razón no sostiene con fuerza a las monarquías, sino que más bien las deja caer de su pedestal; es decir, los burgueses que apoyan las tímidas reformas de los reyes acabarán exigiendo pasar a primer plano. Los ingleses ya habían hecho su propia revolución de matriz puritana y serán precisamente los puritanos, desembarcados en Virginia, los que acabarán fundando los EEUU (Declaración de Virginia): un país nuevo sin reyes, una república.

En este camino, lentamente, se abre en lo político el paso al liberalismo y a los derechos individuales, entre ellos, el derecho al voto (censitario: no olvidemos que los revolucionarios son también burgueses y no proletarios), pero al mismo tiempo estamos asistiendo a profundos cambios sociales: la desaparición del feudalismo y el nacimiento de las sociedades industriales, que supondrán una verdadera revolución por la aparición de nuevas clases. No debemos olvidar que a lo largo del siglo XVIII se incrementa tanto la producción agrícola (nuevos cultivos: patata, maíz) como industrial y se asiste a una mejora de las condiciones sanitarias, que se traducirá en un incremento de la población.

El siglo XVIII, last but no least, es un siglo formidable para la ciencia: el método experimental y la aplicación de las matemáticas provocarán una revolución no sólo en el mundo de las ideas, sino también en el de las formas de vida. Baste citar los nombres de Newton o Leibniz para mostrar los cambios que se anuncian. Ahora bien, el ideal científico—ideas claras y distintas, experimentación y construcción de hipótesis naturales—se reflejará también en el terreno del arte, que dará un giro en dirección opuesta al barroco para buscar en el Renacimiento esa claridad, que a veces, sin embargo, poco tiene que ver con la vida real. Claro que el rococó tampoco: se trata de un estilo de la aristocracia y para la aristocracia.

  1. La vuelta al Renacimiento y a los esquemas clásicos

Como hemos dicho, los cambios sociales, políticos y religiosos habían traído una nueva sensibilidad, que se expresará con lo que nosotros damos en llamar neoclasicismo. Sin duda, los «excesos barrocos»—y ese ápice al que nos referimos como rococó—contribuyeron al nacimiento de una no tan nueva sensibilidad estética, porque se trataba, en definitiva, de volver la vista atrás, como en el Renacimiento, a la Antigüedad Clásica para encontrar el modelo de arte racional de acuerdo con los presupuestos ilustrados. Sin duda, los descubrimientos arqueológicos (Herculano, Pompeya) contribuyeron al giro neoclásico. Por eso, también se puede entender este estilo como un volver al Renacimieno para, desde él, alcanzar las ideas claras y distintas de la Antigüedad. Un arte, en definitiva, que se quiere apolíneo y rechazará todo exceso. Quizás podamos hablar, si se me permite, de un arte zombi, porque en más de un sentido está muerto: se trata de imitar y en muchas ocasiones parece faltar todo calor de la vida, la confusión y la sobreabundancia de sentimientos. Sabemos ya que la Ilustración vio dos cumbres—la Antigüedad y el Renacimiento—: lo que quedaba entre ellas era, sencillamente, lo que estaba «en medio», es decir, la Edad Media, identificada con la oscuridad, la falta de mesura y el exceso. El barroco fue puesto en esa misma línea y representaba, además, el arte del detestable absolutismo.

Calle de Pompeya.

Imagen de Paul Vlaar  en Wikipedia. Licencia, CC.

Por eso no es de extrañar que la arquitectura y la escultura (en menor medida la pintura) buscarán retornar a los esquemas clásicos. Como la Grecia clásica había establecido la polis y como la Roma republicana instauró al ciudadano, ahora el arte quiere ser fuente de moralidad y ciudadanía. Fue el «arte verdadero», porque estaba al servicio de la república. Por lo tanto, este arte tiene conscientemente bastante de propaganda y pedagogía. De hecho, en el XVIII aparecen numerosas academias de bellas artes con la finalidad de formar a los artistas y desdibujar el aliento individual (como sabemos, contra las academias se acabarán rebelando los grandes artistas). Danton dijo de Robespierre que le gustaba tanto la guillotina porque no consentía ver ninguna cabeza sobre la suya; pues bien, las academias jugaron un papel parecido: nivelar y estandarizar los gustos y las ejecuciones. Y el canon propuesto era el de la Antigüedad griega y romana .

  1. El auge del orientalismo

En el siglo XVII y XVIII aparece una gran influencia orientalista en el pensamiento occidental. A ello contribuyen autores y filósofos como Leibniz, Hume, Schelling y Hegel. Leibniz, por ejemplo, tuvo un descubrimiento del mundo asiático en el momento en que Europa descubrió esta civilización. Trabajo denodadamente sobre China, incluso sobre su lengua.

Por otro lado, en 1664 la Compañía francesa de las Indias Orientales, también la alemana y la inglesa, acaba con el “monopolio” de españoles y portugueses comenzando la gran explotación de los territorios conocidos como indias orientales. Estas compañías se crearon para unir a los comerciantes que hacían negocios en Asia, se hicieron muy poderosas e incluso llegaron a ejercer cierta influencia política. Hubo también quienes se admiraron del arte y la cultura de estos lugares. No cabe duda de que todo esto tiene una enorme influencia en la Europa de estos siglos.

  1. Las características de la arquitectura

Como ya hemos comentado, Grecia y Roma son el origen del Neoclasicismo. Por tanto, se vuelve a algunos rasgos clásicos como las columnas, los frontones poblados de esculturas y la cúpula que se ha hecho insustituible.

Arquitectura neoclásica.

  1. La influencia de Palladio

Andrea Palladio (1508-1580) fue un arquitecto renacentista italiano conocido especialmente por algunas de sus obras como las villas, tratadas como verdaderos templos, aúnan a la perfección arquitectura y paisaje.

Precisamente son estos edificios los que más influencia han ejercido en la arquitectura que estamos tratando. Incluso se habla del “palladianismo” como un estilo autónomo que llego hasta finales del siglo XVIII. La obra de Palladio está inspirada en la arquitectura clásica, de ahí su enorme presencia en la arquitectura neoclásica. Su estilo comenzó a extenderse por Vicenza, la patria del arquitecto italiano, y de allí llegó a toda Europa y otras partes del mundo.

Ejemplo de ellos son las obras de Cristopher Wren e Iñigo Jones en el Reino Unido alrededor del siglo XVII, pues allí el Barroco se vivió de forma diferente al resto de Europa, con construcciones de estilo clásico.  En el siglo XVIII esta influencias se mantiene patente en Inglaterra y podemos nombrar algunos ejemplos como la Holkham Hall en Norfolk en la que encontramos todos los rasgos de Palladio como pórticos, frontones y entablamentos.

En Estados Unidos es conocido el interés del presidente y arquitecto, Thomas Jefferson, por la obra de Palladio. Todo ello se hace obvio en el diseño de La Rotonda que hizo para la Universidad de Virginia en la que, por supuesto, se atisban rasgos y conceptos del arquitecto italiano.

La Rotonda, Universidad de Virginia.

Imagen de Horatius (talk | contribs) en Wikiedia. Licencia, CC.

La Casa Blanca de Whasington diseñada por James Hoban es también claramente de influencia palladiana y un ejemplo de arquitectura neoclásica en su facha sur.

  1. El estilo imperio

Entendemos por estilo imperio el momento en que se produjo la enorme transformación de París durante el Segundo Imperio. Hablamos de entre 1852 a 1870, cuando Napoleón III estaba al frente del poder en Francia.

París era aún una ciudad medieval aunque había crecido enormemente, por lo que se hacía notar la congestión del tráfico y ciertos problemas de higiene. Las primeras obras comienza con Napoleón I, por ejemplo, la construcción de la rue de Rivoli,  pero fue con Napoleón III con el que se llevaron a cabo las obras más importantes: la construcción de las grandes avenidas para dar acceso al tráfico de la ciudad. Además, se quería dar imagen de gran ciudad europea, con enormes espacios y lugares simbólicos. Para ello Napoleón III encarga al prefecto de París, el barón Haussmann, un gran proyecto que acabé con la ciudad medieval.

Bulevar de Sebastopol.

Imagen de Thierry Bezecourt en Wikipedia. Licencia, CC.

Como decíamos, se crearon grandes avenidas y bulevares para aligerar el tráfico, conectar las estaciones de tren (en época más avanzada) y crear espacios para el paseo burgués. Las murallas medievales se derribaron y se crearon algunas tramas urbanísticas y grandes zonas verdes. Los edificios también modificaron su tipología, la altura se hizo uniforme y los estilos eclécticos.

Las grandes estaciones de tren también se construyeron en este periodo: Gare du Nord y de Lyon; además de algunos monumentos la Ópera de Garnier.

  1. Las grandes obras

La arquitectura neoclásica tiene su epicentro en Francia aunque se dieron grandes obras arquitectónicas en buena parte de Europa y Estados Unidos.

Empecemos por Francia, como decimos, el centro y la cuna de este estilo. Aquí llama especialmente la atención la iglesia de la Magdalena que fue ordenada construir por Napoleón como homenaje al gran ejército francés.  Es muy fiel a los cánones clásicos, de hecho, puede ser considerada un templo corintio, con clara inspiración del Maison Carée de Nimes. Guillaume Couture realiza los planos y es construida por Pierre Contant d’Ivry con una interrupción importante debido a la Revolución Francesa.

de la Magdalena.

Imagen de Jebulon en Wikipedia. Licencia, CC.

