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CATEDRALES GOTICAS COPAIS PARA CONFECIONAR APUNTES

catedrales goticas


contenidos completos de gótico

. El contexto histórico

Ya sabes que entender el arte, o sus fundamentos, sin conocer qué ocurre en su historia, en sus políticas o sus sistemas socioeconómicos es prácticamente imposible, así que te hemos preparado este breve apartado para que seas capaz de situarte en el tiempo y en el espacio, teniendo unas ideas básicas fundamentales para saber cómo funciona, grosso modo, la vida de la Baja Edad Media. Recuerda que la Baja Edad Media abarcaría desde el siglo XI hasta el XV, es decir, que incluiría también parte del estilo románico.

Sea como sea, ten claras algunas cuestiones muy básicas:

recuperación de la vida urbana y de las ciudades como radios de acción; desarrollo del comercio,

importancia en la vida política y social de la Iglesia como gran institución que lo abarca casi todo y mantenimiento,

aunque en decadencia a partir del siglo XV del feudalismo como gran sistema socioeconómico.

 

1.1. La Europa del gótico

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Azulejo que muestra diferentes gremios.
Imagen de Milartino en Wikimedia Commons licencia cc

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras la crisis sufrida en Europa por el fin del milenio, el ambiente poco a poco comienza cambiar hacia un ciclo menos pesimista y de prosperidad.

La economía surge un florecimiento que tendrá sus repercusiones en el plano social y en el cambio de costumbres, pues ese mundo rural que se había potenciado desde la caída del mundo romano y fortalecido por los feudos ahora se ve mermado con el renacimiento de las ciudades.

 

En general podemos advertir varios cambios importantes a partir del siglo XIII.

En el plano político asistimos a la recuperación del poder real, los reyes son capaces ahora de someter a los señores feudales y establecer el dominio sobre un territorio más amplio, creando las bases de futuros Estados.
Las ciudades se convierten en un nuevo núcleo de poder, los burgos. Allí la sociedad estamental también va a sufrir alguna transformación, nada que tenga que ver con los derechos ni privilegios, claro está, sino con la irrupción de un nuevo grupo social que son los habitantes de los burgos, la burguesía.

Los burgueses se dedicarán a actividades económicas que se desarrollan en las ciudades como la artesanía y el comercio. Es probable que hayas escuchado hablar alguna vez sobre los gremios que surgen ahora. Se trata de corporaciones de artesanos de un mismo oficio que se asocian para regular normas, precios, etc. Los gremios están compuestos por talleres en los que trabajan

el maestro o dueño,

los oficiales o trabajadores que realizan su labor a cambio de un sueldo y

los aprendices, que se preparaban para instruirse en el oficio.

 

Para saber más

Los gremios solían estar agrupados en calles que tomaban el nombre de los oficios que allí estuvieran dispuestos. Muchas de ellas siguen hoy día llamándose de la misma manera, puede que si piensas en tu ciudad se te venga a memoria alguna.

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El comercio también se vio favorecido por esta nueva coyuntura. En el interior surgen las ferias o mercados locales, mientras que en el exterior prosperan las rutas comerciales.

No obstante, toda esta prosperidad económica se paralizó debido a la llamada crisis de la Baja Edad Media en el siglo XIV. Las ciudades se vieron sacudidas por grandes guerras y epidemias que se tradujeron en ciclos de hambrunas.

 

 

Enterramientos por epidemias.
Imagen en Wikimedia Commons de dominio público

 

 

 

En el pensamiento religioso también reflejó esta etapa de transformaciones. Lógicamente la Iglesia no dejó de perder protagonismo, pero el cristianismo se mostró más amable y humano.

 

Pregunta Verdadero-Falso

 

Importante

En general, la Baja Edad Media se caracteriza por:

  • la recuperación del poder real
  • el renacer de las ciudades, lo que lleva implícito el resurgimiento de actividades como la artesanía y el comercio
  • la aparición de un nuevo grupo social ligados a los burgos, la burguesía
  • un nuevo modelo de pensamiento religioso más humano
  1. La arquitectura gótica

El gótico es un estilo internacional que se extiende por el occidente medieval y que abarca desde la segunda mitad del siglo XII hasta la primera del siglo XVI.

Encontraremos cierta unidad de estilo en el siglo XIII, pero aunque debemos señalar que permaneció vivo en muchos lugares de Europa hasta el siglo XVI (por ejemplo, la Catedral de Sevilla) en otros,  como en Italia, no aparecerá el gótico plenamente formado.

La razón de este cambio profundo y de la aparición del nuevo estilo se debe a el abandono de la Europa feudal y el nuevo renacer de las ciudades. Tiene también relación con la nueva mentalidad religiosa que se va extendiendo por el continente (no sólo por el nacimiento de nuevas órdenes religiosas:

-franciscanos,

-dominicos,

-cartujos…—,

sino también por una interiorización de los contenidos de la fe cristiana y por su expresión escolástica. En concreto:

  • Se mejora el trabajo en el campo y ello redunda en una mejor alimentación y un consecuente aumento de la población.
  • Las mejoras de las comunicaciones permiten el crecimiento del comercio.

2.1. Técnicas constructivas

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El gótico nace, si podemos hablar así, en Francia, en la Isla de Francia, y lo hace como continuación lógica del cisterciense, que forma parte de la evolución del románico. Evidentemente, los elementos característicos, que veremos más abajo, son el arco ojival y la bóveda de crucería. Esto permitirá dar mayor altura a los edificios, pues esta y la luminosidad son características específicas de las construcciones góticas.

Arco ojival.

Imagen de Mats Halldin en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

Bóveda de crucería sexpartita de la Catedral de Lyon.

Imagen de  Chris 73 en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

El material básico es la piedra, sillerías trabajadas que se emplean tanto en los elementos sustentadores como en los sustentados (es decir, se emplea en como elemento fundamental de la construcción).

El sillarejo deja de usarse salvo en aquellas zonas donde escaseaba la piedra o resultaba demasiado costosa. La piedra (de distintas calidades según la zona) no siempre era apta para labrarse, pues algunas areniscas se deshacían fácilmente; por eso en algunos edificios las esculturas y los relieves que decoran las fachadas de las catedrales serán de terracota (arcilla cocida en horno,  posteriormente tratada y pintada).

Sin duda, encontraremos edificios góticos con otros materiales: ladrillo (en aquellos lugares donde los costos del transporte de la piedra eran excesivos; madera (en las cubiertas, sobre todo en zonas umbrías y húmedas, pero también en las edificaciones de las órdenes mendicantes), etc.

Hay que señalar también otro material básico en la construcciones góticas: el vidrio, pues la luz desempeña un papel fundamental en esta arquitectura (vitrales, rosetones, ventanales). Para la construcción de los elementos con vidrio fue imprescindible el uso del plomo como elemento sustentante.

Se trata de un arte urbano, un estilo internacional, pero en el que no sólo encontraremos edificios religiosos, sino también civiles:

  • ayuntamientos,
  • palacios,
  • lonjas,
  • universidades y
  • mercados entrarán a formar parte de las construcciones decisivas de una ciudad.

Quizás lo primero que debe subrayarse es el cambio en la concepción misma de los edificios: pasamos de una arquitectura en la que era fundamental el muro a otra en la que ese elemento pierde casi absolutamente su función sustentadora (la realizarán los contrafuertes a los que el peso de la bóveda, ya aligerado, llega a través de los arbotantes).

Esto facilitará una mayor elevación, algo que será característico de las edificaciones góticas como ya he dicho. También notaremos cambios en la concepción de la planta, pues, por ejemplo, buena parte de las iglesias góticas son macrocefálicas (desarrollan mucho la cabecera del edificio).

Los artífices de las construcciones serán los burgueses, es decir, los habitantes de las ciudades. Sin duda, los patronos (reyes, obispos, nobles, abades…) siguieron desempeñando un papel importante sobre todo en lo que se refiere a la financiación, pero los habitantes de la ciudad se implicaron directamente (muchas veces a través de los gremios) en la construcción de las catedrales.

 

Sin duda, las construcciones góticas suponen una mayor especialización en los trabajadores: los escultores se distinguen netamente de los canteros y el arquitecto se convertirá en una figura central en la difusión de este estilo: serán los arquitectos franceses los que expandan el gótico por Europa (por ejemplo, la catedral de Colonia está claramente influenciada por aquel que proyectó la de Amiens).

 

 

Importante

  • El gótico nace en Francia y es una continuación del cisterciense.
  • Los elemento principales son el arco ojival y la bóveda de crucería.
  • El material más importante es la piedra, aunque también se utilizan el ladrillo y el vidrio.
  • Es un arte fundamentalmente urbano, con importantes construcciones civiles: ayuntamientos, palacios…
  • Se da un cambio en la concepción de la planta, como las cabeceras macrocefálicas.
  • Los artífices de estas construcciones serán los burgueses. Destaca la figura del arquitecto.

 

Pregunta Verdadero-Falso

  • Aparece una nueva clase social: la burguesía, ligada estrechamente a las ciudades. De hecho, el nombre de burgués derivas de burgo, que está inscrito en el nombre de muchas ciudades europeos.
  • Europa se expande con las Cruzadas y la reconquista de la península ibérica
  • Aparecen las primeras universidades (Oxford, París, Bolonia, Palencia…).
  • El Sacro Imperio se estabiliza y la mentalidad teocrática (que alcanza su culmen con Inocencio III) comienza a declinar a favor del poder político (cesaropapismo imperial por una parte e incipientes nacionalidades por otra).

 

https://youtu.be/x5V6BRvRTgY

 

2.2. Los elementos estructurales de la arquitectura gótica

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Una novedad importante, recibida del arte cisterciense, es el arco apuntado u ojival (un arco compuesto por dos segmentos de círculo que se unen en ángulo en la clave con el intradós cóncavo), que permitirá agrandar la luz del arco sin aumentar su altura necesariamente.

Es una solución sencilla que permitirá ganar luminosidad a los edificios, pero que también contribuirá a dar altura, pues su ejerce un menor peso que el arco de medio punto (románico) y, además, su peso se desplaza con más facilidad lateralmente debido a las nervaduras.

Ya hemos hecho referencia a la bóveda de crucería como elemento característico de las cubiertas: se forma al cruzarse los arcos ojivales: los nervios de los soportes se cruzarán dando logar a la bóveda de crucería (más alta que una simple bóveda de arista).

Son una solución realmente maravillosa con la finalidad de que el edificio gane en altura y luz, pues al cruzarse los arcos ojivales (nervios principales) se forma un cuadrado sobre el que recae el peso de la bóveda y de esta manera puede desaparecer el muro que hay entre las bóvedas: de ahí que pudieran abrirse grandes ventanales y la luz se convirtiese en un elementos característico del gótico.

Lógicamente, las bóvedas se irán haciendo más complejas a medida que el estilo evolucione: se comienza por

la cuatripartita, que se transformará

en sexpartita… hasta

las octopartitas y, características del gótico inglés,

bóvedas en abanico (o palmeadas).

Todo esto supondrá una multiplicación de las nervaduras obligando a la transformación de los soportes, pues los pilares tendrán que transformarse para recibir a cada uno de los cada vez más numerosos nervios de la bóveda: las columnas que rodean el pilar irán estrechándose y multiplicándose (pilares baquetonados, que pueden entenderse como evolución de los pilares cruciformes por exigencia de las bóvedas) dando lugar a los característicos soportes del gótico. Esta creciente complejidad tendrá como consecuencia la desaparición del capitel: los pilares baquetonados suelen contar con un capitel corrido, una franja de piedra que abraza y recoge la multiplicidad de columnas (nervios).

Es evidente, sin embargo, que los pilares no eran suficientes para soportar el empuje (vertical y el que se produce por la unión de los empujes verticales y horizontales, es decir, oblicuo) de las bóvedas.

La solución que los arquitectos del gótico dieron a este problema tiene, sin duda, su origen en las innovaciones que sucedieron en la época del románico (las bóvedas de cuarto de cañón, que acababan llevando los empujes a los estribos), pero ahora ganan en ligereza y, curiosamente, en firmeza: la bóveda de cuarto de cañón se simplifica en un arco que llevará hacia fuera el peso: los arbotantes trasladan el peso de la bóvedas góticas a los contrafuertes. Con esto el muro puede horadarse y desaparecer (Saint-Chapelle, por ejemplo, o las hermosas vidrieras de la catedral de León).

Los contrafuertes, para que el edificio no pierda verticalidad, son rematados con pináculos, que dan a la vez peso y elevación. Sin embargo, trasladar el peso no es la única función que realizan los arbotantes: baste decir que también conducen el agua de lluvia que cae sobre las bóvedas; para apartar el agua de la piedra del muro y evitar el deterioro de éste, el final de los arbotantes tiene un salidero (sobresale del muro haciendo que el agua caiga en vertical hasta el suelo sin tocar la pared) muchas veces decorado con figuras: son las gárgolas, que además tienen un papel simbólico (por ejemplo, las de Notre Dame de París).

 

La planta continúa siendo basilical con tres o cinco naves  que se cortan el crucero.  Las naves laterales se prolongan, como en las iglesias de peregrinación, hasta el deambulatorio o girola. Es característico de la arquitectura gótica el desarrollo de las cabeceras, especialmente en Francia, donde encontramos verdaderas catedrales macrocéfalas.  A veces la diferencia entre las alturas de las naves es muy grande (como en el caso de Francia) lo que contribuye a la luz se apodere del edificio; en otras ocasiones (España) la diferencia de altura entre las naves es menor (pero debe tenerse en cuenta que cuanto más al sur mayor es la luminosidad).

Las naves, además, se comunican libremente unas con otras, pues el muro ha perdido su función sustentadora y lo que encontramos como separación son sólo los pilares. Esto contribuirá a la desaparición de los triforios, que tan característicos eran del románico.

Las fachadas suelen ser de varios tipos y suele haber varias, siendo la más importante la de los pies de la iglesia que presenta dos torres de planta rectangular.  Las fachadas no reproducen al exterior el interior del edificio (la catedral de Sevilla, por ejemplo, tiene siete naves—cinco más dos laterales de capillas—, pero en la fachada oeste sólo encontramos tres accesos, tres portadas). Las portadas están formadas por arcos apuntados en donde se colocan personajes del Antiguo y Nuevo Testamento en jambas, arquivoltas, parteluz y tímpano. Hay una clara evolución en los motivos vegetales: tienden a hacerse más geométricos acabando por adoptar la forma de llamas (de ahí el nombre de uno de los últimos estilos góticos, el flamígero). Llaman especialmente la atención los rosetones, grandes círculos con tracerías en forma de estrella, que se abren en la parte superior de las portadas góticas.

La sensación general es de ascensión, pues con pináculos, agujas  y torres rematadas con flechas se consigue la sensación de altura, de elevación. Junto a esa sensación de ascensión, la de transparencia causada por la desaparición de los muros cerrados: es la liviandad lo que caracteriza al gótico. Todos los elementos arquitectónicos están en función de significados simbólicos y las catedrales góticas pueden leerse como una nueva forma de religiosidad, más interiorizada y personal, en la línea de lo que se llamará devotio moderna.

 

Importante

  • El arco apuntado u ojival permite agrandar la luz del arco.
  • La bóveda de crucería como elemento característico de las cubiertas: se forma al cruzarse los arcos ojivales.
  • Los pilares tendrán que transformarse para recibir a cada uno de los cada vez más numerosos nervios de la bóveda y no son suficiente para soportar el peso.
  • Aparece el arbotante que traslado el peso de las bóvedas a los contrafuertes.
  • Estos se rematan con pináculos.
  • La planta sigue siendo basilical y se presta especial atención a la cabecera.
  • Las fachadas son de varios tipos y variadas.
  • Observamos una sensación general de ascensión.

 

Rellenar huecos

 

 

2.3. Las etapas y los mejores ejemplos del gótico europeo

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A través de algunos ejemplos recorreremos las más importantes catedrales góticas.

El llamado gótico clásico es el que  se desarrolla en el siglo XII y XIII. Francia es posiblemente el país donde se da este tipo de gótico de forma más  acabada.

  • Quizás el paradigma pueda ser la Catedral de Notre Dame de Paris, tal vez, la más perfecta de todas las góticas. Tan diáfana y esbelta, flexible que destaca por sus arbotante visibles al exterior sujetando el peso de la bóveda en dos niveles y la convierten en un gran buque en el cetro de la de la Cité. Otro ejemplo francés,
  • Chartres pertenece todavía al siglo XII, además de
  • Reims y
  • Amiens.
 Arbotantes en Notre Dame.

Imagen de Jean Lemoineen Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 2.0

  • En España encontramos durante el gótico clásico encontramos cierta influencia francesa en al Catedral de León que se comenzó en el siglo XIII. Posee tres naves y un ábside muy desarrollado, pero lo que más llama la atención es su interior, lleno de luz gracias a la magníficas vidrieras que se han conservado de la época.
  • También debemos mencionar la Catedral de Burgos y,
  • por último la Catedral de Toledo que tiene un esquema más español.
 Catedral de León.

Imagen de Rastrojo en Wikipedia.

Licencia, GFDL

En Inglaterra aparecen la llamadas fachadas-telón gracias a la unión de la influencias francesa con el románico normando. Ejemplos de ello son la Catedral de Salisbury o Wells donde observamos un estilo más horizontal, con pocas vanos y fachadas horizontales.

En el siglo XIV podemos hablar de gótico radiante, aquí los edificios son más esbeltos y luminosos. Los arcos más apuntados y aparecen muchos más nervios en las bóvedas.

Es imprescindible señalar la Sainte Chapelle en París, una capilla ejemplo de ligereza y luminosidad pues los muros desaparecen y se sustituyen por vidrieras.

 Sainte Chapelle.

Imagen de (Sam67fr) en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 2.5

En Alemania también destacan las catedrales ligeras y esbeltas con grandes agujas que aumentan esta sensación:

  • las Catedrales de Estrasburgo,
  • Friburgo y
  • Colonia son un maravilloso ejemplo.

 

En España surge un auge en la Corona de Aragón que se va a traducir en nuevos edificios por esos lares. Encontramos algunas carácterísticas diferentes como la llamada planta de salón (con tres naves a la misma altura o una única y pilares delgados) que tenemos en la Catedral de Girona,

Barcelona y

Santa María del Mar.

 Santa María del Mar.

Imagen de Baldiri en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

En el siglo XV la decoración comienza a inundarlo todo:

bóvedas estrelladas,

arcos con diversas formas como el carpanel y lobulado…por ellos se ha llamado gótico flamígero o florido. Además comienzan a aparecer importantes edificios civiles.

En España es el momento en que se construye la

Catedral de Sevilla,

la Capilla de Miraflores (Burgos)y

la Cartuja del Condestable.

Como edificios civiles debemos nombrar las Lonjas:

  • de Valencia y
  • de Palma de Mallorca.

 

En Inglaterra esta variedad se ha llamado estilo radiante. Destacan las bóvedas de abanico y los grandes ventanales como en

  • King´s College de Cambridge y
  • Capilla de San Jorge. Windsor.

 

Por último, tenemos un caso especial: Italia. En este país el gótico tiene escasa aceptación por la influencia romana y bizantina. Algunos ejemplos de este gótico peculiar podrían ser

  • la Catedral de Siena y
  • Orvieto.
  • La Catedral de Milán con sus enormes pináculos es una clara excepción.
 Catedral de Siena.

Imagen de © Raimond Spekking en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 4.0

 

Importante

  • En los siglos XII y XIII hablamos de gótico clásico que tiene su lugar de nacimiento en Francia.
  • Ejemplos de gótico clásico son: Notre Dame, Catedral de León y la Catedral de Salisbury.
  • En el siglo XIV aparece el gótico radiante. Ejemplos de este estilo son: Sainte Chapelle, Catedral de Estrasburgo y Santa María del Mar.
  • En el siglo XV aparece el gótico flamígero o florido. Ejemplos de este son: Capilla de Miraflores yKing´s Collegede Cambridge.
  • Italia es un caso especial, en este país no se da un gótico propiamente dicho.

 

Reflexión

¿Por qué en Italia no se da el gótico tal y como lo hemos estudiado en el resto de los países europeos? Influenciado por Bizancio y el románico.

 

 

 

3. Escultura y pintura en el gótico

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En los siguientes epígrafes vas a conocer la plástica gótica, vas a descubrir sus claras diferencias con la plástica anterior románica y verás elementos que anticipan la plástica posterior renacentista. Verás cómo durante tres siglos trabajaron multitud de diferentes artistas al servicio principalmente de la iglesia, para culminar esas obras mastodónticas que eran las catedrales, y crear obras igual de ambiciosas y desmesuradas, como

  • los enormes retablos de madera policromada,
  • los sepulcros en piedra, y otras obras grandes en su diseño pero pequeñas en su factura:
  • los libros miniados. Y hemos usado la palabra artista bajo nuestra mirada actual, pero estos increíbles maestros no eran sino artesanos, simples trabajadores que usaban sus manos para ganarse el sustento y que estaban en la misma escala social que los cuchilleros o los curtidores.

 

Reflexión

Observa atentamente estas dos pinturas góticas. ¿Son del mismo autor? ¿Distan mucho en el tiempo? ¿Qué crees?

La Virgen de los Consejeros

Imagen en Wikipedia. Dominio público

 

Cristo bendeciendo

Imagen en Wikipedia. Dominio público

 

 

 

El cuadro de la izquierda es de Luis Dalmau,

el de la derecha es de Fernando Gallego y entre ambos hay casi medio siglo de diferencia, pero son muy parecidos ¿ verdad? Si nos dijeran que pertenecen al mismo autor, nos lo creeríamos. Y es que aún no han aparecido los genios que se caracterizan por su peculiar estilo, sino que aún se hacen las cosas de manera artesana y tradicional, como dice el maestro que hay que hacerse y como quiere que se haga quien encarga la obra.

Sigue avanzando en el tema para terminar de comprender cómo se realizaban las pinturas, esculturas y demás manifestaciones artísticas del gótico, te vas a sorprender, seguro!

3.1. La pintura sobre tabla y la vidriera. Técnicas

La totalidad de las pinturas góticas se realizaron con una mezcla de pigmentos aglutinados con agua y una mezcla de grasas animales y vegetales,

  • como la caseína,
  • colas de conejos y pescado,
  • glicerina, y sobre todo,
  • huevo, siendo la técnica del temple a la yema de huevo la más común.

El huevo tiene múltiples ventajas: es fácilmente asequible y manipulable, tiene una gran poder emulsionante y al secar crea una película impermeable y muy duradera.

Las recetas son muy variadas, pero la más común consistía en usar solo la yema, calentarla suavemente para separar esa fina película que la recubre, y mezclarla con agua. La yema  está compuesta  básicamente de aceite de huevo y una albúmina llamada vitelina, con gran poder emulsionante. En ocasiones se añadía a esta mezcla algunas gotas de barniz de almáciga, pero era muy usual que los artistas góticos solamente emplearan pigmentos, yema de huevo y agua.

Los soportes eran tablas de madera, finamente lijadas y ensambladas en su parte posterior. Una vez preparadas las tablas, se imprimaban con una mezcla de yeso, cola de conejo y agua, que se lijaban hasta conseguir una superficie pulida.

Y ya finalmente se aplicaban las sucesivas capas de color con una consistencia a medio camino entre la acuarela y el óleo, que secaban rápidamente y permitían infinidad de capas sucesivas, pues estos artistas medievales trabajaban por veladuras, es decir, aplicando capas de color semitransparentes que iban alterando los colores paulatinamente hasta conseguir esos delicados tonos y semitonos que podemos apreciar en las maravillosas tablas y miniaturas de esta etapa artística.

El resultado son pinturas brillantes y duraderas que no se alteran con el paso del tiempo, ni amarillean ni se craquelan como les sucede a muchas pinturas al óleo. Conocerás más en profundidad esta técnica del temple en la siguiente unidad.

En ocasiones, los pintores aplicaban más capas de imprimación para conseguir diferentes relieves en sus tablas, lo que se conoce como estucados, y sobre todo a partir del siglo XIV se expandió el uso de láminas de pan de oro en las tablas, algo que tiene su origen en el arte bizantino y que los artistas góticos incorporaron en sus obras.

Ten en cuenta que la religiosidad cristiana  inunda todo el arte gótico, y que Dios simboliza la luz, y no se puede conseguir más luz que la que te da una lámina de oro pulida y bruñida. Por eso, cada vez que veas algo dorado en una tabla o manuscrito de esta etapa, ahí  tienes que ver, que intuir, la presencia divina.

 

Conocemos con detalle cómo pintaban los antiguos maestros gracias al primer tratado de pintura de la historia, El libro del arte del italiano Cennino Cennini, quien describe a modo de recetario todas las técnicas artísticas desde la antigüedad hasta el momento de su publicación a finales del siglo XIV. Fue la Biblia del arte desde su publicación y aún hoy es seguido por artistas de todo el mundo, así como por historiadores y restauradores dadas la fidelidad con que describe las técnicas y materiales usados por los artistas de la época.

Testimonio único del arte en su conjunto, Cennini describe desde cómo moler pigmentos hasta la mejor forma de aplicar una veladura según el efecto que se desee producir. Entre otras muchas curiosidades, destaca la forma en que aconsejaba pintar los fondos.  Decía que lo mejor era coger una piedra, llevarla al taller, estudiarla minuciosamente y a partir de la piedra pintar la montaña.

Era conveniente hacer lo mismo para representar árboles, ríos y mares.  De ahí la minuciosidad de los artistas del Trecento y los flamencos cuando pintaban los árboles, pues no le falta un nervio a ninguna hoja. También explica Cennini cómo pintar yuxtaponiendo los colores al temple a la hora de pintar un ropaje:

Comienza a dar color oscuro  formando los pliegues, en las zonas de sombra de la figura;

– y como del mismo modo toma un color intermedio, haz resaltar los relieves de los pliegues y de la parte en la que da menos luz a la figura.

-Después toma el color más claro y colorea los relieves y las partes salientes de la zona iluminada de la figura.

-Y del mismo modo que has comenzado, sigue poco a poco con los diferentes colores, primero con uno, luego con otro, haciéndolos destacarse y volviéndolos a unir con buen sentido, difuminándolos con delicadeza.

La catedral gótica, sensorialmente cercana, es representación poética de la esfera celeste: ante todo a partir de su interior, pero, en la catedral concluida, también con inclusión de su aspecto exterior. En ella, las artes plásticas rivalizan con la imagen del cielo que ofrece la poesía eclesiástica, y la superan ampliamente.

Víctor Manuel Nieto Alcaide, de su libro La luz: símbolo y sistema visual.

Vidriera de la catedral de Chartres, Francia

Imagen de MOSSOT en Wikipedia. Licencia GNU

 

Los vitrales o vidrieras constituyen uno de los elementos más característicos del Gótico, siendo en esta etapa cuando alcanza sus cimas más altas tanto tecnológicas como artísticas. Con estas pinturas de luz se transformaron los interiores de las catedrales góticas, llenándolas de luces, magia, misticismo y simbolismo durante los siglos XIII, XIV, XV y buena parte del  XVI. Gracias a las vidrieras, sus vivas y cambiantes  tonalidades de luces y colores, dan la impresión de un espacio irreal, más cerca de la divinidad que de lo terrenal.

La Sainte Chapelle de París, del siglo XIII, inaugura esta nueva forma de entender el interior de los edificios, gracias a los avances técnicos que introdujo la arquitectura gótica, al reducir el grosor de los muros y aligerarlos de carga, lo que se tradujo en grandes aperturas en forma de ventanales y rosetones, que serán los lugares destinados a las vidrieras.

La técnica de las vidrieras es similar a la del mosaico: piezas de vidrio coloreado sujetadas por tiras de plomo montadas sobre un bastidor de metal. Los vitrales góticos llenos de luz vinieron a sustituir a las pinturas murales al temple del Románico.

 

Se usaron dos tipos de vidrios: el coloreado y el vidrio de dos hojas. El vidrio coloreado parte de la masa de vidrio transparente carbonato de potasio o sodio y sílice. Aún en caliente se le añaden distintos óxidos para darle color, como  el óxido de cobalto para el azul, de cobre para el rojo y de hierro para el verde. Con el vidrio de dos hojas se obtienen colores más intensos que permiten pasar una mayor cantidad de luz, y consiste en superponer una hoja fina de vidrio coloreado con una hoja de virio traslúcido más gruesa. Dada la complejidad de esta técnica se formaron importantes gremios de artesanos vidrieros por toda Europa, destacando los maestros de Francia, Alemania, Inglaterra y España.  Concomemos el nombre de algunos de estos maestros que trabajaron en nuestro país: Maestro Nicolae, Enrique Alemán, Nicolás Francés, Arnao de Flandes, etc.

Los artistas vidrieros partían de bocetos sobre cartones a tamaño natural sobre las que se hacían los armazones de hierro que sujetarían el conjunto. A continuación, colocaban las láminas de vidrio siguiendo el dibujo que iban cortando con una especie de tijeras de hierro incandescentes. Finalmente los pequeños trozos de láminas de vidrio se sujetaban unas con otras con tiras dobles de plomo de sección cruciforme para poder sujetar las tiras por ambos lados.

Obras maestras del arte vitral son la Catedral de Chartres y la Santa Capilla de París, ambas del siglo XIII. También destacan por su preciosismo técnico las vidrieras de las catedrales de Notre Dame de París, Canterbury y York. En España, destacan las de la catedral de León, las vidrieras mejor conservadas de todo el gótico, el gran rosetón de la catedral de Burgos, la Cartuja de Miraflores, también en Burgos, y las catedrales de Toledo, Gerona y Sevilla.

 

Vidrieras de la catedral de León

Imagen de N. Traseira en Wikipedia. Licencia GNU

 

Vidrieras de la catedral de Sevilla

Imagen en Wikipedia de Dominio público

 

La pintura sobre tabla tendrá sus máximos exponentes en los retablos, verdaderas obras maestras compositivas destinadas a las capillas laterales de las catedrales. De dípticos y trípticos iniciales se evoluciona hacia polípticos, es decir, retablos formados por más de tres piezas en donde también se pintan las caras posteriores de las tablas que hacen las funciones de puertas que cierran los retablos.

La pintura mural también se practica durante el gótico, sobre todo en Italia, país con una rica tradición romana de murales que se continúa en el Románico.

Y la miniatura o códices miniados alcanza cotas insuperables durante el final del Gótico con magníficos ejemplos como el libro de las Muy ricas horas del duque de Berry.

Las muy ricas horas

Imagen en Wikipedia de Dominio público

 

Página 62 de Las muy ricas horas

Imagen en Wikipedia de Dominio público

 

Pentecostés

Imagen en Wikipedia de Dominio público

 

Por último, no podemos olvidarnos de los tapices, esas pinturas de grandes proporciones realizadas con hilos de colores, como el tapiz del Apocalipsis del maestro Robert Poinçon.

 

La pintura gótica está realizada mayormente sobre tabla y con la técnica del temple, que aglutina los pigmentos con una mezcla de grasa animal o vegetal más agua, generalmente yema de huevo. Como resultado obtenemos unas pinturas de colores luminosos y brillantes aplicados con sutiles capas de veladuras. Además de las pinturas sobre tabla que conformarán retablos, el gótico también produjo libros miniados, vidrieras, pinturas murales sobre todo en Italia y elegantes tapices.

 

3.2. Maestros y obras maestras de la pintura gótica

Jean Fouquet. Madonna

Imagen en Wikipedia de Dominio público

 

Aunque resulte difícil establecer unas características generales del arte gótico debido a la diversidad geográfica, a la extensión temporal y la diversidad de estilos, podemos decir que la principal característica de la plástica gótica es su mayor naturalismo en comparación con al arte románico precedente, aunque será un naturalismo idealizado. Aunque tímidamente aun, el arte gótico se acerca a la naturaleza, se abandonan los rígidos convencionalismos románicos y se introducen el paisaje y los temas profanos. Algunos elementos comunes de toda la pintura gótica son:

  • Importancia del dibujo,  contornos lineales de las figuras.
  • Colores brillantes, irreales, que buscan más simbolizar ideas trascendentes que reflejar los colores reales de los objetos.
  • Luz como símbolo de lo divino, simbolizando la presencia de Dios en la Tierra, luz irreal y sobrenatural.
  • Composiciones rígidas donde predomina la simetría.
  • Incipiente interés por la perspectiva.

Todos estos recursos plásticos se articulan al servicio de la principal finalidad del arte gótico, la didáctica, la de enseñar los pasajes del cristianismo a una población eminentemente analfabeta, acercando a los santos y mártires al mismo plano terrenal de los fieles, mostrando sentimientos y emociones pero sin perder esa elegancia y refinamiento tan típicos del gótico.

Existen cuatro etapas en la evolución de la plástica gótica:

  • el gótico lineal o escuela franco-gótica, del siglo XIII;
  • la escuela italiana o del Trecento, siglo XIV;
  • el gótico Internacional, desde finales del siglo XIV hasta la primera mitad del siglo XV;
  • y la Escuela Flamenca, desde la mitad del siglo XV a principios del siglo XVI.

 

Van der Weyden. San Lucas dibujando a la Virgen

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Los gremios

Durante el gótico y buena parte del renacimiento, la producción artística se organizaba en talleres y gremios, es decir, en estructuras jerarquizadas que establecían la formación de los artistas, considerados artesanos, que implicaba duros años de formación para conseguir formar parte de ese determinado gremio. Si hoy día paseas por una calle llamada Curtidores, Canteros, Yeseros, Platería o Alfarería es porque en esas calles se encontraban instalados esos gremios.

Los gremios se estructuraban jerárquicamente en:

-un Alcalde y unos Mayorales,

-Cónsules o Diputados que inspeccionaban los distintos talleres

para velar por la calidad de los trabajos y evitar el intrusismo.

-Los aprendices entraban  a edades tempranas para aprender el oficio al taller, sobre los doce años, y se firmaba un contrato por el que el aprendiz se comprometía a obedecer al maestro y cumplir sus encargos, y el maestro le daba comida, cobijo y velaba por la salud del aprendiz. Los aprendices pasaban unos seis años en el taller, comenzando por las tareas más elementales como preparar colas, moler pigmentos, fabricar pinceles, para pasar paulatinamente a dibujar, componer y pintar obras de pequeño formato o encargos poco importantes. Una vez terminada la formación, los aprendices debían pasar un examen para conseguir el título oficial de maestría en su especialidad, y así poder trabajar de manera independiente.  Era tal la especialización de estos artistas artesanos que por ejemplo, para realizar un retablo, se necesitaban cinco maestros: ensambladores, entalladores y escultores por un lado, y doradores y pintores por otro.

Todo esto del sistema gremial y la maestría tiene su lado positivo y negativo. Dentro de los positivo, hay que destacar la altísima calidad de estas producciones, lo que ha permitido que lleguen hasta nosotros en relativo buen estado de conservación.

Pero es cierto que cortaban la creatividad de los artistas y que muchos de ellos se rebelaran contra el férreo sistema gremial defendieran una mejor consideración del artista, como pasó a finales del siglo XV en la Italia renacentista.

Destacó el gremio de pintores dedicado a San Lucas de los Países Bajos, la actual Holanda.

 

Gótico lineal, siglo XIII

 

Capilla de San Martín

Imagen de A.Fumero en Wikipedia. Licencia CC

 

Predominio de las líneas del dibujo que delimitan tanto el contorno como los planos de color de las figuras. Es una pintura muy ingenua y sencilla, que busca la fácil comprensión de los temas por parte del espectador. El color aún se aplica sin tener en cuenta la luz, colores brillantes y muy intensos.

Destacan las vidrieras y

las miniaturas, con escenas enmarcadas en espacios arquitectónicos con abundante empleo del pan de oro. Buenos ejemplos de libros miniados son el Salterio de la reina Blanca de Castilla y San Luis,  y las Cántigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, de marcado sabor mudéjar con abundante empleo de decoración geométrica.

Los mejores ejemplos de pintura mural gótica en España se encuentran en la capilla de San Martín de la catedral vieja de Salamanca, realizados por Antón Sánchez de Segovia. Destaca la representación  del Juicio Final, pintada como si fuera un manuscrito a gran escala.

Cabe resaltar también las pinturas murales de San Miguel de Barluenga, y las ya citadas vidrieras de las catedrales de León o Chartres.

En Italia destacaron dos pintores dentro de lo que se conoce como el Duecento italiano: Cavallini y Cimabue. Ambos combinan los frescos y los mosaicos de clara influencia bizantina con los nuevos aires naturalistas del gótico.

Cimabue fue el pionero en introducir el naturalismo en las figuras del arte gótico, pero su pintura aun se ve muy influenciada por el arte bizantino precedente. Destacan su Majestad del Louvre, los mosaicos del baptisterio de la catedral de Florencia, o los frescos de la basílica de San Francisco de Asís.

Pietro Cavallini destacó sobre todo por sus mosaicos, como los de Santa María en Trestévere y sus frescos del Juicio Final de Santa Cecilia, ambos en Roma.

 

Cavallini. La Anunciación. Iglesia de Santa María in Tretévere

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Cimabue. La Majestad del Louvre

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La primera pintora famosa de la historia de España

Podemos considerar a Teresa Díez como la primera pintora de la que se tienen datos históricos. En su obra destacan las vidas de santas, así como ciclos enteros dedicados a la figura de María Magdalena. Trabajó a comienzos del siglo XIV en tierras castellanas, sobre todo en Zamora, y fue descubierta por casualidad en 1955 con motivo de unos trabajos de restauración en el Real Monasterio de las Clarisas de Toro. Pincha en este enlace para concocer más sobre esta mujer pionera del arte español.

 

TERESA DIEZ: UNA PINTORA MEDIEVAL NO ANÓNIMA PERO OLVIDADA

https://art-y-cultura.blogspot.com/2015/08/teresa-diez-una-pintora-medieval-no.html

 

Siglo XIV, escuela Italo-gótica

Francia deja de ser el foco principal de influencia y ahora le toca el turno a Italia, en donde se desarrolla un estilo con un mayor naturalismo, refinada elegancia y el empleo generalizado del pan de oro para los fondos, las aureolas detrás de las cabezas que indican la divinidad de ese personaje, y los remates de los retablos.

Destacarán dos escuelas,

-la florentina y

-la sienesa, y Giotto será el mejor artista de toda la centuria. Conocerás más a fondo estas escuelas en la siguiente unidad.


En España durante el siglo XIV se aprecia una mayor influencia de

  • la escuela florentina en Castilla, mientras que
  • en Aragón se aprecia una mayor influencia de la escuela sienesa.

En Aragón destacan pintores como Ferrer Bassa, autor de los frescos de San Miguel de Pedralbes; los hermanos Serra, autores del retablo  de Manresa; y adelantando el estilo internacional hay que citar a Bernat Martorell, quien además de pintor, también diseñó vidrieras y libros miniados como el Libro de las horas.