En España el estilo Neoclásico tiene algo más de resistencia debido al peso que ejerció el Barroco en nuestro país. Aun así, se dan algunas grandes obras arquitectónicas durante este momento, por ejemplo, el Palacio de Congresos que comenzó a construirse en 1843. El arquitecto de este edificio fue Nicolás Pascual y Colomer quien construyó una fachada con ciertos recuerdos renacentistas y un enorme pórtico corintio con frontón. Este pórtico junto a la escalera de acceso es lo que más llama la atención de este edificio flanqueada por los famosos leones de Ponciano Ponzano.

Palacio de Congresos.

Imagen de Luis Javier Modino Martínez en Wikipedia. Licencia, CC.

En Estados Unidos el Capitolio de Washington se encuentra entre las grandes obras del Neoclásico. Fue terminado en 1800 y diseñado, en primer lugar, por William Thornton, más tarde, participaron en su construcción Benjamin Henry Latrobe, Charles Bulfinch y Thomas U. Walter. Llama especialmente la atención su enrome cúpula y los dos anexos a cada uno de los lados. La Rotonda es el centro del Capitolio y en ella se encuentra una gran colección de arte. Arriba de ella se encuentra la majestuosa cúpula, muy elevada y sobre un doble tambor. En el edificio se puede ver la influencia del Neoclásico europeo como las obras parisinas más arriba comentadas y, por supuesto, edificios de la Antigüedad clásica como el Panteón de Agrippa.

Capitolio de Washington.

Imagen de Noclip en Wikipedia. Licencia, Dominio público.

  1. La vuelta del espíritu de la escultura griega

En el siglo XVIII conviven en Europa modelos filosóficos y sociales antiguos con otros que quieren una renovación de la sociedad y la cultura.  Se lucha por algunos valores que se obtuvieron con las revoluciones: la ciencia, la filosofía, como fundamento de la igualdad y la libertad, y el progreso técnico.

No podemos señalar un estilo como único en esta época pues conviven  el Rococó, el Noeoclasicismo y el Romanticismo; pero es el segundo el que reúne las características que hemos comentado: mirar al pasado (Grecia y Roma) para buscar una nueva representación.

  1. Características: la sensualidad y el dinamismo

Como ya hemos comentado, el descubrimiento de Pompeya y Herculano y la expansión de Europa por Oriente pone de moda los rasgos del arte antiguo, sobre todo, Grecia y Roma.  También aparece en 1764 la primera Historia del Arte de Winckelmann, es decir, nace una nueva disciplina que se encargará de estudiar el arte a lo largo de la Historia y que sostiene la importancia del arte clásico en todo el arte posterior.

Grecia es el  modelo para la escultura y se comienza a despreciar el Barroco, pues se encontraba lejos de la Razón (nos encontramos en la época de la Ilustración). El arte neoclásico repite los  modelos clásicos, imita la escultura, por ejemplo, con la utilización del material. Aquí son fundamentales las reproducciones y grabados de las ruinas romanas y griegas que comenzaron a difundirse por toda Europa gracias a los viajeros que recorrían estos lugares.

La escultura huye de la exageración y el recargamiento barroco: la expresividad es más contenida, incluso puede dar la sensación de fría, no da la sensación de movimiento, se quiere que la escultura sea tal y no algo que parezca cobrar vida de un momento a otro. El desnudo se vuelve fundamental, con cierta sensualidad jamás excesiva; también se continúa con el retrato como forma de exaltar la figura de algún personaje de la época y aparecen las esculturas funerarias destinadas a mausoleos.

Esta temática y características, de manera rápida, comienza a mezclarse con la estética romántica que introduce ciertos rasgos novedosos como la sensibilidad y el interés por lo patético y lo heroico.

  1. Italia: Antonio Canova

En escultura Canova ocupa el lugar más importante dentro de este periodo, es en él, donde podemos consolidar lo que comentábamos más arriba: el solapamiento de estilo en este momento.

Antonio Canova era veneciano e  hijo y nieto de canteros; desde muy joven comienza a trabajar con la piedra, de la que llegó a tener un gran dominio. Su evolución fue imparable a lo largo de su vida, hasta conseguir cierta perfección que pone al servicio de su trabajo.

Canova exalta la belleza física y sensual del cuerpo humano, no copia con exactitud los modelos clásicos, si no que le da cierta melancolía a sus personajes. Su interés se orientó a la perfección ideal, no aceptaba la irregularidad o lo defectuoso; buscaba siempre la limpieza y sobriedad. Un ejemplo de ello es Paulina Bonaparte como Venus Virtuosa que según Valeriano Bozal: “la luz que el blanco marmóreo refleja, la luz de sus dioses, héroes y bellas figuras no es suficiente para contrarrestar la sombra de esa sacral atemporalidad laica en que están envueltas.”

La temática de Canova es variada: desde monumentos funerarios como la tumba para Mª Cristina de Austria (donde aplica los valores estéticos del  momento) a trabajos mitológicos y retratos como el que acabamos de ver. Es cierto que no desarrolló en exceso la temática religiosa católica, a pesar de ser un hombre religioso.

Entre sus obras más conocidas se encuentran Amor y Psiquis se abrazan (1787-1793) pues invita al espectador a rodearla para poder contemplarla desde todos los puntos de vista. Lógicamente llama la atención la cruz que forman los dos personajes, cierto erotismo contenido y el punto de vista que centra en los labios de ambas figuras. Las tres gracias es otro ejemplo mitológico y panorámico.

  1. Dinamarca: Bertel Thordvaldsen

El otro escultor que destaca al lado de Canova es el danés Berthe Thordvaldesen (1770-1844)  quien se formó en Italia donde pudo contemplar las obras clásicas del pasado romano. Allí adquirió un gran renombre y fue bastante prolífico pues contó con una gran demanda de trabajo.  Viajó en varias ocasiones a Copnehague donde también recibía encargos,lugar donde finalmente murió. Siempre estuvo interesado por el equilibrio, la simetría y la serenidad algo que podemos contemplar en Jasón con el vellocino de oro o en Ganimedes con el águila de Júpiter.


Un claustro barroco oculto en el convento to de San Francisco en Vigo


Los nervios de la cúpula de la Peregrina de Pontevedra tienen una perspectiva forzada para potenciar la altura


Los arcos interiores de la Peregrina siguen la curvatura de la planta circular


Salman Khan, profesor con 60 millones de alumnos, como para quejarse….


La Anunciación de Fra Angélico restaurada


texto renacimiento en España

El cambio de paradigma: el Renacimiento: El Renacimiento en España. Música y otras artes en el Renacimiento

El Renacimiento en España supone un gran cambio a todos los niveles: económico, social, político y humano. De una sociedad medieval se va pasando paulatinamente a una sociedad moderna en donde los señoríos feudales son abolidos por  una monarquía absolutista que aglutina finalmente todos los reinos que formaban la Península Ibérica.

Es difícil elegir un acontecimiento clave de estos años, pero sin duda uno de los más trascendentales fue el descubrimiento de un nuevo continente, América, que trajo consigo la expansión española y el nacimiento de nuestro imperio colonial, así como un rico flujo comercial, la incorporación de nuevos productos como el azúcar, el cacao, los tomates y las patatas, y claro, nuevos problemas y conflictos con otras potencias.

Decir que se descubrió un nuevo mundo no es muy exacto, pues ya existían ricas y avanzadas culturas en esos territorios, siendo las más importantes las civilizaciones Maya, que habitaban la Península mejicana del Yucatán, la Azteca, que se desarrolló en lo que hoy es Méjico, y la civilización Inca, que se extendió por la cordillera de los Andes.

 

Pirámide Maya de Chichén Itzá

Imagen de D. Schwen en Wikimedia. Licencia CC

  1. El marco histórico

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En esta unidad vas a descubrir un periodo fascinante de la historia mundial, en donde las potencias pugnan entre sí  por hacerse con la hegemonía europea y de los nuevos territorios que se descubren. A las luchas territoriales hay que sumar los constantes cambios en las fronteras y las luchas ideológicas entre católicos y protestantes, donde España jugará un papel fundamental como primera potencia que es durante estos años.

 

Unificación de los reinos

Una vez consumada la alianza política entre las coronas de Castilla y Aragón, llegó el turno de anexionarse el último vestigio musulmán de la península, el Reino de Granada. Tras diez años de luchas, el 2 de enero de 1492 se rindió el sultán Boabdil, y a los musulmanes que no huyeron al norte de África se les obligó a abrazar el catolicismo, los conocidos como moriscos o cristianos nuevos.

Después fue el turno de Navarra, que finalmente fue conquistada por Fernando el Católico en 1515, aunque se respetaron sus leyes y estatutos propios, los conocidos como Fueros navarros que aun hoy perduran.

 
Francisco Pradilla, La rendición de Granada, 1882

Imagen en Wikimedia de Dominio público

Lo que no tenían previsto los Reyes Católicos era la expansión de sus dominios en un nuevo continente, lo que se produjo en 1492 gracias a un testarudo marinero que aseguraba que la Tierra era redonda y que se podía establecer una nueva ruta de comercio con las Indias por el Oeste. Cristóbal Colón llegó el doce de octubre de ese año a América, aunque en un principio estaba convencido de haber llegado a tierras indias. Comenzaba así un largo periodo de dominación española en el nuevo continente americano.

 

Política exterior y matrimonial

Juana y Felipe hacia 1500

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Durante el reinado de los Reyes Católicos se produjo un continuo enfrentamiento con Francia. El país vecino tenía muchos intereses en Navarra, lo que amenazaba la unidad ibérica deseada por Isabel y Fernando. Cerdeña y Sicilia formaban parte de la Corona de Aragón, y ambas potencias se diputaban el control de Nápoles. Finalmente el conflicto estalló cuando Carlos VIII de Francia invadió Nápoles en 1495, pero las tropas lideradas por Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como el Gran Capitán, derrotaron al ejército francés y Nápoles fue anexionada a Aragón en 1505.