Entre su extensa producción cabe destacar su Retablo de San Jorge y el Retablo de la Transfiguración de la catedral de Barcelona.

Martorell. San Jorge 

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Pedro Serra. Detalle del Retablo de Manresa

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Gótico Internacional.

En el último tercio del siglo XIV surge un estilo con gran influencia italiana del Trecento que se ha denominado Gótico Internacional, que perdurará hasta la primera mitad del siglo XV. Sus características son:

  • Figuras elegantes y estilizadas donde  predominan las  líneas curvas, con opulentos ropajes que se pliegan denotando un movimiento sinuoso.
  • Colores muy vivos, brillantes e irreales.
  • Se recupera del arte clásico romano el lenguaje narrativo de los frisos y los retratos, tímidamente introducidos  en las figuras de los donantes de los retablos.
  • Realismo elevado a su máxima expresión, detalles realizados con una técnica minuciosa que representa los cabellos uno a uno, los nervios de las hojas, las variaciones más mínimas de los pétalos de las flores.

Este estilo comenzó en el norte de Italia, en la región francesa de Borgoña y en Alemania, y pronto se extendió al resto de cortes europeas. Quizá el máximo exponente de esta corriente sea el ya citado Libro de las muy ricas horas, de los hermanos Limbourg, pero también hay que destacar a artistas como los franceses Jean Malouel, Henri Bellechose, Jean Fouquet, que introduce muchos elementos del Expresionismo, y Nicolás Froment; el alemán Stefan Lochner y los italianos Lorenzo Mónaco, Gentile da  Fabriano y Jacobo Bellini.

Lochner. La Virgen del rosal

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ean Fouquet. Piedad

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Lorenzo Mónaco. Virgen con el Niño

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En Castilla, destacan Nicolás Francés, autor del retablo mayor de la catedral de León y de la Iglesia mayor de Tordesillas;

Dello Delli es el autor del retablo mayor de la catedral vieja de Salamanca.  La influencia flamenca es innegable en varios autores,

destacando Luis Dalmau, discípulo de Van Eyck, cuya obra maestra es La virgen de los Concellers. Jaime Huget tiene influencias de ambas escuelas, la italiana y la flamenca, destacando su Retablo de San Vicente Mártir y su Última Cena.

Destacan las figuras monumentales a la manera de Giotto de Bartolomé Bermejo, como su Piedad del Arcediano Desplá. En Castilla destacan Fernando Gallego, gran admirador de la pintura flamenca, como queda patente en su Martirio de Santa Catalina, y Jorge Inglés, que trabaja en la catedral de Salamanca.

Quizás el más famoso pintor español de finales del siglo XV fue Pedro Berruguete, pintor oficial de los reyes católicos, autor de los retablos de Santo Tomás de Ávila y San Juan de los Reyes de Toledo, La Virgen de la Leche, y su Auto de fe.

Bartolomé Bermejo. Retablo de la Virgen de Montserrat

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Pedro Berruguete. La Virgen de la Leche

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El estilo internacional cobrará en los Países Bajos un especial protagonismo y derivará en lo que se conoce como Pintura Flamenca, cuyas características principales son el empleo de la pintura al óleo y el amor por los detalles, configurando uno de los estilos más característicos de toda la historia del arte, que conocerás en profundidad un poco más adelante.

Con la plástica gótica asistimos a un mayor naturalismo que en Románico aunque perviven todavía muchos convencionalismo formales y una cierta rigidez. Serán sus señas de identidad los colores vivos y brillantes, sin relación con la fuerte luz irreal que ilumina las escenas, y el marcado  contorno de las figuras, así como su finalidad didáctica de contar los temas divinos a una población analfabeta.

Del gótico lineal del siglo XIII se evoluciona a la pintura gótica del Trecento, donde se ensalza la dulzura y el refinamiento en las escuelas de Florencia y Siena. Este estilo derivará en el llamado Gótico Internacional, donde a la estilización formal se le suma la tímida aparición de la perspectiva, para terminar el siglo XV con la pintura flamenca que otorga un protagonismo inusitado a los detalles y que mezcla el temple con la incipiente nueva técnica del óleo.

 

3.3. Tipologías y técnicas escultóricas: el estofado.

Catedral de Reims. Ángel de la sonrisa
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Al igual que ocurre con la pintura, la escultura gótica se inclina por el naturalismo, por representar a los personajes de la cristiandad con un aspecto más humano, más cercano a los hombres y a la Tierra donde habitan.  El gótico es una continuación natural del Románico pero aunque compartan similitudes, como tipos iconográficos definidos como el Pantocrátor y una dependencia a la arquitectura, también presenta notables diferencias con la plástica anterior, y podemos observar una mayor especialización de los artistas y mejores acabados técnicos.

Características generales:

  • Naturalismo, es una plástica que se inspira en la naturaleza para buscar la belleza ideal universal e imperecedera. Esto se debe en gran parte a una nueva forma de entender la biblia y la religiosidad, a lo que contribuyó decisivamente San Francisco de Asís de acercar lo divino y lo humano mediante la naturaleza, a encontrar la belleza de Dios en la naturaleza y las pequeñas cosas, y veremos cómo paulatinamente la vegetación y el reino animal irán ganando terreno tanto en la escultura como en el resto de manifestaciones artísticas de los siglos XIII al XV.

 

  • Humanismo y realismo. Ya no valen las deformaciones y los simbolismos románicos, sino que ahora las figuras adquieren proporciones más humanas y reales, incluso adoptan gestos propios de cualquier persona: ya no son figuras distantes e hieráticas, sino que hablan, conversan y hasta sonríen. Recuerda que desde mediados del siglo XV gracias a los flamencos las figuras ganan en realísimo y se representan imperfecciones en los rostros, arrugas, calvicies, y este paso del naturalismo idealizado al realismo más verosímil se produjo primero en la escultura.

 

  • Mayor variedad de temas. A la iconografía románica de Cristo y santos, se suman los temas marianos, es decir, a la vida de la Virgen María y su papel de intermediaria en el Juicio Final, el tema por excelencia de los conjuntos escultóricos del gótico. En el siglo XV el tema de la Piedad adquiere especial importancia, y veremos a un Cristo muerto en el regazo de una Virgen madre desconsolada por la muerte de su hijo, como cualquier madre, y en la Virgen con el Niño veremos una escena doméstica con una madre feliz y un niño Jesús ya con rasgos infantiles y en actitud juguetona, nada que ver con la Virgen románica seria y solemne en su trono y un niño que de niño solo tenía el nombre.  Aparecen temas profanos nuevos, como el

 

  • Finalidad didáctica, al igual que en el Románico, pero ya no se enseñan las escrituras mediante un dios temible que infundía miedo, sino que ahora es un dios cercano, amable y capaz de escuchar a sus fieles y hasta de perdonarles sus pecados.

 

 

  • Materiales nuevos. Se siguen usando la piedra y la madera fundamentalmente, pero a diferencia del Románico, ahora se prefieren piedras calizas y el alabastro, más blandas y dúctiles, con lo que los escultores pueden obtener finos detalles, esculpir ropajes con pliegues y hasta imitar la textura de prendas y accesorios.

Pórtico gótico
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Tipologías

En sus inicios el gótico continúa los tipos escultóricos románicos, y está muy condicionada a la arquitectura, aunque las figuras parece que estén menos aprisionadas en los espacios, parece que están mas cómodas en sus destinos, y con el tiempo irán ganado volumen hasta salir de los muros y portadas para volverse exentas e independientes.

Las portadas de las catedrales serán los lugares por excelencia de los relieves góticos, donde se concentran la mayor cantidad de esculturas. Las partes de una portada gótica son:

  • Tímpano: la parte más importante, de forma semicircular u ojival, ocupa el centro del arco de la portada justo encima del dintel de  la puerta de acceso. Puede estar dividido en franjas horizontales y la iconografía suele ser el Juicio Final o la imagen del Pantocrátor, aunque en ocasiones también se dedica a la Asunción o Coronación de la Virgen.

 

  • Jambas: son las columnas de las que parten los distintos arcos que conforman el pórtico enmarcando la puerta, donde se sitúan santos y profetas.
  • Arquivoltas: son esos arcos abocinados concéntricos que parten de una jamba de un lado, recorren el arco y se unen a la jamba del otro lado. En las arquivoltas se sitúan las esculturas de menor tamaño de ángeles, santos y los ancianos del Apocalipsis.

 

  • Parteluz: columna o pilar que divide en dos la puerta de acceso a la catedral, con  la Virgen o el santo al que va dedicada la catedral.

Vemos el mismo esquema románico de portada pero ahora se multiplica el número de figuras no solo en las portadas, sino en las portadas laterales, en las capillas, en los techos en forma de gárgolas, en los pináculos, y van ganando volumen, dejando el bajo y medio relieve para adoptar las formas más voluminosas del alto relieve.

Durante los siglos XIV y XV aparece una nueva tipología: la escultura funeraria, los sepulcros, en donde el yacente adopta varias posturas: recostado, arrodillado o tumbado boca arriba. De los primeros sepulcros adosados a la pared se evoluciona a los sepulcros exentos esculpido en todos sus lados. Y como no, los retablos, existiendo un buen número de ellos realizados íntegramente por esculturas, de madera o alabastro.

A estas tipologías hay que añadir las esculturas de bulto redondo, destacando los Crucificados, las Vírgenes con el Niño y la Piedad.

 

La talla en piedra y madera.

Máquina de sacado de puntos
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Cincel
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La técnica de la talla ha variado poco desde la antigüedad.

Los escultores primero hacen un pequeño modelo en arcilla o yeso de la pieza, y con ayuda de herramientas de metal como el buril, el cincel y las gubias, van obteniendo las formas de los bloques de piedra y madera, ayudándose de un artefacto llamado máquina de sacar puntos.

Consiste en una serie de varillas metálicas articuladas que terminan en una afilada de sección triangular, que van midiendo los puntos más importantes del modelo de la escultura, y se van pasando al bloque de piedra o madera para ayudarle al escultor a saber por dónde tiene que rebajar el material. Sobre todo es mu útil para medir la profundidad de las zonas más interiores como los ojos, el cuello y detalles de manos etc.

En numerosas ocasiones las esculturas se policromaban con ricos y variados colores al temple, y en el caso de las esculturas de madera, mediante la técnica del estofado.

 

Detalle de un estofado

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La técnica del estofado.

El término estofado proviene del italiano stoffa que significa tejido o tela rica, y se utilizan láminas de oro, plata o cobre  en escultura sobre madera para recrear las vestimentas de las figuras.

Una vez que está lista la pieza y la superficie sobre la que se va a estofar está perfectamente limpia y lisa, se aplica una mano de cola de conejo templada que hará las veces de adhesivo de la pintura y evitará que se escame  con el paso del tiempo. Una vez seco, se aplica el mismo gesso que el usado en las imprimaciones de las tablas y se lija para conseguir una superficie lisa y homogénea. Y ahora se aplica el mismo bol con arcilla  roja de Armenia que el usado para dorar una tabla, y una vez seco, se vuelve a lijar y se da otra mano de cola de conejo. Cuando la cola esté mordiente, esto es, ni muy húmeda ni seca del todo, vamos aplicando las láminas de pan de oro o de cualquier otro metal, depositándolas suavemente sobre la escultura y presionando suavemente con un trozo de algodón o con los dedos para ayudar a su fijación  eliminar las partes sobrantes de las láminas. Es lo que se conoce como esgrafiado. Después se pule con piedra de ágata y se aplica el color al temple.

Una vez seca la capa de pintura, se calca el dibujo de ese paño o tejido y se va raspando suavemente con un punzón para recuperar el dorado de las láminas. El estofado más usual era el de pan de oro sobre fondo rojizo, pero también se estofaban con láminas de plata sobre fondo azul, e incluso con láminas de cobre.

Para finalizar, se daba una mano de barniz de goma laca o de cera.

 

Al igual que ocurre con la pintura, el naturalismo es la seña de identidad de la escultura gótica, que siente una especial predilección por los temas marianos. Las portadas de las catedrales serán los lugares que ocupen las esculturas casi ya de bulto redondo, y aparecen los retratos y las esculturas funerarias hechas en piedra caliza y alabastro. La policromía era muy común en esta etapa, y como novedad aparece la técnica del estofado, que consiste en cubrir la escultura con láminas de pan de oro, pintar encima con temple y esgrafiar la superficie para hacer aflorar el oro y conseguir esos ricos ropajes tan característicos de esta época.

 

3.4. Los mejores ejemplos de la escultura del gótico

De manera general podemos observar la misma evolución en la escultura y la pintura góticas. Francia será quien exporte los modelos del nuevo lenguaje al resto de países, entre ellos España, pero  a partir del siglo XIV cada país adoptará su propio lenguaje a diferencia de Italia, donde el clasicismo grecorromano tiene un mayor peso y condicionará a toda la producción escultórica del gótico.

Ejemplos de transición entre lo románico y lo gótico  son las portadas de Amiens y Notre Dame de París, de finales del siglo XII. En la catedral parisina la portada presenta una gran proporcionalidad de todo el conjunto, algo que no sucedía en el románico,  aunque también se aprecia un cierto esquematismo, reduciéndose las figuras a lo esencial pero con más detalles que en la escultura románica. La parte central de la portada la ocupa el Juicio Final, y todo el conjunto está presidido por la Galería de los  Reyes, veintiocho estatuas que representan los reyes de Judea e Israel, que se confundieron durante la Revolución francesa con los reyes de Francia y fueron destruidas casi en su totalidad.

Cada rincón, cada detalle de Notre Dame es asombroso.

https://www.youtube.com/watch?v=O61ng_QqC4I

 

Portada de la catedral de Notre Dame, París

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Catedral de Amiens. Virgen dorada

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La escultura gótica clásica es la del siglo XIII, dominada por un naturalismo idealizado, de formas suaves, estilizadas, dulces y muy hermosas. Las portadas de las catedrales de Chartres y Reims sirven de modelo para el resto de portadas europeas, con esculturas cada vez menos dependientes de los espacios arquitectónicos.  La catedral de Chartres tiene una gran presencia de temas marianos, como la Coronación y Asunción de la Virgen, y de la de Reims destaca la figura del Ángel de la Sonrisa, que como las del resto de las jambas, es casi de bulto redondo, y ya no tiene un aspecto hierático ni solemne, sino que con su dulzura y aspecto humano parece que entabla conversación con el visitante y le anima a entrar.

En Alemania el naturalismo se  torna expresionismo, pues tanto la alegría como el dolor se exageran notablemente. Destacan las esculturas de la catedral de Bamberg, en especial su Juicio Final y la estatua ecuestre del Caballero de la catedral. Obras cumbres del gótico clásico alemán  serán los conjuntos escultóricos de las catedrales de Estrasburgo y Magdeburgo, destacando de esta ultima Las vírgenes necias.

En Italia destaca la familia de los Pisano, que realizan el Púlpito del baptisterio y el de la catedral de Pisa con relieves de la vida de Cristo de gran solemnidad y clasicismo, anticipando varios siglos lo que sería el Renacimiento.

Catedral de Bamberg, detalle

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Dominio público

 

Púlpito de la catedral de Pisa, detalle

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Púlpito de la catedral de Pisa, detalle

Imagen de José Luiz en Wikipedia. Licencia CC

 

Virgen Blanca de León

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En España  durante el siglo XIII destacan las portadas de las catedrales de Burgos, León y Toledo, en las que trabajaron varios artistas franceses. De la catedral de Burgos destacan:

  • Puerta del Sarmental: en ella trabajaron con casi total seguridad escultores del taller del maestro Beau Dieu de Amiens. En esta portada se representa el tema gótico por excelencia: el Juicio Final, con el Pantocrátor en el tímpano rodado del Tetramorfos, los símbolos de los cuatro evangelistas, los ancianos del Apocalipsis en las arquivoltas, santos y profetas variados en las jambas y las figura del obispo que mandó construir la catedral, Mauricio. Llama la atención los detalles de los instrumentos que portan los ancianos, y aunque las proporciones son mas naturales y correctas que en el románico, aun persisten los rostros severos e  inexpresivos tan típicos del románico.

 

  • Puerta de la Coronería, del maestro Enrique, y el claustro, con escenas del Juicio Final, la Anunciación, la Adoración de los Magos y las estatuas de Alfonso X y Doña Violante, magníficos ejemplos de belleza idealizada gótica.

En la catedral del León también se representa el Juicio Final y la Deesis o Pantocrátor y destacando por encima de todas las figuras, la Virgen Blanca del parteluz, también del maestro Enrique, verdadera joya de todo el gótico español y que guarda muchas similitudes con el Ángel de la Sonrisa.

Ya a finales de la centuria se acomete la decoración de la catedral de Toledo, con las más de cien figuras de su Portada del Reloj, y con otra Virgen Blanca de factura parecida a la leonesa.

Pisano. Adán

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El siglo XIV es el del estilo internaciónal también en la escultura, en donde se abandonan los grandes pórticos para centrarse en los retablos y esculturas exentas destacando los sepulcros funerarios. Se aprecia un mayor realismo, inclusión de detalles anecdóticos y más énfasis en los sentimientos. Las figuras presentan el típico contrapposto gótico, que a diferencia del de las estatuas de la antigüedad, es un poco más exagerado y decorativo.

 

El foco principal de producción escultórica de esta centuria está en la corte francesa de Borgoña, destacando Claus Sluter, con obras cumbre como el Pozo de Moisés y el Sepulcro de Felipe el Atrevido.

En Italia, Andrea Pisano realiza los relieves en bronce de la puerta del baptisterio de la catedral de Florencia, verdadera antesala del Renacimiento.

En España destaca la obra de Jaime Castayls, que realiza las sepulturas reales de Poblet y Santas Creus, el magnífico retablo de Cornellá y la estatua del rey Pedro el Ceremonioso.

 

De toda la imaginería escultórica del gótico, llaman mucho la atención esas esculturas de animales fantásticos situadas en los tejados y que nos miran con cara rara. Son las gárgolas, del francés gargouille, ruido de un líquido en un tubo, pues la función  práctica de estos seres es la de desagüe de los tejados. Las gárgolas o grifos son seres híbridos entre animales y humanos con rasgos monstruosos que fueron muy populares durante el gótico, relacionados  con el infierno y las bestias del Apocalipsis, y que servían para ahuyentar al demonio y demás espíritus malignos.

Cada vez que pases cerca de una catedral, busca las gárgolas y disfruta de esa mezcla de terror, asombro y curiosidad que provocan las gárgolas.

 

Gárgola de la catedral de Ulm, Alemania

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Gárgola de la catedral de Salisbury

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El Doncel de Sigüenza (Guadalajara)

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La época de esplendor de la escultura española es la del siglo XV, recibiendo las influencias borgoñonas y flamencas y dotando a las obras de un fuerte realismo y gran expresividad. En la Corona de Aragón destaca Pere Joan, al que debemos los retablos de las catedrales de Tarragona, Zaragoza y su célebre San Jordi del palacio de la Generalitat de Barcelona.

En Castilla destacan Juan Guas, que trabaja en el monasterio de san Juan de los reyes de Toledo, y Rodrigo Alemán, autor de las sillerías del coro de la catedral. Egas Cueman realiza las Puerta de los Leones de la catedral toledana.

 

Sebastián de Almonacid labra el maravilloso sepulcro de El doncel de Sigüenza, de marcado aire clásico, y Felipe Bigarny el de los Condestables de la catedral de Burgos. Pero el escultor más importante del gótico es Gil de Siloé, verdadero virtuoso de la talla en piedra, madera y alabastro, cuya obra culmen es el retablo de la Cartuja de Miraflores, de Burgos.En esta cartuja se encuentran los sepulcros de Juan II e Isabel de Portugal, padres de la reina Isabel la católica, verdadera obra maestra realizada en alabastro, y el sepulcro del Infante Don Alfonso, hermano de Isabel la Católica,  en actitud orante impresiona la gran decoración de todo el conjunto. No menos increíble es el Retablo del altar mayor. Totalmente policromado, asemeja un gran tapiz cuya composición está  presidida por una enorme corona bajo la que se sitúa un Cristo Crucificado inscrito en un gran círculo, con la Anunciación y el Nacimiento en los pies.

Sepulcro del infante Don Alfonso

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Retablo de la Cartuja de Miraflores

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La escultura gótica sigue las mismas etapas que la pintura, comenzando  con una plástica de transición entre el románico y el gótico con ejemplos en las catedrales de Amiens y Notre Dame. El siglo XIII es el del gótico clásico, con excelentes portadas como las de Chartres y Reims en Francia, Bamberg y Magdeburgo en Alemania, Burgos y León en Castilla y las esculturas más clásicas de los Pisano en Italia. La escultura internacional del siglo XIV está dominada por el influjo de Claus Sluter y el siglo XV es la época de los grandes retablos y sepulcros, destacando el español Gil de Siloé.

 

 

 


Premio de Angulema


contenidos completos del románico

El arte de la Edad Media:El arte Románico.

Nos toca ahora hablar del arte que se produjo en Europa entre los siglos X y XII. Debemos referirnos, al menos al empezar, al contexto en el que se producen los cambios que llevarán a la constitución del románico en el seno de la Edad Media, porque la única forma adecuada de comprender el arte es situándolo en su contexto de manera que el propio arte nos ayuda a comprender la época. Hay que deshacer un malentendido previo: cuando hablamos de Edad Media la mayoría suele pensar en un período unitario, pero debemos recordar que son mil años de historia. Las fechas incluso podrían, si quisiésemos jugar, ser exactas: desde la caída de Roma (el hérulo Odoacro depone al último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo, en el 476) hasta la caída de Constantinopla en manos de los turcos (29 de mayo de 1456). Por lo tanto, son 980 años… Sin embargo, todas estas consideraciones están hechas a posteriori, porque el concepto de “Edad Media” no nace propiamente hasta la Ilustración: Cellarius, un historiador alemán de finales del siglo XVII y después de él la mayor parte de los ilustrados, vio una cumbre en la Antigüedad grecorromana y en otra en el Renacimiento; lo que quedaba en medio era, sencillamente, la Edad Media, un período que fue caracterizado por su supuesta oscuridad; pero ¿qué oscuridad hay en la Catedral de Santiago, en Chartres o en Dante? Las simplificaciones son enemigas del pensamiento. Odoacro, al deponer a Rómulo, no gritó “¡He acabado con la Edad Antigua!”, como tampoco Brunelleschi anunció, subido a la cúpula de Santa María de Fiore, “¡Comienza el Renacimiento!” Generalmente, se suele dividir la Edad Media en tres etapas (a veces sólo dos, pero se subdivide la segunda, a la que se puede llamar Plena Edad Media):

Alta Edad Media: desde el siglo V al X.

Baja Edad Media: desde el XI al XIII.

Otoño de la Edad Media: los dos últimos siglos.

Pero esto también puede llevarnos a equívocos, así que es necesario poner atención para no dejarse engañar por las clasificaciones,

La época que nos interesa es la del Románico (por tanto, nos situaríamos al final de la Alta Edad Media y en la Baja Edad Media), pero este estilo no surge de la nada, sino que tiene unos antecedentes y nos condicionantes (ideológicos, sociales, económicos). Debemos, por tanto, preguntarnos qué estructuras y acontecimientos son decisivos en la época.

Introduccción al románico.

Vídeo de RTVE

  1. Aparición y difusión del Románico

El románico es un arte exclusivamente europeo y, en concreto, de la Europa cristiana (recordemos que buena parte de la Península Ibérica estaba sometida hacia el año mil a los musulmanes). No será sino tardíamente, hacia el siglo XVIII, cuando la palabra románico se emplee para referirse a un estilo artístico europeo. En su origen la designación es de índole filológica, pues románicas son buena parte de las lenguas europeas (es decir, son romanas). Sin embargo, la designación implicaba ya una visión negativa, pues quedaba referida a la corrupción de la cultura romana (clásica).

No podemos entrar aquí en las discusiones técnicas sobre el origen del arte románico; baste señalar que no surge de la nada, sino que, como toda corriente artística, bebe en la tradición: desde las creaciones prerrománicas a Bizancio. Se trata de un estilo internacional , pues, como hemos dicho, es europeo (desde los países escandinavos a Italia). Hablamos propiamente de románico en la Europa de los siglos XI y XII. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que “Europa” es un concepto cultural y no geográfico. Nos situamos, pues, en el apogeo del Medievo, en la época del feudalismo.

San Miguel de Lillo (prerrománico)

Imagen de Ecelan – Licencia, GFDL1.1. La Europa del románico

El Imperio de Carlomagno fue dividido tras la muerte de Ludovico Pío en el Tratado de Verdún (840): Francia, Germania y Lotaringia fueron las tres zonas en que quedó fragmentado. La división acabó trayendo el caos sobre todo si sumamos la aparición de los normandos (vikingos o Varegos) que irrumpieron en Europa con inusitada fuerza durante el siglo IX. Además, los eslavos cortaron las comunicaciones con Bizancio de manera que Europa quedó, por decirlo así, incomunicada. De hecho, la dignidad imperial desaparecerá y la desorganización—disolución de vínculos —fue enorme. Además, en el siglo X aparecen numerosos movimientos quiliásticos, que esperaban el fin del mundo y la parusía de Cristo (algo semejante a lo que algunos temieron en el año dos mil…).

Sin embargo, a finales de ese mismo siglo comienza a restaurarse el equilibrio, pero esta vez en torno a Alemania (Germania) y no a Francia. El Imperio se restaura en beneficio de un soberano alemán, Otón I, el año 962. El Sacro Imperio Romano Germánico durará hasta el año 1806, pero, pese a su vocación universal, será en realidad un imperio alemán, una reunión de principados, ducados y obispados fragmentados. También a

finales del siglo X la dinastía de los capetos se estabiliza en Francia; los invasores fundan nuevos estados: Normandía, Hungría, Polonia. El cristianismo ortodoxo (bizantino) entra en Rusia. Son evangelizados los pueblos que irrumpieron en Europa a comienzos del siglo X… toda Europa es cristiana, menos la porción de la península Ibérica que está en manos de los musulmanes y que los reinos hispánicos se esforzarán en reconquistar. En esta situación nacerá un nuevo orden de cosas fundado sobre el antiguo, pero con características económicas, sociales y culturales propias: el feudalismo, y es en este contexto político vemos nacer el románico en el que, lógicamente, se mezclan las influencias de los siglos anteriores.

Baste recordar aquí que el feudalismo es un orden político-social basado más en los vínculos personajes (vasallaje) que en los jurídicos. Las relaciones sociales se transforman en una jerarquía de propietarios y guerreros. Aparece así una sociedad marcadamente estamental cuya cúspide la ocupa idealmente el rey, que recibe su poder de Dios. Sin embargo, esta última idea condicionará fuertemente la evolución de los reinos europeos, pues el papado reclamará para sí el máximo poder (por encima del emperador, que sólo lleva una doble corona mientras que el pontífice romano es coronado con la tiara o triple corona). El feudalismo será por eso la época de las luchas entre el imperio (cesaropapismo) y el papado (teocracia) de la que finalmente, al menos en apariencia, saldrá vencedor el papado (la humillación de Enrique en Canosa, por ejemplo).

La sociedad del románico está divida idealmente en tres órdenes: el religioso (los monjes, que rezan por la salvación de todos); los guerreros (que procuran defender la fe cristiana y hacer frente a los enemigos de la Cristiandad. Las cruzadas) y, por último, los campesinos (que trabajan para sustentar a todos). Lógicamente, la base de esta pirámide es amplísima, pues la mayor parte de la población permanecía ligada a la tierra (siervos de la gleba). Estamos así en una época en la que sólo una minoría (los clérigos: sacerdotes y monjes) sabía leer. La gran mayoría, analfabeta, tendrá vedado el acceso a los textos y habrá que hacerle llegar las verdades por otro camino en el cual el arte románico desempeñará un papel extraordinario.

El imperio occidental tras el Tratado de Verdún en el año 843.

Imagen de Atlas to Freeman’s Historical Geography, edited by J.B. Bury,

Longmans Green and Co. Third

Edition 1903. Licencia,Dominio público

E l Imperio de Carlomagno fue dividido tras la muerte de Ludovico Pío en el Tratado de Verdún (840): Francia,Germania y Lotaringia.

Esta división acabó en caos con la llegada de los normandos.

Junto a esto aparecen movimientos que esperan el fin del mundo.

Alemania comienza un periodo de tranquilidad con la formación de Sacro Imperio Románico. En Francia los invasores organizan nuevos reinos.

Toda Europa es cristiana, salvo la península Ibérica que está en manos de los musulmanes.

Aparece el feudalismo como nuevo orden político social.

La sociedad del románico está dividida en tres órdenes: religioso, guerreros y campesinos.

1.2. Las órdenes religiosas

En este contexto las órdenes religiosas desempeñarán un papel fundamental, pues no sólo eran entendidas como la encarnación del cristianismo ideal, sino que serán las que nutran de funcionarios a las incipientes cortes europeas. El monocato nació en la parte oriental del Imperio Romano hacia el siglo IV. Se buscaba la vida auténticamente cristiana una vez que oficialmente el Imperio se había hecho cristiano. Al principio sólo eran eremitas (solitarios), que se fueron agrupando hasta ponerse bajo la autoridad de un abad (padre) y acabaron haciendo vida en común. En Occidente el espíritu monástico penetra con lentitud. Nacen comunidades más organizadas en las que lo jurídico desempeña un importante papel. San Jerónimo (347?-419), pero, sobre todo, Benito de Nursia (480?-547?) introducen en Occidente la vida monástica, que se caracteriza por el primado de lo cultural y litúrgico. Importancia fundamental para el futuro del monacato y de Europa tuvo la regla de san Benito:

insiste en la estabilidad: los monjes deben permanecer de por vida en un monasterio;

el papel del abad queda destacado por su doble función de maestro espiritual y jefe del monasterio. El cargo de abad es vitalicio, pero el abad es elegido entre los monjes, que le deben obediencia;

las virtudes del monje son: estabilidad, obediencia y humildad;

la regla rechaza las exageraciones orientales en materia de comida y vestido; los monjes deben vivir pobre y humildemente, pero con dignidad;

ora et labora (reza y trabaja) es el lema benedictino. La jornada del monje se reparte entre la oración, la liturgia, la lectura, la meditación de la Escritura y el trabajo manual.

Al caer el Imperio de Occidente los benedictinos preservaron la herencia clásica (la impagable labor de los copistas; pero, además, los benedictinos roturaron nuevas tierras y en torno a sus monasterios surgirán nuevas ciudades. De esta manera los monasterios acabarán convirtiéndose en centros de vida cultura y religiosa. Lógicamente, se vieron afectados por la evolución económica: el feudalismo dejó en ellos sus huellas, pues los señores fundadores de alguna abadía o monasterio acaban imponiendo a sus segundones como abades. Sin embargo, en el 910 se fundó la Abadía de Cluny, y se hizo bajo un principio antifeudal: libre elección del abad, independencia respecto a los príncipes y a los obispos. Cluny afirmó su dependenciaMapa de monasterios directa del papa. El movimiento cluniacense se extenderá rápidamente por toda Europa y llegará a reunir a más de cincuenta mil monjes, un verdadero ejército espiritual y cultural repartido por toda Europa (a lo que, además, deben sumarse las posesiones de Cluny). El abad, bajo cuya autoridad están todos los monasterios de la orden, era una persona de una excepcional importancia cuyo poder, en ocasiones, fue mayor que el del emperador o el papa. Cluny puso el acento en la liturgia y en la oración perpetua, pero a costa del trabajo intelectual y manual. Además, Cluny difundió por toda Europa el arte románico.

Hay una serie de elementos en los monasterios que es necesario conocer para comprender el románico:

El coro, que es la parte de la iglesia en la que los monjes rezan las horas (maitines, laudes, vísperas…); por lo general se sitúa en la cabecera de la iglesia y posee una sillería (de piedra, como la primera de la catedral de Santiago, o madera) en la que los monjes se sentaban. La misericordia es un saliente en la parte ingerior de la silla sobre la que los monjes se apoyaban después de pedir la misericordia al abad.

El facistol es un gran atril sobre el que se colocaban los libros (muy grandes para poder ser vistos desde cierta distancia) para rezar. Solían estar acompañados del tetragrama para el canto.

El claustro, patio al aire libre cerrado por galerías. Servía para ir de un lugar a otro del monasterios (estaba cubierto) o para pasear. Cuando los monasterios crecían, se añadía una galería superior.

La sala capitular, el lugar en el que la comunidad de monjes se reunía.

El refectorio, la sala para comer.

La biblioteca, donde se guardaban los libros, pero donde también se copiaban e iluminaban los manuscritos.

Otros estancias: almacenes (cillas), la celda (habitación) del abad, los dormitorios de los monjes (muchas veces corridos), el noviciado, la botica, las cocinas, la hospedería (pare recibir a los visitantes)… Además, estaban la huerta, talleres, molinos, etc.

Abadía de Cluny, Francia.

Imagen de Jan Sokol – self-published work. Licencia, CC BY-SA

3.0

Las órdenes religiosas desempeñan un papel fundamental.

San Jerónimo (347?-419), pero, sobre todo, Benito de Nursia (480?-547?) introducen en Occidente la vida monástica.

La regla más importante en Europa fue la de San Benito. El lema benedictino principal era ora et labora.

En torno a sus monasterios surgirán nuevas ciudades.

Cluny difundió por toda Europa el arte románico.

.2 La arquitectura románica

Como hemos visto por lo anterior, el arte románico no apareció de golpe y porrazo, sino que tuvo un largo proceso de gestación en el que se hace difícil decir “ahí está el románico puro”. La época carolingia, las influencias bizantinas, las innovaciones de los ozónidas, especialmente en lo que a escultura se refieren… todo esto desembocará en lo que nosotros llamamos, simplificando un poco, románico. Resultaría interesante, pero no tenemos tiempo, analizar la evolución de las miniaturas, especialmente en lo que hace referencia a su simbolismo.

La arquitectura románica es básicamente una arquitectura cristiana que tiene un marcado acento catequético; Dios aparece en el románico como Todopoderoso y Eterno. De ahí derivan dos principios de la arquitectura románica: su grandeza y solidez. Los edificios románicos –que no aparecieron de golpe, sino en un proceso del que nosotros hemos visto sólo algunos antecedentes– serán sólidos y duraderos.

Iglesia abacial de Santa Fe de Conques.

Imagen de Georg Dehio/Gustav von Bezold. Licencia, Dominio público

2.1. Técnicas constructivas

Ya hemos indicado que los materiales fundamentales son la piedra y la madera. De la madera han quedado pocos rastros, porque ha desaparecido con el tiempo; pero hubieron de usarse para piezas de atado o portantes, para las cubiertas, para los andamios y las cimbras, y, desde luego, como mobiliario. Sin embargo, el elemento fundamental fue la piedra (que dependía de la zona: podía tratarse de granito, pizarra, piedra caliza…). En ocasiones se usaba piedra de construcciones precedentes, es decir, se reutilizaba, incluso en el tallado. Se usan sillares (piedras del ancho del muro) y sillarejos.

Podemos suponer que las iglesias románicas no eran sólo asunto del clero o de los monjes y que en su construcción estaba implicado el pueblo en su totalidad y, aunque no existían los gremios (los primeros aparecen en el siglo XII), cada uno trabajaría según su especialidad. Sin duda, los canteros tenían una importancia especial y no sólo debían encargarse de los sillares, sino que intervenían en el tallado (una actividad más delicada). Por esa razón es un error pensar que el pueblo no comprendía los símbolos de las iglesias románicas: aunque estuvieran proyectados por clérigos o monjes, se dirigían a todo el pueblo cristiano, que había intervenido en su construcción. Es evidente que se usaron andamios de madera y cimbras. Éstas eran estructuras de madera que se usaban como ayuda auxiliar en la construcción de arcos y bóvedas para sostener el peso de manera provisional. Podemos suponer que las cimbras se montaban y desmontaban (descimbrado), aunque sea discutible que en el románico llegaran a conocerse alguna forma de cimbras móviles.

Cimbra de madera.

Imagen de MOSSOT en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

Se hace necesario distinguir, en el plano de las técnicas, a dos tipos de responsables, por llamarlos así, de las construcciones románicas. Por una parte el responsable teórico (artifex thorice), que solía ser un clérigo (generalmente un monje), que era el encargado de establecer el ideario de la construcción: los programas iconográficos, la finalidad de la obra, etc. El responsable práctico (artifex practice) era el responsable de levantar la obra: magister operis (maestro de obra), que incluía el equivalente a lo que nosotros llamamos arquitecto, pero que también estaba a pie de obra (aparejador) vigilando la correcta edificación de la obra. Era responsable, además, de que los trabajadores (canteros, pintores, carpinteros…) hagan bien su trabajo. Parece probable que formaran un equipo, por así decir, una cuadrilla de artesanos que se desplazaban de un lugar a otro (giróvagos) contribuyendo de esta manera a la difusión del románico y a hacer de él un arte internacional.

Los materiales fundamentales fueron la madera y la piedra.

La piedra podía ser de diferente calidad dependiendo del terreno: granito, pizarra, caliza

Especial mención merecen los canteros que se dedicaban a los sillares y tallado.

Distinguimos dos tipos de artífices: el teórico que idea la construcción y el práctico que era el responsable de levantar la obra.

2.2. Los elementos estructurales y decorativos de la arquitectura románica

No podemos abordar aquí todos los elementos estructurales y decorativos de la arquitectura románica entre otras cosas porque sería un error separar la arquitectura de la pintura y de la escultura. En este sentido, mejor que hablar de elementos decorativos sería preciso referirse a los elementos simbólicos, pues el concepto de ‘decoración’ no encaja sino con calzador al hablar del arte románico, pues no se trata de algo añadido, sino más bien del texto que acompaña al edificio. Pensemos, por ejemplo, en la integración del cuadrado y el círculo: la Tierra y el Cielo se unen mediante la cruz; es el homo quadratus (de paso, esto debería hacernos revisar cierta imagen del románico como exclusivamente teocéntrico).

Las iglesias románicas tienen planta de cruz latina y, por lo general, se encuentran orientadas (la cabecera de la iglesia, porque la entrada principal suele estar en el oeste) hacia el este, porque ex Oriente lux, y la luz es símbolo de Cristo. La cabecera, que suele tener ábside, está ocupada por el presbiterio, es decir, la zona que ocupan los clérigos (obispo, sacerdote, diácono). Bajo la cabecera puede encontrarse una cripta (del griego kriptós, ‘oculto’) donde podía encontrarse la tumba de un santo o de un personaje relevante (obispo, abad, señor). Detrás del ábside podía elevarse una girola (sobre todo en las iglesias de peregrinación) con absidiolos.

Planta de cruz latina, Catedral de Santiago de

Compostela.