Para aislar al enemigo, los Reyes Católicos urdieron una hábil política matrimonial con sus hijos. Así, las infantas Isabel y María se desposaron con los herederos de Portugal, el infante Juan y la futura reina Juana se casaron con los herederos del Imperio Germánico de los Habsburgo, Margarita y Felipe, y su hija Catalina con el futuro rey de Inglaterra Enrique VIII.

 

El infante Juan falleció prematuramente, lo que ocasionó más de un quebradero de cabeza a los reyes para designar sucesor. También falleció joven la infanta Isabel, por lo que la sucesión al trono recayó en Juana y su marido el heredero austríaco Felipe. Los futuros monarcas y padres de Carlos I son más conocidos como Juana la Loca y Felipe el Hermoso, protagonistas de una tumultuosa historia de amor y celos que terminó con el fallecimiento de Felipe en 1506 y el confinamiento de Juana en un palacio en Tordesillas. María fue madre de Isabel, futura reina de España al casarse con Carlos, y fruto de esta unión nacería Felipe II quien años más tarde recibiría la Corona de Portugal.

Por su parte, Catalina no le dio un heredero varón a Enrique VIII, por lo que el monarca quería la anulación matrimonial para poder volver a casarse con alguien más joven y así conseguir un heredero de la Corona de Inglaterra. Catalina se negó en rotundo a que se la repudiase y a su hija María, futura mujer de Felipe II se la considerase bastarda, y consiguió que el papa lo consintiese. ¿Qué hizo entonces Enrique VIII? Romper las relaciones con el vaticano, auto nombrarse Jefe de la Iglesia Anglicana y protagonizar el primer cisma religioso del siglo XVI.

Al final, tanto lío para aislar a Francia para que una dinastía francesa reinara en España hasta la actualidad. Menos mal que los Reyes Católicos ya no vivieron para ver este desenlace.

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Sombras durante el reinado de los Reyes Católicos

Pedro Berruguete, Auto de Fe

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No todo fueron acertadas decisiones. Una de las más trascendentales fue la fundación de la Santa Inquisición o Tribunal del Santo Oficio, organismo dependiente de la Corona que perseguía la herejía, la brujería, el judaísmo y la correcta profesión de la fe católica de los cristianos nuevos.

A todo aquel acusado de herejía se le practicaba un juicio que normalmente incluía diferentes torturas para conseguir la confesión del infiel y acababa con la pena de muerte en los tristemente famosos Autos de Fe, celebrados en las plazas públicas con el fin de atemorizar al resto de fieles.

El primer inquisidor general de Castilla fue el temido Fray Tomás de Torquemada, confesor de la reina. La Inquisición no fue exclusiva de la España católica, sino algo común en el resto de territorios europeos, y por los tribunales de la Inquisición pasaron personajes tan ilustres como Juana de Arco o Galileo Galilei, y estuvo funcionando hasta bien entrado el siglo XIX.

Otro ejemplo de fanatismo fue la Expulsión de los judíos en 1492, que puso fin a siglos de entendimiento y tolerancia entre las distintas religiones y culturas que habitaban en los distintos reinos. Los judíos que no huyeron al norte de África o Portugal fueron obligados a convertirse al catolicismo y se les privó de muchos derechos además de estar estrechamente vigilados por la Inquisición.

Algo similar ocurrió con los musulmanes que tras la conquista de Granada decidieron quedarse en la península. A partir de 1502 fueron obligados  a convertirse al catolicismo pasando a denominarse conversos o moriscos, prohibiéndose su cultura, lengua y costumbres.

 

 

 

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (1500-1558). Así se conoce al monarca más poderoso de todo el siglo XVI, apodado el César, heredero de vastos territorios, erigido como el defensor de la fe cristiana ante las nuevas amenazas protestantes que estaban agitando Europa y amenazaban con desmembrar la unidad religiosa del continente, ya amenazada por la creciente amenaza de la invasión otomana desde el Este.

 

La herencia de Carlos

 

Nieto de los Reyes Católicos por parte de su madre, y del emperador Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña por vía paterna, el hijo de Juana I de Castilla y Felipe de Habsburgo recibió una fastuosa herencia de territorios dispares culturalmente, alejados geográficamente entre sí y que hablaban lenguas dispares.

 

Recuerda que la Isabel la católica muere en 1504, nombrándose a su hija Juana y a su marido Felipe sus sucesores. Pero no reinaron mucho: Felipe apodado el Hermoso falleció repentinamente en 1506, lo que terminó por destrozar la ya frágil salud mental de Juana la Loca. Su padre Fernando el Católico la encierra en un convento en Tordesillas y nombra regente hasta la minoría de edad de Carlos al cardenal Cisneros. Pero Fernando el Católico también fallece en 1516, y aunque no fue fácil en un principio como ya verás más adelante, Carlos recibe la Corona de Aragón. En 1519 muere su abuelo, y como también había fallecido su padre Felipe, recibe el título de emperador alemán y el ducado de Borgoña de manos de su abuela materna María. Antes de cumplir los veinte años de edad,  media Europa está en manos de este joven príncipe y la casi totalidad de un nuevo continente, América.

 

 

La organización de los territorios

Tiziano, Carlos I en 1533

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Castilla y Aragón no se lo pusieron fácil al joven príncipe. A su condición de extranjero que no sabía ni hablar castellano, se le sumaron el gran descontento por la subida de impuestos que en gran parte iban a ser destinados a que Carlos recibiera la corona imperial alemana, que se apartara a los nobles que formaban parte de los Consejos a las órdenes de los anteriores monarcas por consejeros flamencos, y el cambio de dinastía monárquica. Aunque los Trastámara no gozaban de muy buena reputación, que mejoró notablemente con la llegada al trono de Isabel y Fernando, era aún peor que una dinastía extranjera como los Habsburgo reinara en España. Se produjeron dos grandes revueltas, la Sublevación de las Comunidades o Comuneros en Castilla capitaneadas por Padilla, Bravo y Maldonado,  y las Germanías en Valencia. Fueron revueltas populares, fundamentalmente de la burguesía y los gremios de artesanos que en un principio estaban apoyados por la aristocracia castellana y aragonesa que fueron relegados a un segundo plano y sus cargos en el poder fueron ocupados por los consejeros flamencos que trajo consigo Carlos I. Finalmente los sublevados  fueron aplastados por las tropas imperiales en Villalar en 1521 y los últimos focos de resistencia fueron sofocados en 1523, lo que supuso el reforzamiento del poder en manos del monarca y el inicio del absolutismo monárquico. Por su parte Navarra intentó independizarse de la corona nuevamente con el apoyo francés, aunque las tropas imperiales consiguieron pacificar este reino rápidamente.

Carlos I continuó las reformas y el sistema político heredado de los Reyes Católicos. El rey tenía el poder absoluto y la última palabra, pero gobernaba mediante los Consejos, formados por letrados, miembros de la alta aristocracia y el clero, y despachaba los asuntos de Estado con ayuda de Secretarios, personas de la más profunda confianza del monarca que hacían las veces de intermediarios entre el rey y los Consejos. Las Chancillerías administraban justicia en los reinos, los Corregidores se encargaban de organizar las ciudades, y el monarca nombró a Virreyes y Gobernadores en los territorios más alejados para que gobernaran siguiendo las directrices reales, como fue el caso de su tía Margarita de Austria, gobernadora de los Países Bajos, o de su hermano Fernando, Gobernador del imperio alemán. Ten en cuenta que la enormidad geográfica y la disparidad de culturas y creencias de los territorios bajo el dominio de Carlos I y V de Alemania.

Fueron muchas las batallas que tuvo que librar el emperador durante sus cuarenta años de reinado. Contra el rey francés Francisco I se enfrentó en numerosas ocasiones, pues Francia también quería extender su dominio en Europa y para ello se alió con el papa Clemente VII para acabar con la hegemonía española, pero fracasó y fue derrotado por las tropas de Carlos I, que también derrotaron al papa en el famoso saqueo o Sacco de Roma de 1527. También el emperador se enfrentó a la amenaza de los turcos capitaneados por Solimán el Magnífico que llegaron hasta las puertas de Viena en 1529. Tras largas y costosas batallas las tropas imperiales consiguieron conquistar Túnez y defender las fronteras del cristiano imperio hasta la actual Hungría. Pero las batallas más importantes fueron las desatadas dentro del imperio germánico, pues la nueva doctrina protestante se extendió como la pólvora entre los príncipes alemanes. Hacia 1517 Martín Lutero comienza a publicar una serie de escritos en donde critica duramente a la Iglesia Católica por su opulento nivel de vida, la avaricia y corrupción de los obispos, la compra de indulgencias y sus fastuosos bienes,  proponiendo una profunda reforma religiosa que abogara por la vuelta a la sencillez cristiana sin la pompa y el boato que caracterizaba al Vaticano. Estas ideas estaban en consonancia con las del humanista Erasmo de Rotterdam e incluso con las del propio emperador, que durante décadas actuó de intermediario entre ambas posturas, pero finalmente tuvo que reconocer a los protestantes la libertad de culto y la secularización de los bienes de la Iglesia tras la Paz de Augsburgo de 1555.