Imagen de José-Manuel Benito en Wikipedia. Licencia, Dominio

público.

Si constaban de varias naves, las laterales eran de menor altura que la central con la finalidad de permitir el paso de la luz. El brazo corto de la cruz, el transepto, tiene la misma altura que la nave principal. El crucero es el cuadrado que forman las naves al cruzarse. A veces en el crucero se puede encontrar una torre, un cimborrio o una cúpula cuya finalidad es la de proveer de luz a la iglesia (por ejemplo, Zamora).

En los pies de la iglesia podemos encontrar un atrio cuya finalidad es delimitar los espacios (el sagrado del profano) y un pórtico con diversas finalidades. Las torres insertadas en la fachada, en el crucero o incluso exentas) eran para el campanario (la campana marca el ritmo de la vida e informa). La planta de las torres por lo general es circular o cuadrada, pero debe recordarse que en ocasiones las torres de las iglesias tenían una función militar.

Los muros son el principal elemento de sustentación. Suelen ser de piedra (sillares, sillarejo); para aguantar el peso de la bóveda, deben hacerse muy gruesos. No se debilitan con grandes ventanales (esto hace oscuras las construcciones románicas) y, además, se le añaden estribos (contrafuertes) para dar solidez al muro, evitando que los muros se abran, a la vez que dotan a la edificación de ritmo.

Las columnas son cilíndricas y no guardan las proporciones clásicas. Las características comunes suelen ser: basa sobre plinto, fuste listo y en el capitel encontramos decoración vegetal, geométrica, fantástica, erótica… Los pilares, en cambio, adoptan la forma de cruz (cruciformes), aunque también pueden ser cuadrados. En este caso se les adosan columnas, generando una planta diferente.

Los arcos son de medio punto , a veces doblados (dos arcos, uno dentro de otro), que incluso pueden llegar a abocinarse para adaptarse al grosor del muro. Hay arcos formeros, que se elevan entre los pilares o columnas que separan las naves; arcos fajones, que se usan para reforzar la bóveda.

Arco de medio punto.

Imagen de Mats Halldin~commonswiki en Wikipedia.

Licencia, CC BY-SA 3.0

Como ya hemos dicho, las cubiertas, que al principio eran de madera, acabaron haciéndose de piedra. El peso enorme es sujetado por los muros y contrafuertes. La bóveda tradicional del románico es la de cañón (especialmente en las naves centrales, porque generan un impulso visual que dirige directamente a la cabecera); la bóveda de aristas se utilizó sobre todo en las naves laterales al igual que la bóveda de cuarto de cañón, sobre todo si había tribuna; la bóveda de cascarón, horno o semicúpula, que se usó sobre todo para cubrir el ábside. Las bóvedas del crucero podían ser diferentes y pueden levantarse sobre trompas o pechinas (como las cúpulas).

Bóveda de cañón.

Imagen de Diego Delso en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 4.0

Bóveda de arista.

Imagen de Camster2 en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

Evidentemente, la nave central es la más elevada y la más ancha. En algunas iglesias (catedrales) se elevaban tribunas sobre las naves laterales y, pegados al muro, los ventanales. Sin embargo, el elemento sobre el que la iluminación es más fuerte es el ábside ya que sobre él se encontraba el altar, al que todos los fieles (y todo lo que hay en la iglesia) mira. Además, es en el ábside donde se encuentran más elementos didácticos (decorativos) ya sean de pintura o de escultura. Antes hemos hecho referencia a la integración del círculo y del cuadrado, cosa que ocurre en el crucero. Simbólicamente, la iglesia representa a Cristo.

Sin duda, encontramos un simbolismo de ascensión en las iglesias, pues suelen estar construidas en el lugar más alto. A veces se hace necesaria una escalinata para acceder a ellas. Las portadas—lugar por el que se accede al Cielo—suelen estar muy decoradas y el número de portadas suele corresponderse con el número de naves.

Las portadas románicas tienen el tímpano semicircular, a veces con parteluz (mainel), jambas abocinadas. El tímpano se decora profusamente (de una manera que hoy incluso puede parecernos confusa, pero casa elemento tiene su sentido y los números se repiten: cuatro, siete, setenta y dos…). En la portada central suele haber un rosetón, elemento de orientación (estrella). En la cabecera encontramos los ábsides (siempre impares) y absidiolos en los que predominan las.

Tímpano de Santa Fe de Conques.

Imagen de Jean-Pol GRANDMONT en Wikipedia. Licencia, CC BY 3.0

Desde el exterior, un edificio románico es pesado (por eso en ocasiones el exterior aparece decorado con arcos ciegos y otros elementos decorativos (bandas con diversas formas: entrelazadas, ajedrezadas, etc.). Le agua se aleja del muro, para evitar su desgaste, por medio de gárgolas (desagües) con formas monstruosas.

Los elementos decorativos son considerados el texto que acompaña al edificio.

Las iglesias románica generalmente son de plantas de cruz latina, con ábside en dirección este.

El brazo corto de la cruz era el transepto. Este brazo y el largo se cruzaban en el crucero.

Los muros son el principal elemento de sustentación, también ayudan las columnas y los pilares.

Los arcos de medio punto son uno de los elementos más importantes de la arquitectura románica.

La bóveda tradicional es la de cañón y la de crucería para las naves laterales.

Las portadas son el lugar más simbólico: tímpano, parteluz y rosetón se llenan de decoración.

2.3. Los mejores ejemplos del románico europeoo

Es realmente difícil, por no decir imposible, escoger los mejores ejemplos del románico europeo. Así, pues, nos limitaremos a algunas obras no sólo famosas, sino que pueden catalogarse como clásicas porque manifiestan los elementos característicos del románico.

Empecemos por Francia. La iglesia de San Trófimo, en Arlés, que se edificó entre los siglos XI y XII. Curiosamente, la iglesia debió comenzarse por el ábside; posee tres naves: las laterales son estrechas y, característico del románico, la ausencia del luz parece caracterizar esta construcción. La portada occidental manifiesta plenamente la integración de arquitectura y escultura: se encuentra representado el Juicio Final centrado en el Cristo Todopoderoso (Pantocrátor) dentro de una almendra mística. La iglesia de Notre-Dame la Grande, en Poitiers, es otro ejemplo característico del románico: se realizó entre los siglo X y XI. Consta de tres naves de diferente altura y dos torres que se integran en la fachada, que consta de tres cuerpos (tiene mayor altura que las naves). Solidez y pesadez caracterizan esta edificación, aunque el color de la piedra parece hacerla más liviana. Sin duda, deberíamos hablar de otras edificaciones: la Catedral de Angulema, pero sobre todo del monasterio de Cluny. Lamentablemente, pese a la importancia histórica que tuvo, sólo han llegado hasta nosotros algunos restos del inmenso monasterio (torres), que fue destruido en la época de la Revolución Francesa.

San Trófimo de Arlés.

Imagen de Heilfort Steffen en Wikippedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

En Inglaterra podemos citar la Catedral de Durham, que se edificó entre el 1093 y el 1130. Como característica se puede destacar la bóveda de crucería, que aligera el peso de la bóveda y adelanta parcialmente las innovaciones del gótico (por ejemplo, el uso de arbotantes, aunque en la catedral de Durham están ocultos). Se trata de una enorme catedral (la nave central mide unos 120 metros), que destaca por su anchura (sobre todo, si se la compara con las catedrales francesas).

Nave central de la Catedral de Durham.

Imagen de Oliver-Bonjoch en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

En Italia el románico sufrió, o se mezcló, la influencia del arte bizantino. Presenta, por tanto, características propias. Por ejemplo, la Basílica de San Ambrosio, en Milán, que tal como la conocemos hoy se levantó sobre un edificio anterior respetado escrupulosamente la estructura de éste: tres naves rematadas por tres ábsides. Curiosamente, el material es pobre (ladrillo). Encontramos también bóvedas de aristas con el fin de aligerar el peso de las cubiertas. Dos torres, de base cuadrada, hacen de campanarios. La basílica tuvo cimborrio, pero se hundió a principios del siglo XIII.

Basílica de San Ambrosio.

Imagen de Óðinn en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 2.5 ca

Lógicamente, encontramos iglesias y monasterios románicos en Alemania, donde cabe destacar la iglesia del monasterio benedictino de Santa María Laach. Sin duda se aprecia la influencia cluniacense (las torres cilíndricas, por ejemplo). La bóvedas son de cañón, aunque tienen lunetas (para mejorar la iluminación). Su aspecto grandioso (especialmente en altura, que es una característica del románico alemán) y se usaron diferentes materiales (los más livianos, en las techumbres). El interior expresa la mentalidad religiosa del románico: Dios como Señor Todopoderoso situado por encima de los hombres, que se sienten pequeños ante la grandeza de su Creador.

Santa María Laach.

Imagen de Goldi64 en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

El románico se extendió por muchos otros lugares de Europa (Bélgica, Países Escandinavos, Hungría…), pero ahora es momento de pararnos en España. Haremos mención de dos edificios, la Catedral de Santiago de Compostela y San Martín de Frómista, y del románico pirenaico (llamado a veces románico catalán). Sin duda, el románico en Navarra(Santa María de Leyre), en la Rioja (San Millán de la Cogolla), en Aragón (San Juan de la Peña) merecen la atención, pero es imposible abarcarlo todo. El románico catalán aparece asociado a las innovaciones arquitectónicas de la época carolingia; mención especial merecen las iglesias del Valle del Boi (San Juan, Santa María), en Lérida. Destacan por sus pinturas, que manifiestan un estilo característico.

San Martín de Frómista (dedica a San Martín de Tours), en la provincia de Palencia, es el ejemplo más puro en España del románico. Levantada en el siglo XI. Encontramos una iglesia de planta basilical con crucero dotada de tres naves de bóveda de cañón rematadas por tres ábsides. Sobre el crucero se alza un cimborrio de planta octogonal. Destacan también las dos torres cilíndricas adosadas a la fachada. Las líneas son muy puras y la decoración es muy austera. Una vez más, las naves no son altas y la sensación que nos produce el edificio es de pesadez. Poniendo en camino hacia Compostela encontramos multitud de iglesias y capillas románicas (cabe destacar San Isidoro de León, la maravillosa catedral vieja de Salamanca o la de Zamora, que se recuerda por su cimborrio); pero debemos llegar a Santiago. La Catedral comenzó a levantarse hacia el año 1075 porque la edificación que existía no era suficiente para atender a los peregrinos que llegaban a Compostela. El impulso en la construcción del edificio tal como lo conocemos se debe al obispo Diego Gelmírez , pero deben mencionarse a los artífices técnicos: el maestro Esteban y el Maestro Mateo, que se encargó del Pórtico de la Gloria. Hacia el 1221 la catedral estaba concluida. Nos encontramos con una iglesia de tres naves con planta de cruz latina. Las bóvedas son de cañón con arcos fajones, que son soportadas por pilares con columnas adosadas. La iluminación proviene de los ventanales del triforio, cubierto por una bóveda de medio cañón. Como iglesia característica de peregrinación, tiene girola por la cual se desplazaban los peregrinos.

San Martín de Frómista.

Imagen de Santiperez en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

Planta de la Catedral de

Santiago de Compostela.

Imagen de José-Manuel Benito en

Wikipedia. Licencia, Dominio público

Como mejores ejemplos del románico hemos escogido construcciones famosas y clásicas.

E n Francia podemos destacar San Trófimo de Arlés, la Catedral de Angulema, Notre Dame de Poitiers y el monasterio de Cluny.

En Inglaterra la Catedral de Durham, en Italia San Ambrosio de Milán y en Alemania Santa María Laach.

En España destacamos Santiago de Compostela y San Martín de Frómista

  1. Escultura y pintura en el románico

La escultura es el principal arte decorativo (ya sabemos qué queremos decir con esa palabra) de los siglos del románico, pues los edificios se ponen al servicio de la fe para catequizar a los fieles. La pintura también se subordina a la arquitectura (aunque se dan algunas miniaturas en códices de la época): se rellenan los espacios—ábsides, muros—tanto con imágenes sagradas (el Pantocrátor, por ejemplo) como con narraciones bíblicas.

ESCULTURA ROMÁNICA

3.1. Las técnicas

Entre las técnicas hay que destacar dos: La que se realizaba al fresco (en los ábsides, sobre las bóvedas), aunque no se trata de lo que podríamos denominar fresco en sentido puro, pues en la mayoría de los casos también se usaba temple e incluso otros pigmentos (desde la grasa a la clara de huevo). La pared debía ser preparada con cal mezclada con arena. Se cubría el muro con esa mezcla; era necesario proceder con rapidez, pues sólo era posible pintar sobre el muro si la capa de cobertura estaba fresca de manera que debemos suponer que las obras se hacían por partes; suponemos, además, que lo primero que se hacía era dibujar y después rellenar con los colores (que se sacaban de la tierra o de minerales y que antes de ser usados debían molerse y mezclarse con agua). Sin duda, la fragilidad de estas técnicas ha hecho que se hayan perdido numerosas pinturas, sobre todo las que se encontraban al aire libre (claustros, por ejemplo). Debemos recordar, una vez más, que la mayor parte de las esculturas (en portadas, en el interior…) estaban pintadas.

En segundo lugar, la que se realizaba sobre tabla, que era al temple. Sin embargo, era fundamental el tipo de madera que se usaba. Se pegaba sobre la tabla una tela sobre la que se extendía yeso y sobre éste se pintaba. Como en el caso de los frescos, en primer lugar se silueteaba y después llegaba el uso del color como relleno. Se usaba sobre todo para los altares, que se decoraban con paneles (a veces con planchas con bajorrelieves). También se decoraban los baldaquinos, que se decoraban más o menos complejamente dependiendo de las posibilidades. En ocasiones, excepcionales en el románico, encontramos también retablos, que se situaban detrás del altar.

Hay que mencionar, sin embargo, un tercer tipo de técnica en relación a la pintura: las miniaturas, que sin duda son una característica del románico. La mayor parte de este trabajo se realizaba en los monasterios (scriptorium ). Debe recordarse que las copias se hacían manuscritas; algunos de los monjes dibujaban las letras (no escribían propiamente, pues no entendían las letras) lo cual explica en buena medida las variantes en los manuscritos. Lo que más se copiaba e iluminaba eran la biblias (de gran formato), pero también otros libros usados en la liturgia (liturgia de las horas, misales, libros sacramentales…) y también vidas de santos (hagiografías). El material era la piel (pergamino): se raspaba y después se distribuía el contenido de la página (rayado para escribir, espacios para la iluminación). En los espacios dedicados a la miniatura en primer lugar se hacía, como en los casos anteriores, un silueteo para posteriormente proceder al relleno de color. Se acababa perfilando los rostros y los demás elementos.

“Scriptorium”

Imagen de Jean Le Tavernier en Wikipedia. Licencia, Dominio público

Destacamos dos tipos de técnicas pictóricas: el fresco (para la pared) y el temple (para madera)

Em ambas primero se dibujaba y después se rellenaba de color.

Un tercer tipo de técnica era la miniatura que se realizaba en los monasterios.

3.2. La relación con la arquitectura

La escultura se subordina al espacio arquitectónico: tímpanos, capiteles, jambas…obligan a retorcer a la figura en posiciones acrobáticas o romper algunas proporciones. De manera que la escultura románica es antinatural: las figuras son rígidas, se doblan y toman posiciones extrañas que llevan a individualizar la figura. Sin embargo, debe tenerse presente que en ocasiones ese retorcimiento, por llamarlo así, tiene un significado: por ejemplo, definido el pecado como incurvatus in se (‘curvarse sobre sí mismo’) se expresa plásticamente en las contorsiones.

A lo largo de dos siglos aproximadamente la escultura románica sufre una evolución, al principio observamos figuras hieráticas, casi sin expresión, de carácter plano y apariencia frontal. Poco a poco la figura aparece definida en su marco, con movimiento y cierta expresión. Las transformaciones en las vivencias religiosas se plasman en la escultura: pasamos de gestos distantes a, por ejemplo en Santiago, sonrisas que hace que los personajes nos resulten más cercanos y humanos. Hay, sin duda, una progresiva humanización de lo divino (piénsese en las representaciones del Cristo crucificado) que se corresponde con una sensibilidad estética diferente.

Debemos tener en cuenta también—aunque hoy nos cueste trabajo reconocerlo—el papel que la pintura desempeñaba no sólo en las esculturas, sino en las fachadas románicas y en el interior de las iglesias. El tiempo ha borrado el color y sólo algunas iglesias preservan tímidamente los colores que en otro tiempo dieron viveza a sus fachadas. Piénsese en los restos de pintura que quedan en el Pórtico de la Gloria, en Compostela, gracias a la protección; a veces, como en Laguardia (Navarra) se volvieron a pintar…

Capitel de Cluny.

Imagen de Epierre en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 1.0

En resumen: pintura, escultura y arquitectura no son entidades independientes en el románico, pues todas las artes están puestas en función de una finalidad litúrgico-catequética. Quizás incluso podríamos decir que no hay relación entre elementos independientes, sino que una idea se plasma en una edificio y todo lo que éste conlleva.

la escultura y la pintura se subordinan a la arquitectura.

Al principio las figuras son rígidas y se retuercen para ocupar el marco (capitel, tímpano…)

Poco a poco las figuras se hacen más naturales y se humaniza lo divino.

Pintura, escultura y arquitectura no son independientes

3.3. Iconografía

En general puede decirse que el arte románico es anónimo, pero comparte los modelos iconográficos—no en vano nos hemos referido al románico como el primer estilo internacional, y no sólo en arquitectura. Conviene recordar dos ideas: primero, que los edificios románicos tienen de hecho una lectura iconográfica (desde la plata al grosos de los muros). Sin embargo, aquí nos atendremos a la escultura y a la pintura. Y, segundo, que los programas iconográficos se establecían concienzudamente y se debían al que llamamos artifex theorice a los que la innovación les importaba menos que el reconocimiento (no olvidemos que las catedrales e iglesias eran los libros que leía el pueblo iletrado: función catequética que, si bien no es la única, tiene su importancia).

Podemos enumerar algunas de las constantes iconográficas. En los claustros (capiteles) encontramos desde escenas del Antiguo y Nuevo Testamento hasta monstruos (que suelen representar los pecados).

En las iglesias: primero, el Pantocrátor (también Cristo en Majestad o Maiestas Domini), que posiblemente está inspirado en los modelos bizantinos. Se encuentra en la mandorla mística (papel de mediador de Cristo), generalmente rodeado del tetramorfos. Lleva la diestra alzada (bendición/amenaza) y suele portar un libro (el libro de los vivos: Apocalipsis). Se pueden reconocer los signos de la pasión. Segundo, la Virgen en Majestad (Maiestas Mariae) en la que la Virgen María aparece en un trono siendo ella a su vez el trono sobre el que se sienta el niño. El modelo de esta representación tiene también origen bizantino, la Kyriotissa (Panagia Nicopoia), en la que el niño está totalmente de espaldas a la Virgen.

En las portadas podemos ver el Juicio Final (a veces el Pantocrátor) en el tímpano, que aparece rodeado (arquivoltas) de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis; en alguna aparecen setenta y dos (discípulos enviados por Jesús, naciones que pueblan la Tierra según el Génesis en la traducción de los LXX). En las jambas de las portadas pueden estar los apóstoles (como sostenes de la Iglesia) o santos; en el parteluz se encuentra la figura a la que está dedicada la iglesia (Virgen María, Santiago). En las portadas se encuentran, además, otros modelos: la Ascensión y Pentecostés (la llegada del Espíritu Santo: por ejemplo en Sainte-Madeleine de Vézelay).

Tímpano Santa María Magdalena de Vézelay.

Imagen de Vassil en Wikipedia. Licencia, Dominio Público

Lógicamente, en los capiteles de las columnas también encontramos modelos que se repiten sean éstos de orden vegetal o geométrico (generalmente buscando la simetría) o bien representaciones con moraleja (pecados y sus castigos).

A estos elementos, incrustados en la arquitectura por decirlo de alguna manera, podemos añadir las esculturas exentas, que suelen representar a Cristo Curcificado (con cuatro clavos y, por lo general, impasible) y a la Virgen María con el Niño.

El arte románico comparte una serie de modelos iconográficos.

En los claustros aparecen escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.

En las iglesias aparece el Pantocrátor con el tetramorfos y también, en ocasiones, la Virgen en Majestad.

En las portadas el Juicio Final; en las jambas, los apóstoles; en el parteluz, la figura a la que se dedica la iglesia.

En los capiteles decoración vegetal o geométrica.

Además pueden aparecer algunas figuras exentas.

Un peregrino del siglo XI, al contemplar el tímpano de Santa María Magdalena de Vézelay, ¿qué impresión tendría, la de un dios poderoso o la de un dios próximo, humano?

La de un dios poderoso

3.4. Los mejores ejemplos de las artes plásticas del románico

En cuanto a la escultura destacan algunas escuelas francesas como La Eva de Autun (uno de los raros desnudos de esta época) y la portada de San Trófimo de Arlés o San Pedro de Moissac. Sin duda, en el románico se produce una evolución desde formas rígidas y estereotipadas (las imágenes representan, por así decir, prototipos: Cristo, tetramorfos, santo, mártir, pecador…) a formas mucho más humanizadas en las que los personajes representados se inclinan hacia nosotros y nos miran. Estos cambios expresan la transformación que la sensibilidad religiosa experimentó en los tres siglos de duración del románico. Debemos recordar una vez más que todos los personajes debieron ser identificables (por sus atributos: san Pablo, espada; san Pedro, llaves, etc.) y que las de las iglesias eran las únicas imágenes a las que los hombres del románico tenían acceso.

Eva de Autun.

Imagen de Cancre en Wikipedia. Licencia, GFDL

Es España podemos apreciar la evolución de la que hablábamos; desde la rigidez del claustro de Santo Domingo de Silos donde llama la atención La duda de Santo Tomás, al Apostolado de la Cámara Santa de Oviedo . Aquí las figuras están ya emparejadas y parecen relacionarse entre sí. La posición y la expresión de los rostros señalan ya un románico avanzado. Como dijimos antes, podemos apreciar un proceso de humanización de lo sagrado, porque los cambios en las mentalidades religiosas encuentran su reflejo en el arte que las expresa.

Duda de Santo Tomás, Santo Domingo de
Cámara Santa de Oviedo. Silos.
Imagen de Sitomon en Wikipedia. Licencia, Dominio público Imagen de Sailko en Wikipedia. Licencia, CC BY-
SA 3.0

Por supuesto, no podemos olvidar la el grandioso Pórtico de la Gloria en Santiago de Compostela, que culmina la escultura románica. El maestro Mateo se encarga de este pórtico en el que se aprecia su delicadeza en los profetas de la jambas y en el parteluz pues las expresiones son intensas e individuales. Los rostros son reconocibles, es decir, estamos ante retratos de personas reales (sin duda el escultor utilizó modelos) y no ante prototipos universales: no sólo el Cristo, sino el Santiago del parteluz o los profetas, que se giran unos hacia otros para conversar. Sin duda, el hieratismo no ha desaparecido, pero ya no es el elemento dominante, sino que el peregrino se siente acogido por la mirada viva de quienes se encuentran representados en el Pórtico.

Pórtico de la Gloria.

Imagen de Eduardo De Riquer en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

Sobre la pintura debemos nombrar San Clemente de Thaull; su magnifico Pantocrátor se encuentra hoy en el Museo Románico de Barcelona (fue despegado y trasladado perdiendo buena parte de su significado al descontextualizarlo). La imagen ocupa la casi totalidad del ábside y el Cristo—de mayor tamaño que el resto de las figuras para poner de relieve su centralidad—se encuentra inserto en una mandorla (o almendra) mística, que representa la totalidad del Universo. Cristo es el mediador entre el mundo de Dios, los santos y los hombres (viatores: desterrados hijos de Eva). Escoltando al Cristo aparecen los tetramorfos (ángel: san Mateo; Toro: san Lucas; león: san Marcos; águila: san Juan) y ángeles. Cristo mira desde una distancia infinita alzando su mano en un gesto ambiguo de bendición y amenaza (expresa así el dies irae, el día de la ira de Dios cuando el Universo sea reducido a pavesas). Ese Cristo, alfa y omega (principio y fin), se sienta como juez y él es la Ley (Ego sum lux mundi, ‘yo soy la luz del mundo reza el libro que permanece abierto). Los colores, planos, son claramente simbólicos y apreciamos una degradación desde los dorados y celestes (eternidad/divinidad) a los ocres y pardos (caducidad/finitud).

Pantocrátor de San Clemente de Tahull.

Imagen en Wikipedia. Licencia, Dominio público

En escultura destacamos algunas obras como Eva de Atun o San Pedro de Moissac en Francia.

En España Santo Domingo de Silos, Cámara Santa de Oviedo y El Pórtico de la Gloria en Santiago de Compostela.

En pintura llama la atención San Clemente de Tahull y su Pantocrátor.

El Pórtico de la Gloria es uno de los elementos claves dentro de la plástica, la estética y la historia del arte medievales. Sin sus esculturas, el románico en escultura estaría incompleto. Si quieres saber algo más sobre esta pieza de increíble belleza, no dudes en dedicar cinco minutos al siguiente vídeo. Merece la pena.

Porticó de la Gloria

El Pórtico de la Gloria.

Vídeo de Ernestina Glez. Cuasse alojado en Youtube

  1. La vida cotidiana

La vida cotidiana era, evidentemente, muy diferente de la nuestra e incluso nos cuesta trabajo imaginarla. Hemos perdido buena parte del vocabulario (aventar, parva, mies…), porque ya no estamos en una sociedad casi exclusivamente agrícola. Desde el calendario, marcado por las estaciones y el por el santoral (liturgia), hasta la idea de familia tienen poco que ver con nosotros. Vamos a centrarnos en algunos aspectos llamativos.

Orator, bellator et laborator.

Imagen en Wikipedia. Licencia, Dominio público

4.1. Los ropajes

Evidentemente, nos referimos a la vestimenta de los grupos sociales dominantes, pues debemos imaginar que el pueblo, en condiciones de simple subsistencia, vestía de una manera muy sencilla, con una túnica sencilla (como los monjes más simples). Parece que los pueblos germánicos, una vez desaparecida la influencia romana (togas, estolas, etc.), introdujeron el uso de calzones, que se solían ajustar al cuerpo con correas o cordajes. Se usaban tejidos sencillos (fundamentalmente, algodón y lana); pero la influencia bizantina hizo que se incorporase a la vestimenta de los más nobles la seda y brocados de oro con pedrerías. Siguieron usándose túnicas, aunque a veces se les añadían mangas. Del mundo musulmán, sobre todo en la Península Ibérica, llegaron también influencias, tanto en los tejidos como en las predas (jubones, pantalones anchos…). Los mantos servían para expresar el status de la persona (función que, en general, cumplía toda la vestimenta). Como curiosidad cabe hablar del pellote, que era una prenda de abrigo que cubría la casi totalidad del cuerpo; de esa prenda viene la expresión ‘despelotarse’, es decir, quitarse el pellote. Se usaban también túnicas, que con frecuencia llegaban hasta los pies (‘talares’) y se protegían la cabeza con gorros o birretes. Las mujeres llevaban largas faldas que no se pegaban al cuerpo.

Pellote a la derecha, una larga túnica sin mangas.

Imagen en Wikipedia. Licencia, Dominio público

Mención aparte merece la vestidura de los clérigos y la de los guerreros. Entre los primeros debemos distinguir a los monjes de los obispos. Los monjes vestían hábito talar (hasta los talones) a veces con escapulario; se cubrían la cabeza con la capucha del hábito y las mangas eran anchas. El tejido fundamental era la lana. Los obispos siguieron usando la mitra, túnica y capas. Éstas podían estar ricamente decoradas, pero no tanto como las casullas, la prenda que se usaban en las misas, que en ocasiones tenían pedrería. Los guerreros solían llevar cota de mallas, que se ponían sobre gruesos vestidos de lanas; tenía como finalidad evitar las heridas (por corte o por flechas). Se usaban también armaduras, que dificultaban grandemente los movimientos, pero ofrecían una excelente protección, cuya parte superior, la que cubre la cabeza, se denomina yelmo.

Cota de malla.i

magen de KoS en Wikipedia. Licencia, Dominio público

E l calzado determinaba claramente la clase social de su portador: sandalias, borceguíes, zapatos puntiagudos o zuecos determinaban la pertenencia social. En algunos casos el calzado era una simple prolongación de la vestimenta. El material solía ser el cuero (de vaca o cabra, según la clase).

Apenas hubo cambios en la vestimenta, que en general servía para diferenciar los papeles de sexo (la de los varones expresaba poder y fuerza razón por la cual en muchas ocasiones se le añadían elementos metálicos, como las mallas, y la de las mujeres riqueza, maternidad y recato). Los cambios, las modas, sólo llegarán en la etapa final de la Edad Media y comenzarán en Italia.

El tipo de la vestimenta de los grupos sociales dominantes: pueblo, clero, guerreros.

Los primeros llevaban predas y pellotes.

Los guerreros, cotas de malla y armaduras.

El clérigo: hábito los monjes y mitra y túnica los obispos.

El calzado también determinaba la clase social.

Los guerreros solían llevar cota de mallas, que se ponían sobre gruesos vestidos de lanas; tenía como finalidad evitar las heridas (por corte o por flechas). Se usaban también armaduras, que dificultaban grandemente los movimientos, pero ofrecían una excelente protección, cuya parte superior, la que cubre la cabeza, se denomina yelmo.

4.2. El mobiliario

Tenemos relativamente pocos restos del mobiliario románico, pues sus materiales (telas, maderas) no son perdurables. Además, las sillerías de las iglesias o las techumbres nos proporcionan una valiosa información de cómo se realizaba la talla y qué motivos se usaban en la decoración del mobiliario.

Sin duda, había tapices (como el de Bayeux, siglo XI), que tenían como finalidad la decoración de las estancias principales. El mobiliario era sencillo y tenía una finalidad eminentemente práctica, aunque se pintaba y decoraba (a veces de manera que nosotros diríamos excesiva). El material fundamental debió ser la madera de pino (abundante y barato), aunque para las piezas mejores se usaron otras maderas (como el roble o el castaño). Armarios, arcones, camas, mesas o sillones constituían los muebles fundamentales (lógicamente, no entre las clases humildes). La decoración solía hacerse con motivos vegetales o geométricos. La pobreza de las piezas se ocultaba con telas y cojines, que además aportaban color.

Tapiz de Bayeux.

Imagen de Myrabellaen Wikipedia. Licencia, Dominio público

L o s tronos se labraban especialmente, pero también los faldistorios (DRAE: Asiento especial que usan los obispos en algunas funciones pontificales. Suelen tener forma de ‘x’ y también eran usado por los nobles en las ceremonias). Los armarios, usados fundamentalmente en las iglesias, podían ser lisos o decorados (con roleos en muchas ocasiones). Las sillas solían tener los respaldos entrelazados (con arquerías). Cabe recordar que las iglesias no estaban dotadas de bancos, sino que en la mayoría de ellas se usaba paja seca en invierno y yerba fresca en verano (de paso, por ser una construcción especialmente sólida, las iglesias se usaban también como lugar de refugio e incluso para resguardar el ganado durante las tormentas). También eran comunes los arcones, que en muchas ocasiones se pintaban o se reforzaban con piezas metálicas (por ejemplo, el cofre del Cid, que se encuentra en la Catedral de Burgos). Los arcones se usaban también de asiento o como mesas. Las camas de los nobles aparecen a veces torneadas o labradas ; solían ser altas (de ahí la presencia de escabeles) y podían estar cubiertas por un baldaquino. Cabe recordar que las camas cumplían más finalidades de las que tienen asignadas hoy. Las paredes, de piedra fría, podían cubrirse con telas o maderas, que eran pintadas.

En los monasterios eran comunes mesas simples, mesas de escritura y mesas corridas en los refectorios (comedores). En el coro se situaba una sillería, que podía ser de piedra (como la primera de la catedral de Santiago de Compostela) o de madera. En ambos casos solía estar labrada con motivos bíblicos. El abad, como el obispo, ocupa un sitial o cátedra, es decir, una silla especialmente labrada.

Hay pocos restos del mobiliario románico.

El mobiliario era sencillo: armarios ,arcones, mesas…

Encontramos tapices para decorar.

En las iglesias tronos, armarios, arcones

En los monasterios simples mesas con variados usos.

Hay muchos restos de mobiliario románico.

4.3. La música y las costumbres

En realidad, poco sentido tiene que te expliquemos cómo era la música del románico si no invitamos a que la escuches. Es cierto que mucho de lo que ha llegado a nosotros y aún se representa y toca es casi más del gótico, como las famosas Cántigas de Santa María, de Alfonso X El Sabio, pero eso no quita que no haya ejemplos interesantes.

Aquí te ponemos un ejemplo. A partir del minuto 2:15 tienes a un coro que interpreta con maestría alguna pieza románica:

Música románica en Villacantid, Bolmir y Cervat…

Musica románica en Villacantid, Bolbir y Cervatos.

Vídeo de Vídeos Cantabria alojado en Youtube.

La música que nos ha llegado se relaciona fundamentalmente con las celebraciones litúrgicas: desde las misas a la liturgia de las horas (maitines, laudes, etc.). El canto gregoriano (cuyo nombre deriva del papa Gregorio Magno, que había realizado una unificación de los diferentes tipos de canto en la Iglesia). Sin duda, desde el siglo X encontramos canto polifónico, pero en los monasterios y en muchas de las iglesias siguió usándose el gregoriano, que se caracteriza por ser exclusivamente vocal (no tienen acompañamiento musical); se realiza en latín y es monocorde (monódico: todos cantan la misma melodía). El ritmo depende de los ejecutantes (es libre por lo tanto). Hay diferentes tipos: responsorial, antifonal (generalmente se refiere a los monjes, que cantan a dos coros las diferentes estrofas de los salmos), hímnico (nuevas creaciones, que generalmente también se cantan a dos coros). A veces en una misma sílaba encontramos muchas notas (melisma); otras, a cada sílaba corresponde una sola nota (silábico), dos o tres (pneumático). En las misas son comunes los cantos del Kyrie (Señor, ten piedad), el Gloria y el Credo. Estos cantos se anotaban en tetragramas (cuatro líneas sobre las que se escribían las notas).

Papa Gregorio I dictando cantos

gregorianos.

Imagen de Hartker of Sankt-Gallen. Licencia, Dominio

público

En el ámbito secular debemos citar a trovadores (cantos de amor,sobre todo, pero también canciones de gesta), que cantaban baladas y rondad (que se diferencian por el modo de establecer la alternancia del estribillo) y los juglares, que aparecieron como continuación de los antiguos

saltimbanquis de la Antigua Roma y de los goliardos (aunque algunos piensan que los goliardos eran ya directamente juglares); usaban instrumentos que estaban prohibidos por la Iglesia. Posiblemente, los más conocidos son los Carmina Burana. Este tipo de música corresponde al interés de las clases aristocráticas de “decorar” sus celebraciones, que no pueden entenderse en esta época como estrictamente profanas. Lógicamente, las peregrinaciones (a Roma, a Santiago) extendieron por toda Europa determinadas canciones y estilos

En el siglo X aparece un tipo de canto diferente, el polifónico. En principio, la polifonía combina melodías diferentes que se producen a la vez.

Quizás su origen esté en la diferencia de octava que se producía cuando los varones (graves) y las mujeres (agudas) cantaban las mismas piezas.

Posteriormente, las distintas voces acabaron ejecutando diferentes melodías.

Los instrumentos podemos verlos tanto en los manuscritos iluminados como en las esculturas que están insertadas en los tímpanos y las jambas de las iglesias románicas.

Organistrum del Pórtico de la Gloria.

Imagen de http://www.organistrum.com en

Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

Las costumbres dependían en buena medida del estamento al que uno perteneciese, pero sin duda la sociedad del románico aparece ligada al campo y sus ritmos, lógicamente, están determinados por el sol (las campanas de las iglesias marcaban el ritmo). Evidentemente, los días eran más cortos en invierno y más largos en verano. Por lo general, la guerra sólo tenía lugar cuando el tiempo lo permitía, es decir, en primavera y verano. La Iglesia procuraba extender las época de paz (la Tregua de Dios, por ejemplo).

Debe recordarse algo que ya hemos dicho: siendo las iglesias los principales edificios, se usaban también como refugios cuando había inclemencias atmosféricas. Las comunicaciones eran escasas y lo habitual era que no saliera nunca del lugar de nacimiento (cabe recordar que muchos campesinos estaban ligados a la tierra que trabajaban). Idealmente la sociedad estaba dividida entre los que rezaban por todos (clero y monjes), los que defendían (guerreros: aristocracia) y los que trabajaban (los campesinos).

La mayoría de la población (campesinos) vivía en casas con un solo espacio; se construían de adobe (en zonas no demasiado lluviosas) y madera; excepcionalmente, piedra. Las casas de aglutinaban en torno a la edificación central (la iglesia) y si el núcleo era grande, se amurallaba. No había ni agua corriente ni alcantarillado alguno así que debemos suponer que las condiciones de vida eran muy insalubres.

Existían tabernas (donde los varones comían y bebían). El domingo era el día de fiesta, pero existían otras muchas festividades (patrones de la ciudad, santos importantes, Cuaresma, Pascua, Pentecostés, Navidad…). La inmensa mayoría de la población—incluyendo buena parte de la nobleza—era analfabeta; por eso una de actividades más atractivas debía ser el recitado de poemas (El mío Cid, por ejemplo), que muchos acaban aprendiendo de memoria.

La música nos ha llegado de las celebraciones litúrgicas.

Aparece el canto gregoriano, en latín y monocorde.

En el siglo X aparece el canto polifónico.

Las costumbres dependían del estamento.

a mayoría de la población vivía en casas con un sólo espacio.

Existían tabernas, el domingo era el día de fiesta y la mayoría de la población era analfabeta.

En el ámbito secular debemos citar a trovadores (cantos de amor,sobre todo, pero también canciones de gesta), que cantaban baladas y rondad (que se diferencian por el modo de establecer la alternancia del estribillo) y los juglares, que aparecieron como continuación de los antiguos saltimbanquis de la Antigua Roma y de los goliardos (aunque algunos piensan que los goliardos eran ya directamente juglares); usaban instrumentos que estaban prohibidos por la Iglesia. Posiblemente, los más conocidos son los Carmina Burana. Este tipo de música corresponde al interés de las clases aristocráticas de “decorar” sus celebraciones, que no pueden entenderse en esta época como estrictamente profanas. Lógicamente, las peregrinaciones (a Roma, a Santiago) extendieron por toda Europa determinadas canciones y estilos


Clasicismo e idealización en las esculturas de Roma

Al hablar de la escultura en Roma es necesario

que tengamos muy presente los edificios que hemos estudiado,

y es que están estrechamente vinculadas,

pues tendrá un carácter fundamentalmente decorativo,

quedando subordinada a la arquitectura.