Francisco I de Francia

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Martín Lutero

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1.3. Felipe II

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El primogénito de Carlos I e Isabel de Portugal, Felipe II el Prudente (1527-1598) heredó de su padre todas sus posesiones excepto el Imperio Germánico que recayó en poder de su tío Fernando de Habsburgo. No obstante, el dominio de Felipe II fue aún mayor que el de su padre, con posesiones en todos los continentes habitados, conformando el mayor imperio español jamás conocido y elevando a España al rango de primera potencia mundial. De los dominios de Felipe II se decía que nunca se ponía el sol, pues la hegemonía española se extendía desde el Este con las islas Filipinas, hasta los territorios americanos del Oeste pasando por las colonias africanas tanto españolas como portuguesas, pues como verás más adelante la corona portuguesa estuvo en manos de la Corona de España por unos años.

Desde 1556 hasta la muerte del monarca en 1558, la península ibérica junto con Portugal desde 1580, los Países bajos, el ducado de Milán, Cerdeña, Nápoles, Sicilia, el norte de África hasta Túnez y las colonias afroasiáticas de Portugal y España están bajo el dominio del rey más poderoso de toda la historia.

Imperio de Felipe II

Imagen de Trasamundo en Wikipedia. Licencia GNU

Monarquía absolutista centralizada

Con el reinado de Felipe II se puede ya empezar a hablar de España como nación unida, creándose fuertes organismos de control y administración centralizados desde 1561 en la nueva capital, Madrid. A diferencia de su padre, Felipe II apenas salió de España, y dirigió él mismo todos los asuntos de Estado importantes.

El rey se rodeó de una enorme legión de funcionarios, personas con una sólida formación académica expertas en derecho que formaban sus Consejos. Estos se ampliaron y especializaron, existiendo un Consejo  Territorial, de Guerra, de Hacienda y el más importante de todos, el Consejo de Estado. Se mantienen las Chancillerías y se refuerza la figura del Corregidor, el representante del monarca en las ciudades. Por supuesto, la Inquisición sigue vigilando, juzgando, torturando y quemando en la hoguera a todo aquel sospechoso de brujería,  acusado de hereje, de practicar cualquier religión que no fuese la católica o simplemente de leer cualquier libro que no estuviera permitido por su majestad. Si Carlos I fue el emperador defensor del Cristianismo, Felipe II fue el monarca defensor del Catolicismo, enemigo a ultranza de los protestantes, mano dura de la Contrarreforma que persiguió y castigó cualquier rebelión que supusiera una amenaza a la unidad católica de sus reinos.

 

Curiosidad

Bajo su reinado se promulgaron leyes muy represivas y un tanto fanáticas al más puro estilo Isabel la Católica. Con Felipe II se instaura una férrea censura que acabó prohibiendo la importación de libros extranjeros y al final de su reinado se prohibió a los españoles salir a estudiar fuera de las fronteras españolas, por miedo a que los españoles se contagiaran de las ideas protestantes del exterior. Ya sabes la razón de nuestro histórico atraso cultural y la respuesta a por qué se nos dan tan mal los idiomas.

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Hegemonía política y Contrarreforma

Bajo el reinado de Felipe II continuaron los conflictos exteriores para la mantener la hegemonía española en los extensos dominios de la Corona y asegurar la unidad religiosa bajo el catolicismo.

Continuaron las guerras con Francia, que reclamaba el trono del Ducado de Milán por derechos dinásticos, así como el reino de Nápoles y también quería conquistar territorios de las recién descubiertas Américas y formar su propio imperio colonial. Las tropas españolas formadas por los Tercios napolitanos derrotaron a Enrique II de Francia en la célebre Batalla de San Quintín, 1557. España y Francia pactan finalmente la Paz de Cateau-Cambrésis en 1559.

Junto con el Vaticano y la República de Venecia, la flota española de la Liga Santa capitaneada por el hermanastro del monarca Juan de Austria, derrotaron a los turcos otomanos en la Batalla de Lepanto, 1571, y contuvieron durante décadas la expansión musulmana por el Mediterráneo. En esta batalla el escritor Miguel de Cervantes resultó gravemente herido, y acabó perdiendo el brazo izquierdo.

Pero lo más asombroso fue la anexión de Portugal en 1581, cuando tras fallecer el rey Sebastián I sin descendencia, Felipe II reclamó sus derechos al trono portugués al ser hijo de Isabel de Portugal y nieto por tanto de Manuel I. La ansiada unión ibérica bajo la Corona española  era ya una realidad, y fue el mayor éxito de la política matrimonial ideada por los Reyes Católicos.

Felipe II en 1551 por Tiziano

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Felipe II en 1565 por SofonisbaAnguissola

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Pero no todo fueron victorias, y en 1588 la gran ofensiva española conocida como la Armada Invencible, que se disponía a destronar a la protestante reina Isabel I de Inglaterra y acabar con el ataque de los piratas ingleses que amenazaban seriamente la llegada de oro y plata a la Corona española, fracasa estrepitosamente, ocasionando una enorme pérdida de vidas humanas, el inicio del declive de la marina española en el Atlántico  y la primera gran bancarrota del Estado. La hegemonía española en los Países Bajos tampoco fue posible, y tras años de duros conflictos contra los protestantes nacionalistas dirigidos por Guillermo de Orange se reconoció la independencia del norte protestante,  la actual Holanda, aunque el sur católico siguió bajo la influencia española.

 

 

La Leyenda Negra española

La RAE define leyenda negra como opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI  y como opinión desfavorable y generalizada sobre alguien o algo, generalmente infundada.

Fue el altísimo precio que los españoles tuvimos que pagar por poseer tan vasto dominio en el mundo. Ya comenzó en 1527 cuando las tropas españolas entraron en Roma en el tristemente famoso Sacco de Roma, y fue elevado a su máximo esplendor durante el reinado de Felipe II a raíz de la muerte de su hijo, el príncipe Carlos.

Felipe II se casó en cuatro ocasiones. De su primer matrimonio con su prima hermana María de Portugal nació Carlos en 1545, quien sufrió una terrible caída tras la cual hubo que realizarle una trepanación que le salvó la vida pero le produjo terribles secuelas psíquicas a su ya maltrecha salud heredada de la consanguineidad de sus padres. El príncipe Carlos comenzó a conspirar contra su padre, a realizar contactos con los protestantes flamencos y a intentar arrebatarle la corona según parece con la ayuda del secretario del monarca, Antonio Pérez. El joven Carlos fue arrestado en el castillo de Arévalo rodeado de una corte de médicos que intentaron curarle sin éxito de sus delirios, pues falleció en 1568,  y el secretario fue depuesto acusado de traición. Antonio Pérez huyó al extranjero y se convirtió en el mayor enemigo de Felipe II, alimentando la Leyenda Negra contra los españoles que nos ha acompañado durante toda la historia. Los enemigos de Felipe II, entre los que se encontraban la reina Isabel I de Inglaterra y el holandés Guillermo de Orange se dedicaron a difundir por Europa una imagen distorsionada del monarca como una persona cruel, tiránica y fanática que había asesinado a su propio hijo, y de los españoles como un pueblo de intolerantes, vagos, avariciosos y traicioneros.

 

  1. La arquitectura renacentista española

Como en el resto de expresiones artísticas, el Rneacimiento llega a España un siglo después de lo que se inicia en Italia. Es lógico por otra parte; de hecho, así ocurre con el resto de países europeos. Sin embargo, a diferencia de estos mismos países, la conexión con Italia de los arquitectos españoles va a ser constante, de modo que los lenguajes estéticos y estructurales van a tener una influencia relativamente rápida. A pesar de ello, los esquemas locales se van a desarollar con bastante intensidad, sobre todo en una primera fase, el plateresco, en el que la novedad italiana, cargada de racionalidad, armonía y gusto por los esquemas clásicos, se funde a la perfección con ese último gótico español en elque prima la decoración, especialmente en las fachadas con bellísimos estucados.

El plateresco es, efectivamente, el más local de los estilos o las estéticas que se desarrollan en el Renacimiento español. Sin embargo, el que más carácter tendrá, y que seguramente más te va a impresionar, sea el herreriano. Ese estilo con nombre de arquitecto, Don Juan de Herrera, que responde a la perfección a la idea política, social y casi económica de Felipe II. Como siempre, el contexto histórico como elemento clave para entender el arte. El estilo herreriano está planteado a imagen y semejanza del rey Felipe II: austero, práctico, de gran influencia religiosa…

Si quieres hacer una breve introducción a lo que vas a ver en este apartado, aquí de dejamos este vídeo de apenas dos minutos dedicado a la arquitectura renacentista española:

Grandes obras del arte español: Introducción a la arquitectura del Renacimiento en España.
Video de UNED Cursos MOOC/COMA alojado en Youtube

 

2.1. El plateresco

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El plateresco es un estilo propiamente español que se da en el primer tercio del siglo XVI. Combina elementos constructivos del gótico pero en la decoración introduce elementos decorativos renacentistas, como tondos, guirnalda, decoración vegetal estilizada, animales reales y fantásticos, personajes mitológicos, etc. Es frecuente que aparezcan también escudos típicos de las casas nobiliarias o de la realeza, un elemento más bien del estilo gótico. El resultado será una ornamentación bastante recargada que estaba inspirada en grabados de origen italiano y que se denominan grutescos.

 

El nombre de plateresco se lo dio el historiador sevillano Ortiz de Zúñiga, quien en sus Anales de la Historia compara la Capilla Real de la catedral de Sevilla con la labor de un platero, debido a la minuciosa decoración que la revestía.

Capilla Real, Catedral de Sevilla.
Imagen de José Luis FilpoCabana en WikimediaCommonslicencia cc

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Vamos a ver alguno de los edificios de la época para que puedas hacerte a la idea de los que te estamos explicando como el Palacio del Infantado, en Guadalajara o el Hospital de Santa Cruz en Toledo, obra de Alonso de Covarrubias.