De ahí que es frecuente encontrarla en

  • plazas,
  • edificios,
  • casas

La estatuaria romana muestra una variedad de influencias,

-los etruscos a las propias costumbres más antiguas de Roma,

-losgriegos.

Los materiales preferidos para sus obras son el

  • mármol,
  • la piedra y
  • el bronce,
  • muchos empleados igualmente por las sociedades a las que los romanos admiran y se empapan de su estilo.

tres tipologías:

  • El relieve
  • El retrato
  • Las copias de modelos griegos en mármol,

esto muestra la gran fascinación por este pueblo,

siendo responsables de que muchas de las esculturas griegas clásicas

hayan llegado hasta nuestros días.

 

El relieve

El relieve estaba destinado para la ornamentación

de los monumentos conmemorativos.

Pero como ya sabes, con carácter utilitario

así que estos describían grandes momentos, hazañas, batallas

para que fueran conocidas por el pueblo

y pusieran el énfasis en el esplendoroso Imperio romano.

En resumen, debemos destacar el carácter narrativo de los relieves,

que plasman las historias con gran detallismo, naturalismo y animación.

Todo esto podemos observarlo en el Arco de Tito,

que narra la victoria de los romanos sobre los judíos;

la Columna Trajana, expone las victoriosas batallas sobre los Dacios

 

El altar de la Paz de Augusto

está construido sobre un basamento

cuyo interior custodiaba el altar para los sacrificios.

El relieve exterior está formado por una comitiva que guardando fila se dispone

a ver la entrada triunfal del emperador en Roma tras sus triunfos.

Muy interesante son los rostros de los personajes,

con diferentes gestos, actitudes, las vestimentas, etc.

Igualmente la diferenciación de planos en alto y bajorrelieve

que dotan de profundidad a la escena.

Al observar la foto puede que te recuerde a algo que ya hemos estudiado…

Así es, el Ara Pacis está inspirado en el friso de las Panateneas del Partenón

que realizó Fidias.

Las características del relieve romano son:

  • el carácter narrativo
  • detallismo
  • realismo
  • vivacidad

 

LOS RETRATOS

El retrato es uno de los géneros preferidos por los romanos,

pues la idea de perpetuar es frecuente entre sus ideales.

Y es que este planteamiento no exclusivo de ellos, sino que se basan en prácticas y antiguas costumbres.

Así podemos diferenciar distintas fuentes de inspiración:

 

Patricio Barberini

 

  • La escultura helenística griega,
  • ¿recuerdas que estaba marcada esta etapa por el fuerte realismo?
  • Eso será lo que atraiga a los romanos,
  • quienes se apartarán poco a poco de la tendencia idealizante.

 

  • La escultura funeraria etrusca,
  • especialmente las cubiertas de los sarcófagos
  • que representaban a los difuntos.

 

  • Las imagines maiorum,
  • eran los retratos de los antepasados que decoraban los atrios de las casas
  • de los patricios romanos
  • y que comenzaron siendo mascarillas mortuorias.
  • Buena muestra de este estilo es el conocido como el Patricio Barberini.

 

En general, los retratos podemos encontrarlos como

busto, a partir del pecho

– escultura exenta , cuerpo entero

ecuestre, a aballo

Pero la retratística romana no seguirá una misma línea

sino que irá sufriendo evolucionando.

Podemos advertir distintos periodos en función de las características que prevalecen, por ejemplo:

 

  • Hasta el siglo I

el retrato imperial evidencia una clara predisposición hacia la idealización.

Así lo vemos por ejemplo en el Augusto de Prima Porta,

en el que se evidencian claros rasgos de la escultura clásica griega,

¿se te viene a la memoria alguna de las esculturas que ya conoces?

Bien podría estar inspirado en el Doríforo de Policleto,¿no crees?

Si te fijas en la coraza que lleva ceñida al pecho

está decorado con abundantes relieves con dioses y campañas durante su reinado,

podemos decir que se trata de un relieve histórico en un retrato.

¿Sabes que el Augusto de Prima Porta estuvo policromado en su origen?

No sé con cuál de las imágenes te quedarías

 

 

 

 

 

-A partir del siglo I

de abandona el idealismo para entrar en una fase de gran realismo.

Se produce una humanización de las expresiones,

dotando al semblante de la gran fortaleza del ser humano.

Un buen ejemplo es la escultura ecuestre de Marco Aurelio,

realizada en bronce y conservada gracias a que se confundió con el emperador Constantino,

quien legalizó el culto cristiano.

 

– Durante el Bajo Imperio se tiende hacia la simplificación de las formas

que tienden a la esquematización como vía de ensalzar a la figura representada.

Así se hace en la cabeza de Constantino que ya roza el hieratismo

que anticipará el arte bizantino posterior

Las influencias del retrato romano son:

  • la escultura griega helenística
  • la escultura funeraia etrusca
  • la imagines maiorum (antepasados)

En su evolución podemos distinguir varios periodos:

  • Hasta el siglo I  se observa cierta idealización
  • Desde el siglo I el realismo se impone
  • Durante el Bajo Imperio las imágenes sufren una esquematización

el mosaico, como se hace, tipos, en Roma

el mosaico

Con frecuencia el término fresco se usa para hablar de muchas formas de pintar sobre la pared,

pero el verdadero buon fresco es la técnica que vas a conocer a continuación, que crearon los romanos desde el siglo II a. C.

un auténtico momento de esplendor con el Renacimiento.

 
Frescos de la Villa de los Misterios, Pompeya

La técnica del mosaico era ya conocida desde muy antiguo

pero será en la Roma imperial cuando conozca su máximo apogeo:

podemos afirmar que no había villa romana que se preciara que no estuviera pavimentada con delicados mosaicos,

extendiéndose esta moda por todo el imperio,

llegando a decorarse

  • plazas,
  • baños públicos,
  • viviendas y
  • palacios con ricos y bellos mosaicos.

Esta técnica continuó en el imperio bizantino conociendo una nueva edad de oro en la decoración de la basílica de Santa Sofía, Estambul.

 

Mosaico de la Medusa, s. III a. C.
Detalle de un mosaico romano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

26. La técnica de la pintura al fresco. Mejores ejemplos

En la pintura romana, especialmente en sus orígenes,

Grecia va a influir decisivamente,

pues en la época de los césares se arrancaban pinturas murales griegas y se llevaban a Roma.

Sí, suena un poco heavy pero eso de arrancar pinturas de un lugar para llevarlo a otro era algo muy común desde los romanos,

y hoy día se sigue haciendo pero con fines conservacionistas….hablaremos de eso en unidades posteriores.

Básicamente la pintura tenía una finalidad práctica,

la de decorar y ennoblecer casa, villas y palacios,

y los pintores eran considerados artesanos,

igual que los que realizaban las demás manifestaciones

artísticas como orfebres, carpinteros, etc.

Hay que esperar más de mil años para que se eleve su condición social de artesano a artista en el Renacimiento.

Se conocen como frescos , del término italiano affresco,

a las pinturas realizadas sobre las paredes.

Así, como suena, tan simple y complejo a la vez.

Estas paredes hay que prepararlas previamente,

con dos capas de mortero o enlucido.

Frescos de la Villa Farnesina, RomA

 

El proceso de realización de una pintura mural se divide en 3 fases:

  • Aplicación de una primera capa sobre la pared húmeda,

conocida como arricio o enfoscado,

compuesta por tres partes de arena y una de cal apagada, más agua.

Tiene un centímetro de espesor,

y su función es dejar la pared lo más lisa posible.

  • La segunda capa es el intónaco o revoco,

más fina que la anterior, apenas unos milímetros,

siendo una mezcla de dos partes de cal y una de arena más fina que en el enlucido anterior,

normalmente polvo fino de polvo de mármol, más  agua.

Esta segunda capa se aplica solo por jornadas, giornate en italiano,

es decir, solo se aplica intónaco

a la parte de la pared que va a ser pintada ese día,

puesto que el intónaco debe mantenerse fresco para que la pintura se fije a la pared.

  • Aplicación de la pintura,

comenzando por la  sinopia, que es el dibujo lineal que el artista

ha realizado previamente en unos papeles o telas rígidas, los cartones,

con perforaciones en el contorno.

El pintor aplica un poco de carboncillo o pigmento en polvo

con una muñequilla que se transferirá desde el cartón a la pared, técnica conocida como estarcido,

y una vez que tiene el contorno de las formas principales

sobre el intónaco,

se procede a pintar de manera segura, rápida y

sin arrepentimientos, pues hay que terminar esa jornada

antes de que el intónaco seque.

Los pigmentos van diluidos con agua,

y la cal al secarse pasa de ser hidróxido cálcico a carbonato cálcico, haciendo de aglutinante,

fijando los colores a la pared volviéndolos insolubles.

Los pigmentos que se pueden utilizar en la pintura al fresco

son solo los de origen mineral,

que no sufren alteraciones en su composición tras el proceso químico de la carbonatación de la cal.

Al secar, los pigmentos aglutinados con el carbonato cálcico forman una capa lisa, cristalina y brillante.

El mayor inconveniente de esta técnica es que no se pueden corregir los errores,

puesto que una vez aplicada la pintura ésta es rápidamente absorbida por la pared.

En ocasiones se aplica una capa posterior de pintura al temple para corregir los fallos

e incluso se llega a eliminar la capa de intónaco

y comenzar de nuevo.

Y otro inconveniente más: los tonos de algunos pigmentos cambian al secarse

como reacción con la cal, así que el pintor debe conocer de antemano el comportamiento de los colores que va a usar.

No es fácil esta técnica, no crees?

Una forma de averiguar si la pintura mural es un buon fresco

es tratar de distinguir las líneas entre las jornadas,

visibles de cerca y con luz rasante.

Estas jornadas suelen ser de pequeñas dimensiones cuando se trata de rostros y detalles,

y de mayor tamaño en los fondos.

La palabra sinopia viene de la región de Sinop, en Turquía,

de la que se extraía un pigmento rico en óxido de hierro de color ocre rojizo,

y se refiere a la técnica mediante la cual el pintor marca el boceto de la composición sobre el muro antes de pintar al fresco.

Este boceto suele hacerse sobre  tela o papel semirrígido, conocidos como cartones,

perforando con punzón el contorno de los dibujos y espolvoreando pigmento en polvo para calcar sobre la pared el boceto.

Miguel Angel usaba la tierra rojiza de Sinop,

de ahí el nombre de sinopia a todo el proceso.

Se puede hablar de cuatro estilos  en la pintura romana tomando como modelo los frescos encontrados en Pompeya y Herculano,

que como ya sabes, la explosión del Vesubio

hizo que quedaran ocultas bajo lava y cenizas

hasta hace relativamente poco tiempo,

lo que ayudó a su conservación y que llegaran hasta nosotros en relativo buen estado.

Dichos estilos son:

Primer estilo o de incrustaciones:

De clara influencia helenística,

se desarrolló desde mediados del s.II a.C. hasta principios del s.I a.C.,  en época republicana.

Se denomina así porque imita la textura del mármol,

ocupando la pintura tres bandas horizontales bien diferenciadas.

La inferior hace de zócalo,

la zona media se pintaba imitando distintas tipos de mármoles con gran colorido,

y la superior se reserva para pintar un friso de estuco normalmente de color blanco.

Estilo con resultado suntuoso y colorista.

Magníficos ejemplos de este estilo son los frescos de la Casa del fauno en Pompeya, y los del Palacio Flavio, en el Palatino romano.

Detalle de un fresco de la Villa de los Misterios, Pompeya

Segundo estilo o estilo arquitectónico: 

Estilo netamente romano, se desarrolla durante el s.Ia.C, en la época de César.

Se denomina así puesto que ya no solo imita el material

sino que ahora también se imitarán elementos arquitectónico

como frisos, cornisas, columnas y ventanas,

en un deseo de dar sensación de profundidad

y magnitud a las estancias.

asistimos pues a las primeras pinturas en perspectiva de la historia.

Magníficos ejemplos son la Casa de Augusto, en Roma, y la Villa de los Misterios, en Pompeya.

 

Tercer estilo o estilo ornamental: 

De la primera mitad del siglo I d. C. desde Augusto hasta Nerón.

Ya no hay ese afán por imitar grandioso espacios arquitectónicos,

sino que ahora las escenas se enmarcan

como si fueran enormes lienzos,

con profusa decoración ornamental.

Este estilo alcanza su apogeo en  la Villa Farnesina,  Roma.

 

Cuarto estilo,  ilusionista o escenográfico:

Desde mediados del s. I d. C. es una mezcla de todos los estilos anteriores.

Se tiende a un cierto barroquismo, a la exageración de las formas,

con arquitecturas irreales, grandes cortinajes, escenas históricas

rivalizando con las mitológicas,  colores muy intensos

destacando el rojo y hasta los primeros trampantojos,

es decir, refinados y sofisticados engaños visuales.

En Pompeya destacan la Casa de Lucrecia y de los Vetii, y en Roma, la DomusAúrea de Nerón.

 

Fresco de Hércules, Casa de los Vetii DomusAúrea, Roma

En España contamos con magníficos ejemplos de frescos romanos, como es el caso de el antiguo santuario de Cibeles, actualmente la iglesia de Santa Eulalia en Bóveda,

Lugo,  los de la Casa de los Grifos

en Alcalá de Henares, Casa de Hércules en Velilla de Ebro,

Zaragoza, Casa de la Fortuna en Cartagena,

y los numerosos restos hallados en Ampurias y Mérida.

 

 

 

 

 

 

  1. LOS MOSAICOS: el arte por los suelos

El término mosaico proviene del latín mosaicum,

que significa “obra artística de las musas”,

y es una técnica a medio camino entre la pintura y la azulejería,

creada con pequeñas piezas de piedra o cerámica vidriada

de diferentes formas y colores

llamadas teselas,

unidas con yeso o cal.

 

El arte del mosaico ya era algo universal en la época de Alejandro Magno,

con el centro productor más activo situado en Alejandría.

El historiador romano Plinio el Viejo ya describe a Sosos de Pérgamo

como un excelente mosaísta autor de entre otros,

Batalla de Alejandro Magno, mosaico procedente de la Casa del Fauno en Pompeya.

La técnica del mosaico proviene de un perfeccionamiento

del primitivo pavimento que se hacía con guijarros,

piedras de color y tamaño variado que se encuentran en las orillas de los ríos

y que aún hoy encontramos en calles y patios de muchas casas,

lo que se conoce como enguijarrado.

Podemos entender el mosaico como una pintura hecha en piedra,

y fue tal su popularidad en Roma que puede afirmarse que no hubo casa o villa romana que se preciara que no tuviera mosaicos decorando sus estancias.

  • En un principio, los mosaicos iban destinados a la decoración de techos y paredes,
  • y cuando comprobaron, con las pertinentes mejoras técnicas que eran lo suficientemente resistentes  comenzó la moda de realizar pavimentos de lujo como hoy día sería una alfombra persa. En el imperio bizantino el arte del mosaico alanza su mayor esplendor, llegando a sustituir a las pinturas murales.

Para la fabricación de las teselas los romanos construyeron sofisticadas fábricas.

Se partía de un dibujo inicial, llamado cuadro o emblema,

palabra griega que significa “algo que se incrusta en”.

Una vez diseñado el cuadro, se dividía la imagen según su colorido,

para después obtener una plantilla en papiro o tela

y sobre dicha plantilla se iban colocando las teselas

siguiendo las zonas de color.

Las teselas se colocaban invertidas,

con el bizcocho hacia arriba y con la cara vidriada mirando al papiro.

Una vez que estaban así colocadas las teselas,

se limpiaban bien para eliminar pequeños restos,

se cubrían con una malla de alambre a modo de encofrado y

se vertía cal o yeso que actuaba como pegamento.

Una vez seco se transportaban al lugar al que iba el mosaico,

y allí el artista concluía la obra.

 

Ahora tocaba preparar el suelo, la parte más laboriosa y delicada.

Se allanaba para conseguir una superficie horizontal

pero con una leve inclinación para guiar el agua a los sumideros,

igual que se hace hoy día con las terrazas y los patios de nuestras casas. Después se le aplicaba un mortero de polvo de teja, cal apagada y agua, y sobre esta capa, colocaban las teselas.

La forma de las teselas recibe el nombre de opus. 

Podemos agrupar las distintas técnicas del mosaico según los

– opus o formas

– su disposición, obteniendo de esta manera:

 

  1. Opus Regulatum.

Técnica creada por los romanos todas del mismo tamaño

y se alinean en forma de parrilla líneas verticales y horizontales.

  1. Opus Tessellatum.

Formados por cubos de piedras (tessellae) de 1 cm.

colocadas formando hileras horizontales,

dando la sensación de un muro de ladrillos.

  1. Opus Sectile.
  2. Las teselas son trozos de mármol de diferentes colores

con la forma completa de la imagen a representar.

Es un trabajo parecido a la taracea.

  1. Opus Vermiculatum.

Vermis significa «gusano»,

y en esta técnica las teselas se colocan en forma de espiral

siguiendo el contorno de las figuras,

que recuerda a  la forma de los gusanos.

Esta colocación permite recrear toda clase de curvas y líneas sinuosas.

 

  1. Opus Musivum.

Esta técnica es la continuación del Opus Vermiculatum

aplicado a toda la composición,

aportando gran sensación de ritmo y movimiento al mosaico.

Se introducen las teselas con incrustaciones de vidrio

y esmaltes de colores.

 

El mosaico es una técnica a medio camino entre la pintura y la azulejería,

creada con pequeñas piezas de piedra o cerámica vidriada

de diferentes formas y colores llamadas teselas,

unidas con yeso o cal.

Se parte de un dibujo inicial, llamado cuadro 

y se divide la imagen según su colorido obteniendo una plantilla del diseño original.

Sobre esta plantilla se colocan las teselas invertidas,

sobre estas se coloca una malla de alambre y se vierte cal o yeso.

Una vez seco, se le da la vuelta a la plantilla y se pega al suelo con un conglomerado mezcla de polvo de teja molido, cal y agua.

Según la forma de las teselas y su disposición obtenemos las distintas técnicas musivarias, conocidas como opus.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Literatura y el teatro en Roma

El latín es una lengua de la familia lingüística del indoeuropeo y es actualmente la lengua muerta más extendida del mundo. Debe su nombre a la comarca donde se encontraba la ciudad de Roma, Lacio y Latium en latín, y en su origen tiene influencias de otras lenguas como el griego, el umbro, el etrusco, así como de algunos dialectos como el pelasgo o el céltico. El testimonio más antiguo del latín es un himno de los hermanos Arvales, un colegio de sacerdotes romanos, grabado en piedra y descubierto en 1777.  Numerosas lenguas europeas denominadas romances provienen del latín, como la nuestra, el portugués, el catalán, el francés, el italiano y el rumano.

El latín se usó a lo largo de todo el imperio romano como lengua oficial, y desde la Edad Media fue considerada la lengua culta por excelencia, enseñada en las universidades y como lengua vehicular para el estudio de las ciencias y las humanidades manteniéndose como lengua científica hasta bien entrado el siglo XIX, así como lengua sagrada de la Iglesia, siendo hoy día la lengua oficial de la Santa Sede. El alfabeto latino, que deriva del griego, es el alfabeto más usado del mundo.