Palacio del Infantado, Guadalajara.
Imagen de Querubín Saldaña en WikimdiaCommonsbajo licencia cc
Hospital de Santa Cruz, Toledo
Imagen de Sanva1959 en WikimediaCommons bajo licencia cc

Estas primeras formas serán favorecidas por parte de la nobleza, aquellos más audaces, pero de manera peculiar, pues como ya hemos comentado la influencia goticista será aún reseñable. En este sentido cabe destacar a la casa de Mendoza como importadores del gusto italiano, cualidad muy en boga y que demostraba un gran refinamiento. Pero las formas italianas se irán introduciendo poco a poco, en cierta medida por la importación de obras italianas, así como la llegada de artistas italianos.Es razonable que coexistan ambos estilos ya que los Reyes Católicos impulsarán el tardogótico.

Una de las obras más representativas del plateresco español es la fachada de la Universidad de Salamanca. Fue Enrique Egas el autor de la esta, uno de los ejemplos más significativos de las llamadas fachadas – retablo. Estas son como si fueran un retablo de los que se sitúan en el altar de las iglesias pero llevados al exterior, todo profusamente decorado a modo de telón que oculta la disposición interior del edificio.

De este estilo es también la de la Iglesia del Convento de San Esteban de Salamanca, obra de Juan de Álava.

También se construyeron edificios civiles, uno de los primeros fue el Ayuntamiento de Sevilla que realizó Diego de Riaño.
El Plateresco fue evolucionando, despojándose poco a poco de los elementos decorativos, así lo vemos en la Universidad de Alcalá de Henares, promovida por el Cardenal Cisneros y realizada por Rodrigo Gil de Hontañón.

 Ayuntamiento de Sevilla.
Imagen de Anual en WikimediaCommons bajo licencia cc
Fachada de la Universidad de Salamanca.
Imagen de Cruccone en WikimediaCommonsbajo licencia cc

 

Importante

San Esteban, Salamanca. 
Imagen de Rafaelji en Wikipedia Commons bajo licencia cc

 

2.2. El clasicismo

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Si el periodo anterior coincide con el reinado de los Reyes Católicos, el clasicismo o purismo se da durante el imperio de Carlos V en el segundo tercio del siglo XVI.

Las formas arquitectónicas se van depurando de su decoración, más propia de gustos medievales, para acercarse a las fórmulas de Italia. En consecuencia, el estilo es más austero, centrado en los elementos arquitectónicos puramente del Renacimiento. Seguro que recuerdas a lo que nos estamos refiriendo: arcos medio punto, bóvedas de cañón, cúpulas, frontones, pilares y columnas de órdenes clásicos, etc. Las plantas son sencillas, y sus alzados destacan por crear ritmos con estas piezas de la propia arquitectura. El resultado es la monumentalidad y grandeza de los edificios que se levantan.

Uno de los representantes de esta línea es Pedro Machuca, quien en el Palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada, muestra el influjo de su formación italiana, ya que esta obra nos lleva a la Roma de Bramante. El empleo de las formas geométricas, un patio circular inserto en una planta cuadrada de forma totalmente armoniosa, es característico del ideal renacentista que encarna la perfección, de ahí que personalice el poder universal del emperador. En el interior destaca la superposición de los órdenes, mientras que el exterior posee una gran fuerza al usar el almohadillado en la parte baja, la alternancia de frontones en los vanos, así como la simbología que alude a la robustez de la autoridad imperial.

Exterior del Palacio de Carlos V en la Alhambra. 
Imagen de Hitmattness en WikimediaCommons  licencia cc
Patio del Palacio de Carlos V.
Imagen de UweAranas en WikimediaCommonsde dominio público

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Iglesia del Salvador, Úbeda.
Imagen de Zarateman en WikimediaCommonslicencia cc

No nos movemos de Andalucía para continuar viendo ejemplos de este estilo. No es de extrañar, recuerda que no será hasta final del siglo XV cuando Castilla conquiste el Reino Nazarí de Granada, y la labor constructiva en Andalucía oriental será ahora prolífica.

Por ello se lleva a cabo la construcción de la Catedral de Granada. En principio ya había trazado una base gótica, pero cuando Carlos V decidió situar allí su sepulcro se inició la transformación hacia las formas renacentistas. Será Diego de Siloé el encargado de incorporar una cabecera circular y los elementos arquitectónicos clásicos, en especial destaca, las bóvedas vaídas y trozo de entablamento sobre las columnillas corintias.

Jaén es el otro gran núcleo del renacimiento, así lo podemos observar en la Catedral de Jaén obra de Andrés de Vandelvira, aunque igual que ocurre con la de Granada vamos a fijarnos solo en su interior porque para la construcción de las fachadas habrá que esperar, y por lo tanto serán de otro estilo diferente al renacentista. Bien merecido es el nombramiento de Úbeda como cuidad Patrimonio de la Humanidad, ejemplos como la Iglesia del Salvador o el Hospital de Santiago, ambos de Vandelvira dan buena muestra de ello.

 

Curiosidad

Sin duda, Úbeda y Baeza son dos grandes ciudades andaluzas que bien merecen una visita. Fueron declaradas en 2003 Patrimonio de la Humanidad gracias a su legado renacentista. Te invitamos a que veas este vídeo, pero esperamos que no se quede ahí la cosa y que pronto te animes a realizar una excursión para pasear por sus calles y conocer los tesoros que contienen.

 

2.3. El herreriano

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El último tercio del siglo XVI, coincidiendo con el reinado de Felipe II, el clasicismo evoluciona despojándose aún más de cualquier elemento decorativo. El ejemplo más paradigmático lo encontramos en el edificio de el monarca mandó construir para su recogimiento interior, el Monasterio del Escorial. Comenzado por Juan Bautista de Toledo, pero será Juan de Herrera el que gran artífice de este complejo.
Juan de Herrera conoció de primera mano a través de sus viajes el Renacimiento italiano y los tratados de Serlio, Vignola y Vitrubio. Desde ahí evolucionó hacia un estilo particular en el que la escasez decorativa, la simetría y la introducción del orden gigante recorren el edificio, creando el llamado estilo herreriano o escurialense.

Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
Imagen de Basilio en Wikipedia Commons bajo licencia cc

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El conjunto de El Escorial cuenta con un monasterio, el palacio y el panteón real, en una especie de pequeño universo de las competencias de la corona española.El eje del recinto lo conforma la iglesia del monasterio, que actúa a modo de centro junto con la biblioteca, cohesionando así el conocimiento religioso y secular.El exterior del edificio se alza como una imponente muralla de granito desnudo, tan solo coronada por torres en las puntas y las cubiertas con chapiteles en pizarra. Es en la entrada en donde se concentra algo de decoración, con las columnas pilastras y el remate del frontón.Este modo de construir se convertirá en un referente de la arquitectura en Madrid en los años venideros, influyendo notablemente en el barroco de la capital.

Vista del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
Imagen de M. Peinado en Flickr bajo licencia cc

 

  1. La escultura y la pintura del Renacimiento en España

El Renacimiento, como sabemos, es un movimiento cultural cuyos orígenes son plenamente italianos. En el nuevo contexto—económico, social, político y religioso—el arte comenzará a desempeñar funciones nuevas.  En concreto, en Italia los escultores podían acceder con facilidad a los modelos clásicos, fueran éstos griegos o romanos, y será desde Italia desde donde la nueva sensibilidad, amparada en un lenguaje estético nuevo, se irá extendiendo por toda Europa.

Para entrar con buen pie en este apartado, dedícale unos minutos a ver el siguiente vídeo dedicado a la escultura renacentista en España, centrado sobre todo en Torrigiano, que verás fue un artista determinante para la escultura de nuestro país del momento e incluso del siglo siguiente.

Renacimiento europeo, escultura.
Vídeo de Artehistoria alojado en Youtube

 

 

3.1. La inspiración española: Alonso Berruguete y Juan de Juni

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Cricificado de Juan de Juni en el convento de Santa Catalina. Valladolid. 1572.
Imagen de Moscardo en Wikipedia. Lic. CC

Tan pronto como esta nueva estética aparezca en nuestro país comenzará una evolución (por decirlo en otros términos: dese Donatello a Miguel Ángel pasando por Verrochio, aunque los cambios no se detuvieron ahí: pensemos, por ejemplo, en Cellini). Lógicamente, la influencia italiana dependerá en gran medida del momento en que ésta empiece a ser efectiva, pero también de la propia tradición dominante en las naciones (no es lo mismo lo sucedido en los Países Bajos, donde la influencia de Claus Sluter fue decisiva, que lo sucedido en Francia, donde se percibe claramente la influencia de Leonardo y hay una evolución diferente de los modelos procedentes del gótico: piénsese, como un caso, en Jean Goujon o en G. Pilon en quien se aprecia la influencia de Miguel Ángel). Como veremos, el caso de España (Castilla) es diferente. Hay, además, que tener presente la Reforma luterana que cambió radicalmente no sólo el panorama centroeuropeo, donde se hizo fuerte, sino también el de las naciones que permanecieron en el ámbito católico (en nuestro caso, España), porque aparecerán nuevas exigencias expresivas acordes con el espíritu de lo que se conoce como Contrarreforma (recuérdese: el Concilio de Trento se inaugura en 1545 y finaliza en 1563).

 

Así, pues, las influencias que recibe la escultura en España no son sólo estéticas, sino también ideológicas,  pues se trata de hacer frente a los nuevos movimientos religiosos (entendidos como heréticos: el papel de la Inquisición Española), y políticas, pues los reinos de la Península Ibérica (especialmente Aragón) tenían fuertes intereses en Italia (no sólo en el sur). De hecho, desde finales del XV las monarquías españolas contratan a artistas procedentes de Italia (especialmente, de Florencia), aunque será en la época de Carlos I, unificados los reinos en su persona, cuando la escultura española se abra claramente a las influencias italianas. Hasta esa época fue la estética del gótico la predominante (piénsese, como ejemplo, en el papel de Lorenzo Mercadante de Bretaña y sus intervenciones en Sevilla: Catedral, monasterio de San Isidoro del Campo…). Fancelli, Torrigiano o Diego de Siloé pueden entenderse como representantes de la primera etapa del Renacimiento en España (¡obsérvese que muchos de los nombres de los escultores son claramente italianos!). Desde esta perspectiva, es evidente que ni Berrugete ni Juan de Juni son representantes de un Renacimiento «puro» (si es que tal cosa ha existido alguna vez), sino, más bien, del «momento manierista», posiblemente por las influencias que en su formación recibieron de Italia.

Antes de pasar a hablar de Berruguete o Juan de Juni directamente, debemos abordar dos cuestiones. Por un lado, los materiales que usan para sus obras; sin duda encontramos los tradicionales (barro, piedra, mármol), pero ambos sacaron el máximo partido a la madera. Dos técnicas serán básicas: el encarnado (recubrimiento con yeso sobre el que después se pinta) para las partes corporales a la vista (cara, manos, pies…) y el estofado («entre doradores, raer  con la punta del garfio el dolor dado sobre el dorado de la madera, formando rayas o líneas para que se descubra el oro y haga visos entre los colores con que se pintó»: DRAE) para las partes cubiertas. Y, por otro, la temática de sus obras, que será fundamentalmente religiosa y estará al servicio de las ideas de la Contrarreforma.

 

Empecemos por el nacido en primer lugar, Alonso Berrugete (1490-1561). Sabemos que procedía de una familia de artistas, pues fue hijo del pintor Berruguete, Pedro Berruguete; por lo tanto, tuvo acceso a una buena formación. Además, en su juventud tuvo la oportunidad de viajar a Italia, donde contempló las obras de los escultores renacentistas. Mantuvo, además, contacto con algunos escultores famosos (Bramante, Miguel Ángel…) y pudo contemplar la recién descubierta escultura del Laooconte, que suponemos copió. Sin embargo, parece que la influencia fundamental la recibió de un pintor ya manierista, Andrea del Sarto. Con estas influencias, que se suman a las que había recibido en su etapa de formación en Castilla, Alonso Berruguete construirá un estilo altamente personal—inconfundible, podría decirse—que le dará fama y numerosos trabajos, tantos que acabará fundando un taller en el que, en ocasiones, no trabajará directamente, sino que diseñará y dirigirá los trabajos, que serán realizados por sus «aprendices». Sin duda, podemos decir que Alonso Berruguete es un escultor manierista: sus obras son muy gestuales y poseen una enorme expresividad y dramatismo para lo que Berruguete no dudará en sacrificar el realismo en aras de la búsqueda de un impacto dramático en el público: sus esculturas distorsionarán los cuerpos alargándolos (algo que nos recordará a El Greco), haciendo que las imágenes sean incluso vacilantes, como en el caso del Ecce Homo. La intensidad de los sentimientos que revelan las figuras Por ejemplo, el retablo de San Benito el Real) coincide plenamente con las necesidades de predicación de la Iglesia de la Contrarreforma, con lo que la Iglesia necesitaba que expresasen las imágenes.

Su fama hizo de Berrugueteel autor de retablos más reclamado no sólo por las órdenes religiosas, sino también por la nobleza. Ya hemos citado el retablo de San Benito el Real . Destaca la imagen del Sacrificio de Isaac, que recuerda claramente al estilo de Donatello, pero que también manifiesta la influencia del Laooconte. El canon es de diez cabezas, por lo cual las figuras, como ya hemos señalado, resultan muy estilizadas. Otras obras destacadas son la sillería para el coro de la Catedral de Toledo, San Sebastián, el Sepulcro del Cardenal Tavera…

 Sacrificio de Isaac, Alonso Berruguete.

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Juan de Juni  nació en 1507 (Joigny, Francia) y murió en Valladolid en 1577. Fue precisamente en Valladolid donde desarrolló la mayor parte de su obra. Junto al ya mencionado Alonso Berruguete, constituye lo que se ha dado en llamar escuela castellana de escultura. Juan de Juni reúne en su trabajo tres influencias: la de sus orígenes franceses (borgoñones), la italiana y la propiamente castellana. En Borgoña aprendió a trabajar los ropajes (paños), aunque más tarde puliría la técnica en Italia, donde sufrió la influencia de Miguel Ángel, especialmente en la torsión (escorzo) de las figuras en lo que a veces se da en llamar «composición en hélice», pues el cuerpo parece girar sobre sí mismo. La influencia castellana se percibe en el patetismo—a veces exagerado—de sus imágenes, pero muy del gusto de sus clientes y por el cual fue alabado.

Como de Alonso Berruguete, de Juan de Juni podemos decir que es manierista e incluso ver en sus obras un despunte del barroco, pues las imágenes no sólo tienen un enorme patetismo, una expresividad exagerada—diríamos que «están sobreactuadas»—, sino que las imágenes parecen dialogar entre sí y con el espectador, al que con frecuencia observan desde una distancia que se anula; es decir, Juni consigue que el espectador se incorpore a la escena; podemos llamar a esto teatralidad: el José de Arimatea que en El entierro de Cristo nos muestra una espina de la corona para que la cojamos. Las figuras son naturalistas hasta el extremo que en muchas de ellas hay auténtica fealdad, pero siempre puesta al servicio del mensaje que Juni quiere transmitir. La composición expresa un dramatismo que se mueve y, sin duda, el fiel que contempla el entierro se siente afectado por lo que ahí se narra. Dicho de otro modo, el conjunto parece poseer un claro sentido catequético, de enseñanza sobre la religión.

También como el escultor castellano, Juan de Juni diseña y hace retablos (por ejemplo, el de la Catedral de Burgo de Osma) remodelando la anterior tradición plateresca. En todas sus obras encontramos un dramatismo exagerado, quizás al gusto de la Contrarreforma, en el que la imagen de la Virgen María cobra centralidad (en una de sus obras aparece incluso desmayada). Sus obras constituirán la verdadera fuente de inspiración de la imaginería procesional castellana. Piénsese, por ejemplo, en su Virgen Dolorosa, cuyo exagerado patetismo (mirada perdida en el cielo, mano sobre el pecho, contorsión…) parece querer provocar la reacción del espectador, una conmoción que lo incorpore a la escena. Este estilo será muy imitado posteriormente

 El entierro de Cristo, Juan de Juni.

Imagen de LocutusBorgenWikipieda. Licencia, CC BY-SA 3.0

 

 

La figura de Juan de Juni, como has visto, es una de las claves dentro de la escultura renacentista española. De origen francés, llega a España quizá motivado por una actividad artística de cierta calidad; sin llegar a la italiana, claro, pero sí de cierto peso. La cuestión es que su modelo de ejecución y de composción va a tener mucho de las raíces españolas, pero también va a tener mucha influencia en el mejor momento de la escultura española: la imaginería barroca.

Si quieres saber algo más, aquí te dejamos un vídeo de unos cinco minutos que te va a resultar muy interesante:

 

.2. La influencia italiana: Pietro Torrigiano y Leon Leoni

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Serán escultores italianos los primeros en introducir las fórmulas clásicas del Renacimiento en nuestro país. Entre ellos, vamos a destacar a dos grandes figuras: Torrigiano y los Leoni.

Pietro Torrigiano es un escultor italiano que trabajará en la Florencia auspiciada por la familia Medici, codeándose con otros grandes artistas del momento como Miguel Ángel. Su estilo, profundamente clasicista se mezclará con tintes realistas que lo harán un artista de referencia para el Barroco, así lo hará el escultor Martínez Montañés que será su gran discípulo. Llegará a España, atraído por las transformaciones que se estaban produciendo en la ciudad de Granada, convertida en uno de los grandes centros del Renacimiento español. Uno de los encargos que va a recibir será para el Convento de San Jerónimo de Sevilla, destacando la obra de San Jerónimo y la Virgen con Niño, que hoy se encuentran en el Museo de Bellas Artes de la ciudad.

La Virgen con el niño, tiene una belleza notablemente clásica, absorta en sus pensamientos, presagiando los infaustos acontecimientos.

El San Jerónimo destaca por varias cuestiones novedosas. Por un lado la disposición de la figura en un escorzo frontal que se produce al arrodillarse el personaje. Esta posición permite al escultor explorar la anatomía humana, mostrando un cuerpo enjugado y tendinoso. Por otro lado, combina una belleza puramente renacentista con un realismo que será más propio del barroco. Si observas la escultura no debes pasar por alto la expresión del santo en un profundo éxtasis, el nerviosismo de sus barbas, acorde con lo mostrado igualmente en la musculatura, las manos de gran tamaño que sostienen la cruz y la piedra de la penitencia, etc. Conceden a la escena un enorme dramatismo.

Esta escultura será fuente de inspiración para autores posteriores, si no júzgalo tú mismo con este otro San Jerónimo del escultor barroco Martínez Montañés.