La literatura romana se ha conservado es fundamentalmente literatura escrita en latín, aunque también hubo escritores romanos que usaron el griego. Se suele dividir a la literatura latina en dos grandes grupos:

  • Indígena: aquella literatura romana previa a la influencia griega.
  • Imitada: comprende a copias y traducciones del griego y a toda la producción con marcada influencia de los autores de la Grecia clásica

En lo referente a los autores romanos más importantes, los primeros que debes conocer son Livio Andrónico, que tradujo al latín la Odisea de Homero en el siglo III a. C. y a Nevio, que unos años más tarde hizo lo mismo con la Ilíada.

La época dorada de la literatura romana coincide con  el siglo I a. C. cuando  coincidieron Virgilio, autor de la Eneida; Ovidio, que escribió las Metamorfosis; Séneca, uno de los mayores filósofos de Roma; Horacio, Marcial, Juvenal y algunos otros. Algo posterior es Plinio el Joven, cuyo legado científico y naturalista fue comparable a su calidad literaria. Más adelante es obligada la referencia a Suetonio, autor de Las vidas de los doce césares, una obra capital para los historiadores de los inicios del Imperio Romano.

En cuanto a los géneros, has de saber que la literatura clásica era tajante a la hora de clasificar las obras literarias, clasificación que de Grecia pasó a Roma sin grandes cambios y que ha perdurado hasta nuestros días. Existía una clara distinción formal entre los géneros y unas nomas muy claras en lo referente al lenguaje utilizado en cada uno.

Existen tres categorías o géneros mayores, todos escritos en verso: la lírica, la épica y la dramática. Aristóteles, en su Poética, fue el primer autor en teorizar sobre la literatura, continuando esta tradición Horacio con su Arte poética donde se creó la terminología propia de la literatura, con términos tales como anáfora, poesía, sinécdoque, verso, prosa, …

Pero además de estos géneros mayores poéticos, en la Antigüedad se cultivaron otros en prosa, entre los que destacamos  la filosofía, la prosa científica, la novela, la historiografía y sobre todo la retórica y oratoria.

Gracias al latín ahora mismo puedes leer esto en español. El latín era la lengua oficial del imperio romano y todas las lenguas romances europeas provienen del latín. Permaneció como lengua culta para el estudio de las humanidades hasta el siglo XIX y hoy día es la lengua oficial de la Santa Sede.

La literatura latina se divide en dos grandes grupos:indígena, aquella literatura romana previa a la influencia griega, e imitada, que  comprende a copias y traducciones del griego y a toda la producción con marcada influencia de los autores de la Grecia clásica.

Existían tres grandes géneros en verso: lírica, épica y dramática, y en prosa destacaron la filosofía, historiografía, la retórica y la oratoria.

Aquí tienes algunas frases célebres de autores latinos que siguen vigentes en la actualidad:

En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto.

Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que los otros opinen de ti.

Lo que de raíz se aprende nunca del todo se olvida.

Sin estudiar enferma el alma.

Séneca

 Aprender es lo correcto, aunque sea del enemigo

 Nada es más útil al hombre que aquellas artes que no tienen ninguna utilidad

Ovidio

 Pueden los que creen que pueden. El trabajo puede con todo

Virgilio

La íntima relación con el teatro griego

En Roma será a finales de la República cuando la afición al teatro lleve a la necesidad de levantar edificios para ello.

Los primeros teatros se construyeron en madera y adobe y  se derribaban después de la representación.

Esto cambió cuando en el año 55 a. C. se construyó el teatro de Pompeyo. Con el paso del tiempo, los teatros romanos desarrollaron características específicas distintas a las de sus predecesores griegos:

  • El uso del arco y la bóveda unidos al desarrollo de los morteros romanos hizo que los teatros se construyeran exentos, ya no se apoyaban en las laderas de las montañas.
  • Se reduce el tamaño de la oschestra hasta casi desaparecer, pues disminuye la importante función que el coro tenía en Grecia.
  • Aumento del tamaño del escenario y el proscenio pues aumentó el número de actores,
  • La escenapasa a ser un decorado fijo, se integra con la cávea y se construyen camerinos en la parte posterior.
  • Partes del teatro romano de Bosra, Siria.
  • 1) Scaenae frons 2) Columnatio 3) Proscaenium 4) Pulpitum 5) Orchestra 6) Cavea 7) Aditus maximus 8) Vomitoria 9) Praecinctio 10) Tribunal 11 BASILICA

La mayor parte de los teatros romanos conservados siguen el modelo arquitectónico propuesto por Vitrubio, constando de:

  • Scaenae frons (frente escénico), normalmente compuesto de un doble orden de columnas.
  • Orchestra: semicírculo o un poco más de un semicirculo frente a la escena en el que se sentaban las autoridades, actuaba el coro y se alzaba un altar en honor a Dionisio.
  • Aditus: pasillos laterales de entrada a la orchestra.
  • Cávea: estructura semicircular en la que, según el rango social, se situaban los espectadores.
  • Vomitoria: entradas abovedadas por las que se accedía a la cávea.
  • Proscaenium (proscenio): espacio delante de la escena en el que se desarrollaba la acción dramática.
  • orticus post scaenam (Pórtico detrás de la escena): Patio porticado con columnas detrás de la escena.

En ocasiones el teatro se cubría de toldos para proteger a los espectadores de la lluvia o de la luz del sol, y como novedad aparece la figura del empresario que cobra una entrada.

COMPARACIÓN ENTRE EL TEATRO GRIEGO Y EL ROMANO

GRECIA              ROMA
CARACTERÍSTICAS Finalidad ritual como parte del  culto al dios  Dionisos

Es gratuito

Obras complejas de gran intensidad dramática

Influencia decisiva en la literatura posterior, como en el caso de Shakespeare

Gran importancia dramática del coro.

Finalidad de entretenimiento y politización de las representaciones

Aparece el empresario y se cobra la entrada

No es el espectáculo preferido del pueblo, obras de menor calidad.

Menor influencia posterior

El coro es sustituido por los actores

GÉNEROS Tragedia: importancia del destino, interviniendo los dioses al final de las obras

Tragedias con un sentido de rito religioso que sirviera de purificación para el público

La comedia es una sátira en clave de humor acerca de los vicios humanos

Fábulas para designar tanto a tragedias como a las comedias

Clasificación de las tragedias en función de la vestimenta de los actores

Aparecen géneros menores como la Pantomima y el Mimo

ARQUITECTURA Forma semicircular, las gradas se apoyan la falda de la montaña

 

Enorme importancia del coro

Mayor espacio reservado para el público, 2/3 del espacio del teatro

Edificios independientes usando la bóveda y el arco de medio punto

Dismunución de las dimensiones de la orchestra

Mayor espacio para la escena

En España contamos con algunos teatros romanos magistrales y bien conservados, como los de Itálica en Sevilla, Sagunto, Carthago Nova como se conocía por aquel entonces a Cartagena, y el Mérida, el más espectacular de todos ellos.

En Roma será a finales de la República cuando se construyan los teatros, ampliamente influenciados por los teatros griegos pero con algunas diferencias:

  • Gracias al arco y la bóveda los teatros eran exentos, no se apoyaban en las laderas de las colinas.
  • La orchestra se redujo así como las funciones del coro.
  • Aumentan de tamaño el escenario y el proscenio, pues aumenta el número de actores en escena.
  • La escena se convierte en un decorado fijo, se funde con la cávea  y los camerinos se abren hacia la parte de atrás.
  • Dejan de tener las representaciones una finalidad ritual para simplemente entretener al público, cobrándose la entrada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. Temas y autores

En la literatura latina no se distinguía, como ocurría en Grecia, entre tragedias y comedias, sino que se utilizaba el término fábula para nombrar a las representaciones teatrales. Las fábulas se distinguían según los temas tratados en la obra y la caracterización de los personajes que actuaban. Los romanos tuvieron una gran predilección por la comedia, representando obras en donde se criticaban ferozmente a ciertos arquetipos humanos y algunas costumbres sociales.

Tanto en las tragedias como en las comedias, los autores latinos utilizan el recurso denominado contaminatio, que consiste en utilizar personajes y escenas de dos o más obras griegas, fundiéndolas en una suerte de nueva obra romana, donde las partes originales griegas se interpretan y cambian según la moda y el gusto imperante en Roma en ese momento.

La tragedia latina tiene como protagonistas a dioses y héroes de la mitología, tanto propia como griega, en un tono culto y solemne. De una copia bastante fiel de las tragedias griegas, pasó con el tiempo a convertirse en obras leídas para un público reducido y de gran nivel cultural. Así se representaban las tragedias de Séneca, por ejemplo, allá por el siglo I d. C. Toma como modelo al autor griego Eurípides, y en sus representaciones, se suprime la danza y el coro es sustituido por cantos que realizaban los propios actores.

Encontramos dos grandes géneros en la tragedia romana:

Fábula crepidata o coturnata: cuyo tema principal estaba siempre basado en la mitología griega, y los actores se calzaban el coturno o botas con tacón tan característica de los actores griegos.

Fábula praetexta: en este caso el tema está inspirado en la historia y mitología romanas, y toma prestado su nombre de la toga que vestían los hombres ilustres.

Menandro es el autor en el que se fijan los comediantes latinos, creando obras con un lenguaje más familiar e incluso grotesco que el utilizado en las fábulas trágicas. Destacan los siguientes géneros:

  • Fábula Palliata: con temas griegos, los actores se vestían con el manto griego o pallium.
  • Fábula Togata: los temas son ya romanos y los actores vestían la típica toga.
  • Fábula Trabeata: en donde los actores vestían la toga trábea que usaban los caballeros romanos.

Además de los grandes géneros de fábulas trágicas y cómicas, existieron otros géneros denominados menores, entre las que destacamos:

  • Mimo o fábula planipedia, puesto que los actores las representaban con los pies descalzos, a pie plano.
  • Pantomima: en donde el actor llevaba máscaras que iba cambiando según se sucedían los distintos personajes que representaba, poniendo especial énfasis en la expresividad del cuerpo, cobrando protagonismo la postura, los pasos y las manos. En la pantomima son muy importantes la música, la mímica y el canto.

Sobre la consideración del actor en tiempos clásicos, sólo tenemos que recordar que los actores (siempre varones) provenían de clases sociales muy humildes, casi siempre esclavos o libertos; constituían un grupo marginal y mal considerado, aunque también hubo algunas excepciones.

Los iniciadores de la dramaturgia latina fueron Livio y Nevio, y los autores más importantes, Plauto y Terencio.

 

Plauto 

Vivió aproximadamente entre los años 254 y 184 a. C.

Fue soldado y comerciante en Roma, aunque con poco éxito,

pues se arruinó y tuvo que trabajar en un molino de harina

a la par que escribía sus primeras comedias palliatas,

que le brindaron un enorme éxito y popularidad.

Según algunas referencias, Plauto escribió 130 comedias

como Los cautivos, Anfitrión, Casina y  El soldado fanfarrón.

 

Terencio 

Publio Terencio Afro fue un autor de comedias durante la república romana. De origen beréber, nació como esclavo romano (tomó su nombre del senador Terencio Lucano, en cuya casa sirvió como esclavo) pero fue liberado por éste debido a que despertó admiración dadas sus extraordinarias cualidades para la dramaturgia. Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, aunque Suetonio menciona que murió en 159 a. C. a la edad de treinta y cinco años. De entre sus obras destacan Andria, Hecyra, Phormio y Los hermanos.

En el teatro romano se utilizaba el término fábula para nombrar a las tragedias y comedias.

De entre los géneros menores, destacaron el mimo y la pantomima.

Los iniciadores de la dramaturgia latina fueron Livio y Nevio, y los autores más importantes, Plauto Terencio.

¿Sabías que….en tiempo de los romanos ya se contrataba a personas para aplaudir en algunos actos?

Hoy en día tenemos la costumbre de aplaudir para expresar nuestro apoyo o nuestro regocijo ante algo, pero esta tradición es muy antigua… Los griegos expresaban su aprobación a las obras de teatro vitoreando y aplaudiendo. Los Romanos chasqueaban los dedos, aplaudían y hacían ondear las puntas de sus togas, o bien, sacudían tiras especiales que se distribuían entre el público para tal propósito.

 

 

 

 

 


que es , como se hace los tipos de pintura al fresco etc. en roma

La técnica de la pintura al fresco. Mejores ejemplos

En la pintura romana, especialmente en sus orígenes,

Grecia va a influir decisivamente,

pues en la época de los césares se arrancaban pinturas murales griegas y se llevaban a Roma.

Sí, suena un poco heavy pero eso de arrancar pinturas de un lugar para llevarlo a otro era algo muy común desde los romanos,

y hoy día se sigue haciendo pero con fines conservacionistas….hablaremos de eso en unidades posteriores.

Básicamente la pintura tenía una finalidad práctica,

la de decorar y ennoblecer casa, villas y palacios,

y los pintores eran considerados artesanos,

igual que los que realizaban las demás manifestaciones

artísticas como orfebres, carpinteros, etc.

Hay que esperar más de mil años para que se eleve su condición social de artesano a artista en el Renacimiento.

Se conocen como frescos , del término italiano affresco,

a las pinturas realizadas sobre las paredes.

Así, como suena, tan simple y complejo a la vez.

Estas paredes hay que prepararlas previamente,

con dos capas de mortero o enlucido.

 

Frescos de la Villa Farnesina, Roma

 

El proceso de realización de una pintura mural se divide en 3 fases:

  • Aplicación de una primera capa sobre la pared húmeda,

conocida como arricio o enfoscado,

compuesta por tres partes de arena y una de cal apagada, más agua.

Tiene un centímetro de espesor,

y su función es dejar la pared lo más lisa posible.

  • La segunda capa es el intónaco o revoco,

más fina que la anterior, apenas unos milímetros,

siendo una mezcla de dos partes de cal y una de arena más fina que en el enlucido anterior,

normalmente polvo fino de polvo de mármol, más  agua.

Esta segunda capa se aplica solo por jornadas, giornate en italiano,

es decir, solo se aplica intónaco

a la parte de la pared que va a ser pintada ese día,

puesto que el intónaco debe mantenerse fresco para que la pintura se fije a la pared.

  • Aplicación de la pintura,

comenzando por la  sinopia, que es el dibujo lineal que el artista

ha realizado previamente en unos papeles o telas rígidas, los cartones,

con perforaciones en el contorno.

El pintor aplica un poco de carboncillo o pigmento en polvo

con una muñequilla que se transferirá desde el cartón a la pared, técnica conocida como estarcido,

y una vez que tiene el contorno de las formas principales

sobre el intónaco,

se procede a pintar de manera segura, rápida y

sin arrepentimientos, pues hay que terminar esa jornada

antes de que el intónaco seque.

Los pigmentos van diluidos con agua,

y la cal al secarse pasa de ser hidróxido cálcico a carbonato cálcico, haciendo de aglutinante,

fijando los colores a la pared volviéndolos insolubles.

Los pigmentos que se pueden utilizar en la pintura al fresco

son solo los de origen mineral,

que no sufren alteraciones en su composición tras el proceso químico de la carbonatación de la cal.

Al secar, los pigmentos aglutinados con el carbonato cálcico forman una capa lisa, cristalina y brillante.

El mayor inconveniente de esta técnica es que no se pueden corregir los errores,

puesto que una vez aplicada la pintura ésta es rápidamente absorbida por la pared.

En ocasiones se aplica una capa posterior de pintura al temple para corregir los fallos

e incluso se llega a eliminar la capa de intónaco

y comenzar de nuevo.

Y otro inconveniente más: los tonos de algunos pigmentos cambian al secarse

como reacción con la cal, así que el pintor debe conocer de antemano el comportamiento de los colores que va a usar.

No es fácil esta técnica, no crees?

Una forma de averiguar si la pintura mural es un buon fresco

es tratar de distinguir las líneas entre las jornadas,

visibles de cerca y con luz rasante.

Estas jornadas suelen ser de pequeñas dimensiones cuando se trata de rostros y detalles,

y de mayor tamaño en los fondos.

La palabra sinopia viene de la región de Sinop, en Turquía,

de la que se extraía un pigmento rico en óxido de hierro de color ocre rojizo,

y se refiere a la técnica mediante la cual el pintor marca el boceto de la composición sobre el muro antes de pintar al fresco.

Este boceto suele hacerse sobre  tela o papel semirrígido, conocidos como cartones,

perforando con punzón el contorno de los dibujos y espolvoreando pigmento en polvo para calcar sobre la pared el boceto.

Miguel Angel usaba la tierra rojiza de Sinop,

de ahí el nombre de sinopia a todo el proceso.

Se puede hablar de cuatro estilos  en la pintura romana tomando como modelo los frescos encontrados en Pompeya y Herculano,

que como ya sabes, la explosión del Vesubio

hizo que quedaran ocultas bajo lava y cenizas

hasta hace relativamente poco tiempo,

lo que ayudó a su conservación y que llegaran hasta nosotros en relativo buen estado.

Dichos estilos son:

Primer estilo o de incrustaciones:

De clara influencia helenística,

se desarrolló desde mediados del s.II a.C. hasta principios del s.I a.C.,  en época republicana.

Se denomina así porque imita la textura del mármol,

ocupando la pintura tres bandas horizontales bien diferenciadas.

La inferior hace de zócalo,

la zona media se pintaba imitando distintas tipos de mármoles con gran colorido,

y la superior se reserva para pintar un friso de estuco normalmente de color blanco.

Estilo con resultado suntuoso y colorista.

Magníficos ejemplos de este estilo son los frescos de la Casa del fauno en Pompeya, y los del Palacio Flavio, en el Palatino romano.

Fresco de Hércules, Casa de los Vetii

DomusAúrea, Roma

 

Detalle de un fresco de la Villa de los Misterios, Pompeya

 

Segundo estilo o estilo arquitectónico: 

Estilo netamente romano, se desarrolla durante el s.Ia.C, en la época de César.

Se denomina así puesto que ya no solo imita el material

sino que ahora también se imitarán elementos arquitectónico

como frisos, cornisas, columnas y ventanas,

en un deseo de dar sensación de profundidad

y magnitud a las estancias.

asistimos pues a las primeras pinturas en perspectiva de la historia.

Magníficos ejemplos son la Casa de Augusto, en Roma, y la Villa de los Misterios, en Pompeya.

 

Tercer estilo o estilo ornamental: 

De la primera mitad del siglo I d. C. desde Augusto hasta Nerón.

Ya no hay ese afán por imitar grandioso espacios arquitectónicos,

sino que ahora las escenas se enmarcan

como si fueran enormes lienzos,

con profusa decoración ornamental.

Este estilo alcanza su apogeo en  la Villa Farnesina,  Roma.

 

Cuarto estilo,  ilusionista o escenográfico:

Desde mediados del s. I d. C. es una mezcla de todos los estilos anteriores.

Se tiende a un cierto barroquismo, a la exageración de las formas,

con arquitecturas irreales, grandes cortinajes, escenas históricas

rivalizando con las mitológicas,  colores muy intensos

destacando el rojo y hasta los primeros trampantojos,

es decir, refinados y sofisticados engaños visuales.

En Pompeya destacan la Casa de Lucrecia y de los Vetii, y en Roma, la DomusAúrea de Nerón.

 

En España contamos con magníficos ejemplos de frescos romanos, como es el caso de el antiguo santuario de Cibeles, actualmente la iglesia de Santa Eulalia en Bóveda,

Lugo,  los de la Casa de los Grifos

en Alcalá de Henares, Casa de Hércules en Velilla de Ebro,

Zaragoza, Casa de la Fortuna en Cartagena,

y los numerosos restos hallados en Ampurias y Mérida.


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