San Jerónimo penitente, Torrigiano.
Imagen de Anual en Wikipedia Commons bajo licencia GNU
San Jerónimo, Martínez Montañés. 
Imagen de 3Félix en WikiediaCommons bajo licencia cc

El que Torrigiano llegara a España fue un poco la casualidad, y es que fue desterrado de Florencia por una pelea que tuvo con Miguel Ángel, sí el Miguel Ángel de la Capilla Sixtina, el David… y que ocurrió en la propia Academia de los Medici. Unos dicen que fue por envidia, otros por los caracteres difíciles de ambos artistas. El caso es que Torrigiano terminó rompiéndole la nariz a Miguel Ángel, de ahí el perfil desfigurado que conocemos de las imágenes del maestro del Cinquecentoyquepuedesver en la fotografía de la izquierda.

Pero su carácter volvió jugarle una pasada al final de su vida, muriendo en las cárceles de la Inquisición. Todo fue por romper una imagen de una virgen que había realizado para el duque de Arcos, al sentirse enfadado por considerar ridículo los 30 ducados que le pagó.

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Los Leoni fueron una familia de escultores, padre e hijo, que trabajaron para la monarquía española. Leon Leoni, fue un broncista que Milán que realizó esculturas para Carlos V. El rey español, que será también el gran emperador, se impregna del espíritu del Renacimiento, de ahí que suela ser representado como un sucesor de los antiguos emperadores romanos o héroes clásicos.

Esta esencia, de flamante protector cristiano defensor de la fe, será bien captada en la obra Carlos V y el furor. Es un conjunto realizado en bronce de tamaño natural de gran monumentalidad y realismo. Representa las victorias del emperador, de ahí que se le represente como el gran pacificador de la cristiandad, exultante como un césar romano con su lanza y espada. Bajo él, el furor, personificado en un hombre lleno de ira y rabia. Uno de los detalles más curiosos de la escultura es que la armadura del emperador es desmontable, por lo tanto, cuando se le quita aparece la figura del emperador con el torso desnudo permitiendo un estudio anatómico propio del manierismo italiano.

Pompeyo Leoni trabajará para Felipe II, realizando el Sepulcro del Escorial. Es un conjunto en bronce dorado en el que la familia real, en actitud orante se dirige hacia el altar.

Sepulcro del Escorial de Pompeyo Leoni.
Imagen de Bernard

 

3.3. Pintores españoles del renacimiento

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Como yo hemos dicho la influencia italiana es la base de la pintura del Renacimiento español. Encontramos un grupo de pintores que reflejan claramente dicha influencia, sobre todo, de Rafael, Leonardo y Miguel Ángel.

El primer representante de este tipo de pintura podría ser Pedro Berruguete que mantuvo siempre cierta tendencia flamenca a la que se unían los escenarios romanos arquitectónicos, no obstante, el pintor viajo a Italia de donde tomó bastantes rasgos. Realizó bastantes retablos aunque quizás su obra más conocida es Santo Domingo y la quema de libros que formaba parte del retablo de Santo Tomás de Ávila y hoy se encuentra en el Museo del Prado.

Santo Domingo y la quema de libros, Pedro Berruguete.

Imagen de Pedro Berruguete en Wikipedia. Licencia, Dominio público

El eco rafaelista puede verse en Juan de Juanes, el pintor más conocido, que crea tipos iconográficos (la gran temática es, como hemos señalado en otros apartados, religiosa) con gran éxito como vemos en Inmaculadas o Virgen con el Niño. Su obra más famosa es La Santa Cena donde se aprecia la fuerte influencia de Leonardo, aunque aquí, Juanes se muestra gran conocedor del espacio para crear una mayor profundidad en la que juega un papel fundamental el arco que rodea a Jesucristo.

La Santa Cena, Juan de Juanes.

Imagen de Juan de Juanes – [2]en Wikipedia. Licencia, Dominio público

Luis de Morales es otro de los artistas destacados pues incorpora cierto manierismo y anuncia el tenebrismo barroco. Sus obras giran también entorno a la temática religiosa: Vírgenes y Cristos  como el Ecce Homo o Cristo entre dos sayones; todos ellos se caracterizan por figuras alargadas y colores fríos.

Virgen con el Niño, Luis de Morales.

Imagen de Luis de Morales  en Wikipedia. Licencia, Dominio público

Otras figuras importante son Alfonso Sánchez Coello o Juan Pantoja de la Cruz.

 

 

3.4. DomenikosTheotokópoulos. El Greco

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Doménico Theotocópuli—que ha pasado a la historia como el Greco—nació en Creta (Candía) en el año 1541 (Miguel Ángel murió en 1564) y, en principio, parece que fue pintor de iconos(estilo bizantino). Hay que recordar que la capital del Imperio Bizantino cayó en manos de los turcos en 1453 y que un gran número de intelectuales y artistas bizantinos emigró a la Europa latina, algo que explica en buena medida el humanismo y el renacimiento italianos. El Greco quizás se puede contar entre estos «emigrados» que huyen de la barbarie turca (el incendio de la biblioteca de Constantinopla); así, pues, comenzó pintando iconos sobre tablas, según la tradición bizantina: temple sobre madera y pan de oro. Debe recordarse que los criterios para realizar iconos eran muy estrictos. Las primeras obras del Greco lo dejan claro. Sin embargo, parece que ya en Creta tuvo contacto con pintores italianos (Giorgio Klotza).

Creta era una «base» veneciana en el Mediterráneo oriental; por eso no es extraño que hacia 1567 el Greco estuviese en Venecia, ciudad en la que entró en contacto con Tiziano y donde, según parece, adquirió conciencia de la importancia del color y de la luz. Sin embargo, quien conozca los iconos bizantinos sabe de la importancia de la luz y de eso que se ha dado en llamar «perspectiva invertida». Y nadie que conozca Santa Sofía puede dudar de la importancia que la luz tiene en el arte bizantino. Sin duda, en Venecia se familiarizó con el uso que los italianos hacían del color y de la composición (Tintoretto); también en Venecia debió descubrir el manierismo, pero el Greco lo interpretará a su manera, con una independencia que le causó no pocos problemas. El color se manifestará como la clave de su pintura, pues el dibujo siempre está al servicio del color y nunca al revés: digamos que la influencia de Tiziano es más evidente que la de Miguel Ángel, cuya obra conoció. De hecho, parece que trabajó en la Academia de San Lucas en Roma; pero en 1575 ó 1576 viaja a España. El motivo seguramente fue la gran demanda de pintores italianos en la corte de Felipe II (el Escorial). Sin embargo, su permanencia en la Corte no tuvo el efecto buscado, pues se rechazó su cuadro de San Mauricio. En 1577 se instalará definitivamente en Toledo, donde morirá en 1614.

La influencia de Tintoretto se aprecia en La expulsión de los mercaderes del Templo(pintado hacia el 1595): arquitectura (gusto por Palladio) y color, aunque éste todavía ganará peso en las pinturas posteriores; pero llama poderosamente la atención la independencia del Greco: con frecuencia pinta si seguir la tradición iconográfica anterior (el caso de su San Mauricio), algo que hizo que la Corte no lo tuviese en consideración. De todos modos, en Toledo el Greco sufrirá la influencia del misticismo castellano y, sin duda, de las decisiones que se tomaron en el Concilio de Trento.

 

En la etapa toledana el Greco desarrollará plenamente su estilo, personalísimo, en el que su peculiar manierismo se constituye como lenguaje para trasmitir ideas y emociones. Los escorzos, alargamientos de las figuras, «deformaciones»… hacen que sus personajes parezcan verdaderas llamas que se elevan. Sin duda, los colores fueron siempre venecianos (rojo, azul, morado, amarillo, verde: El expolio), capaces de dotar de volumen a las figuras; pero esos colores tienen un significado propio en la forma tan peculiar que tuvo el Greco de pintar, pues la primera impresión que pueden darnos sus obras es la de apresuramiento, con elementos casi sin terminar; los cuerpos de sus obras (véanse los apostolados o La adoración de los pastores) no son naturalistas, no pesan pese a su volumen, sino que asemejan más bien a espíritus ascendiendo. En sus obras más tardías podría decirse incluso que el Greco anticipa el impresionismo: pueden analizarse con provecho las azucenas de la Asunción, que se encuentra en el museo toledano de Santa Cruz.  Incluso la profundidad de sus obras—de la que nos prescinde—tiene un significado diferente; es cierto, sin embargo, que en algunas de sus obras (La Trinidad, por ejemplo, o Pentecostés o La resurrección) los fondos parecen desdibujarse y son sólo el color sobre el que se recortan las figuras, siempre ascendentes. Véase, sin embargo, La oración en el huerto para comprobar la persistencia de los fondos cuando el tema lo exige. En esto se muestra deudor de su aprendizaje bizantino.  Sabemos, en cambio, que el artista retocaba permanente sus obras y era muy cuidadoso. En definitiva, fue capaz de crear un lenguaje propio que lo distingue plenamente de otros pintores de su época. El tiempo fue aunando en un estilo nuevo sus influencias bizantinas, venecianas, florentinas, romanas… Y no se doblegó al gusto de sus clientes, sino que supo hacerles acceder a su lenguaje.

 El expolio.

Imagen de El Greco – Pictorpediaen Wikipedia. Licenccia, Dominio público

Una de las obras más famosas del Greco, perteneciente a su etapa toledana, es El entierro del conde de Orgaz, que fue realizado hacia 1587 por encargo del párroco de la iglesia de Santo Tomé. Encontramos en la obra un lenguaje personalísimo. Dividida en dos partes (como en el caso de La alegoría de la Liga Santa, realizado para celebrar la victoria de Lepanto, o el caso de El bautismo, en el que todo el fondo ha desaparecido y los personajes se acumulan hasta convertir la escena en algo irreal), la inferior, que representa el miagro (san Esteban y san Agustín recogen el cuerpo del difunto), pero el tratamiento del color es peculiarísmo, pues los dorados de las casullas contrastan enormemente con el negro de los vestidos de los asistentes y con el prodigioso blanco, pura transparencia, del clérigo que, en un expresivo gesto, contempla cómo es recibida en el Cielo el alma, también transparente, del conde. Los rostros son verdaderos retratos, pero no sólo del cuerpo, sino de las almas: hay en la obra una espiritualidad acendrada, muy castellana, acorde con el espíritu de la Contrarreforma.

 

Sin duda, mucho más se puede decir sobre el Greco, uno de los grandes artistas de la historia, porque fue capaz de hacer lo que hasta ese momento nadie había hecho a su manera. La gracia de sus figuras es capaz de transportarnos a un mundo allende éste, donde la belleza es luminosa. Basta contemplar las prodigiosas nubes de sus paisajes de Toledo para comprender que en el Greco hubo, realmente, algo nuevo.

 El entierro del Conde de Orgaz.

Imagen de El Greco en Wikipedia. Licencia, Dominio público

 

 

  1. Música y otras artes del Renacimiento

No sólo brillaron como nunca antes la arquitectura, la pintura o la escultura , sino que también el resto de las artes vivieron una verdadera edad de oro durante los dos siglos que conocemos como Renacimiento. En los siguientes epígrafes te podrás hacer una idea del papel tan importante que tuvieron la música, el mobiliario y la moda en la consolidación de las ideas humanistas primero, y las protestantes y reformistas un tanto después.

Bruegel el Viejo. Pastores danzando

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4.1. La música renacentista: instrumentos y compositores

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La música del Renacimiento abarca  toda la producción musical de los siglos XV y XVI y se suele articular en tres períodos:

  • Primer Renacimiento, la primera mitad del siglo XV, en donde son los autores flamencos como Dufay y Després los que marcan las pautas del nuevo gusto renacentista en contraposición a la anterior música gótica. Destacan sobre todo las misas y motetes en lo que se conoce como contrapunto imitativo, es decir, se cantan repetidamente el mismo motivo por distintas voces del canto a lo largo de la composición, lo que podríamos comparar con el estribillo de las actuales canciones pop.
  • Alto Renacimiento, desde la segunda mitad del siglo XV a la primera mitad del siglo XVI. Las novedades musicales se extienden por toda Europa y cada región las adapta a sus propias características y gustos, naciendo así la chanson en Francia, el lied en Alemania, el villancico en España  y el madrigal en Italia.
  • Bajo Renacimiento, la segunda mitad del siglo XVI, con dos artistas clave: el italiano GiovaniPalestrina y el español Tomás Luis de Victoria. Hay que destacar a Claudio Monteverdicomo el más importante compositor de música profana del este periodo, impulsor del nacimiento de la ópera gracias a su  Orfeo.
Retrato de Claudio Monteverdi

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El madrigal es una composición de cinco frases entre las que se intercala un estribillo, compuesta para ser cantada a capella aunque a veces se le añadían algunos instrumentos. Monteverdifue el  compositor más destacado de madrigales. De similar estructura es el villancico español, que en su origen no tenía ninguna relación con la navidad. Con una estructura de estribillo-copla-estribillo y para ser cantada a cuatro voces, su autor más representativo fue Juan del Enzina.

La  Reforma Protestante de Lutero en el primer tercio del siglo XVI supuso la aparición de importantes novedades en la música religiosa, como el empleo del alemán y abandono del latín, la posibilidad de que la gente pudiese cantar durante las misas y la aparición de un nuevo género musical: el Coral. Sigue siendo el género musical más importante de las iglesias protestantes, y abandona las complejas sinfonías anteriores para adoptar una sinfonía homofónica más sencilla estructurada en cuatro piezas vocales y que permite la participación de los creyentes.

Gracias al humanismo y su laicización de la música, durante el renacimiento asistimos a una resurgir de la música instrumental alejada de la Iglesia, pues tras el Concilio de Trento 81545-1563) se mantiene la prohibición de tocar instrumentos en las iglesias. Destacaron géneros instrumentales como la canzona, la fantasía y la toccata. Y con la imprenta nace la difusión de las partituras y la teoría musical, con lo que ahora es más fácil aprender a tocar un instrumento. Se mejoran los instrumentos góticos y se adaptan a los nuevos gustos, como el caso del laúd, pero se fabrican muchos instrumentos nuevos, como la flauta dulce, la flauta travesera, las trompetas curvas, la chirimía que es parecida al oboe, el  clavicémbalo que fue el antecedente del piano y sobre todo la guitarra, de origen árabe y que en España será el instrumento por excelencia. Estas guitarras tenían por aquel entonces cuatro cuerdas.

Curiosidad

Durante este periodo se abandona el tetragrama para componer las piezas musicales usando el pentagrama, que es la forma que se usa también hoy día para escribir la música.

Para saber más

Aunque no te resulten cercano, lo cierto es que la nómina de compositores españoles durante el Renacimiento no es pequeña: Cristóbal de Morales, Tomas Luis de Victoria, Juan del Encina… Son algunos de los ejemplos. Pero también en Andalucía tenemos compositores de gran importancia. Quizá el más significativo sea Francisco Guerrero, que nació allá por 1528 y que dio lugar a algunas de las piezas de música sacra más impresionantes de las que se compusieron en nuestro territorio. Sacerdote y maestro de capilla pasa por ser, y créenos que no exageramos, uno de los mejores compositores españoles de todos los tiempos. Así es de reconocido que uno de los conservatorios de la captal hispalense lleva su nombre. Para que disfrutes de su música, aquí te dejamos un vídeo con un fragmento de su Misa para difuntos:

 

4.2. El mueble y el vestuario durante el Renacimiento

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En el Renacimiento los muebles son el reflejo del gusto de la época: a la medida del hombre, con decoraciones inspiradas en las romas grecorromanas, donde los frontones, las columnas y los frisos se alternan con relieves mitológicos, bustos  y medallones.

Cassone florentino del siglo XVI

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Aparecen nuevas técnicas, como la pastiglia, que consistía en recubrir los muebles con una mezcla de yeso y cola que se pegaba a una tela y ésta finalmente a la superficie. Esta pasta permitía la impresión de un molde con motivos decorativos complejos, y una vez seca la pasta, se pintaba o cubría con láminas metálicas de estaño, plata y oro. Y desde la corte de los Médidi se hace popular la pintura con piedras, es decir, recubrir las superficies de las mesas con unas finas láminas de piedras semipreciosas que formaban exquisitos conjuntos decorativos.

Las patas de los muebles solían tener garras de león, y el mueble por excelencia de esta época es el cofre o cassone, que en ocasiones adopta forma de sarcófago. El cabinet es un mueble que sirve para guardar joyas, con un atapa abatible. Los muebles españoles son por lo general más sobrios y modestos, y presentan una mayor decoración católica, con crucifijos, cuadrados y cuarterones. Destaca la silla tipo frailero, con brazos, respaldo rígido y asiento de cuero, y el brasero, que aún hoy no puede faltar bajo la mesa durante el invierno.

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De la verticalidad reinante durante el gótico, en el renacimiento la vestimenta se basa en la horizontalidad, y cada país hará sus propias versiones de esta coordenada en la indumentaria. También hay que destacar que tras la vuelta de Cristóbal Colón de su viaje por las Américas, se incorporaron elementos exóticos como el abanico. En Alemania se exageraron los tocados  y gorros con plumas y formas variadas. Hay una prenda característica: lo gorguera. Tuvo su origen como un cordón que servía para fruncir el cuello de las camisas, pero fue evolucionando hasta convertirse en una prenda autónoma, que los flamencos dotaron de rigidez gracias al uso del almidón. Y tanto para hombres y mujeres se utilizó el acuchillado, es decir, que las prendas tenían cortes  abiertos para dejar ver el forro interior de las prendas.

Retrato de Tomás Moro

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Autorretrato de Alberto Durero

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Los hombres se atrevían a usar prendas de seda de llamativos colores, bonetes o gorros con forma cónica, y los jubones, una penda rígida que cubría la espalda profusamente decorados.

Los ropajes femeninos son complejos, con varias capas y extremadamente decorados con hilos de plata y oro, además de usar tejidos como los terciopelos, brocados y damascos. Corpiños de talle corto, escotes en forma de V y ricos peinados terminaron de adornar a la sofisticada mujer renacentista.

Bronzino. Leonor de Toledo

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Pantoja de la Cruz. Isabel Clara Eugenia

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Curiosidad

Las coquetas mujeres renacentistas mejoraron la técnica del maquillaje como nunca. CenninoCennini describe así cómo debían de maquillarse: … no obstante te diré que si quieres conservar mucho tiempo tu tez con su propio color, lávate sólo con agua de la fuente, de pozo o de río, y ten por cierto que toda otra agua manufacturada vuelve en poco tiempo flácida la piel de tu rostro, los dientes negros, y finalmente las mujeres envejecen antes de tiempo.

Díptico de CeninoCennini.
Imagen en Wikipedia. Dominio Público

 

Importante

Los muebles renacentistas se decoran usando los mismo elementos del gusto grecorromano de la época, con motivos mitológicos rodeados de elementos arquitectónicos de la antigüedad clásica. Destacan las técnicas de la pintura con piedras y la pastiglia, y los muebles más comunes son el cofre o cassone.

La indumentaria se enriquece con bordados, terciopelos e hilos de plata y oro. Se ponen de moda la gorguera y el acuchillado

 


fotogafía cuántica

https://actualidad.rt.com/viral/299976-viraliza-panorama-360-grados-donde-ver-comer-gente

 


Inicio de sesión • Fundación Juan March


Sofonisba Anguisola, el descubrimiento de la mujer pintora

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