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La Anunciación de Fra Angélico restaurada


texto renacimiento en España

El cambio de paradigma: el Renacimiento: El Renacimiento en España. Música y otras artes en el Renacimiento

El Renacimiento en España supone un gran cambio a todos los niveles: económico, social, político y humano. De una sociedad medieval se va pasando paulatinamente a una sociedad moderna en donde los señoríos feudales son abolidos por  una monarquía absolutista que aglutina finalmente todos los reinos que formaban la Península Ibérica.

Es difícil elegir un acontecimiento clave de estos años, pero sin duda uno de los más trascendentales fue el descubrimiento de un nuevo continente, América, que trajo consigo la expansión española y el nacimiento de nuestro imperio colonial, así como un rico flujo comercial, la incorporación de nuevos productos como el azúcar, el cacao, los tomates y las patatas, y claro, nuevos problemas y conflictos con otras potencias.

Decir que se descubrió un nuevo mundo no es muy exacto, pues ya existían ricas y avanzadas culturas en esos territorios, siendo las más importantes las civilizaciones Maya, que habitaban la Península mejicana del Yucatán, la Azteca, que se desarrolló en lo que hoy es Méjico, y la civilización Inca, que se extendió por la cordillera de los Andes.

 

Pirámide Maya de Chichén Itzá

Imagen de D. Schwen en Wikimedia. Licencia CC

  1. El marco histórico

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En esta unidad vas a descubrir un periodo fascinante de la historia mundial, en donde las potencias pugnan entre sí  por hacerse con la hegemonía europea y de los nuevos territorios que se descubren. A las luchas territoriales hay que sumar los constantes cambios en las fronteras y las luchas ideológicas entre católicos y protestantes, donde España jugará un papel fundamental como primera potencia que es durante estos años.

 

Unificación de los reinos

Una vez consumada la alianza política entre las coronas de Castilla y Aragón, llegó el turno de anexionarse el último vestigio musulmán de la península, el Reino de Granada. Tras diez años de luchas, el 2 de enero de 1492 se rindió el sultán Boabdil, y a los musulmanes que no huyeron al norte de África se les obligó a abrazar el catolicismo, los conocidos como moriscos o cristianos nuevos.

Después fue el turno de Navarra, que finalmente fue conquistada por Fernando el Católico en 1515, aunque se respetaron sus leyes y estatutos propios, los conocidos como Fueros navarros que aun hoy perduran.

 
Francisco Pradilla, La rendición de Granada, 1882

Imagen en Wikimedia de Dominio público

Lo que no tenían previsto los Reyes Católicos era la expansión de sus dominios en un nuevo continente, lo que se produjo en 1492 gracias a un testarudo marinero que aseguraba que la Tierra era redonda y que se podía establecer una nueva ruta de comercio con las Indias por el Oeste. Cristóbal Colón llegó el doce de octubre de ese año a América, aunque en un principio estaba convencido de haber llegado a tierras indias. Comenzaba así un largo periodo de dominación española en el nuevo continente americano.

 

Política exterior y matrimonial

Juana y Felipe hacia 1500

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Durante el reinado de los Reyes Católicos se produjo un continuo enfrentamiento con Francia. El país vecino tenía muchos intereses en Navarra, lo que amenazaba la unidad ibérica deseada por Isabel y Fernando. Cerdeña y Sicilia formaban parte de la Corona de Aragón, y ambas potencias se diputaban el control de Nápoles. Finalmente el conflicto estalló cuando Carlos VIII de Francia invadió Nápoles en 1495, pero las tropas lideradas por Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como el Gran Capitán, derrotaron al ejército francés y Nápoles fue anexionada a Aragón en 1505.

Para aislar al enemigo, los Reyes Católicos urdieron una hábil política matrimonial con sus hijos. Así, las infantas Isabel y María se desposaron con los herederos de Portugal, el infante Juan y la futura reina Juana se casaron con los herederos del Imperio Germánico de los Habsburgo, Margarita y Felipe, y su hija Catalina con el futuro rey de Inglaterra Enrique VIII.

 

El infante Juan falleció prematuramente, lo que ocasionó más de un quebradero de cabeza a los reyes para designar sucesor. También falleció joven la infanta Isabel, por lo que la sucesión al trono recayó en Juana y su marido el heredero austríaco Felipe. Los futuros monarcas y padres de Carlos I son más conocidos como Juana la Loca y Felipe el Hermoso, protagonistas de una tumultuosa historia de amor y celos que terminó con el fallecimiento de Felipe en 1506 y el confinamiento de Juana en un palacio en Tordesillas. María fue madre de Isabel, futura reina de España al casarse con Carlos, y fruto de esta unión nacería Felipe II quien años más tarde recibiría la Corona de Portugal.

Por su parte, Catalina no le dio un heredero varón a Enrique VIII, por lo que el monarca quería la anulación matrimonial para poder volver a casarse con alguien más joven y así conseguir un heredero de la Corona de Inglaterra. Catalina se negó en rotundo a que se la repudiase y a su hija María, futura mujer de Felipe II se la considerase bastarda, y consiguió que el papa lo consintiese. ¿Qué hizo entonces Enrique VIII? Romper las relaciones con el vaticano, auto nombrarse Jefe de la Iglesia Anglicana y protagonizar el primer cisma religioso del siglo XVI.

Al final, tanto lío para aislar a Francia para que una dinastía francesa reinara en España hasta la actualidad. Menos mal que los Reyes Católicos ya no vivieron para ver este desenlace.

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Sombras durante el reinado de los Reyes Católicos

Pedro Berruguete, Auto de Fe

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No todo fueron acertadas decisiones. Una de las más trascendentales fue la fundación de la Santa Inquisición o Tribunal del Santo Oficio, organismo dependiente de la Corona que perseguía la herejía, la brujería, el judaísmo y la correcta profesión de la fe católica de los cristianos nuevos.

A todo aquel acusado de herejía se le practicaba un juicio que normalmente incluía diferentes torturas para conseguir la confesión del infiel y acababa con la pena de muerte en los tristemente famosos Autos de Fe, celebrados en las plazas públicas con el fin de atemorizar al resto de fieles.

El primer inquisidor general de Castilla fue el temido Fray Tomás de Torquemada, confesor de la reina. La Inquisición no fue exclusiva de la España católica, sino algo común en el resto de territorios europeos, y por los tribunales de la Inquisición pasaron personajes tan ilustres como Juana de Arco o Galileo Galilei, y estuvo funcionando hasta bien entrado el siglo XIX.

Otro ejemplo de fanatismo fue la Expulsión de los judíos en 1492, que puso fin a siglos de entendimiento y tolerancia entre las distintas religiones y culturas que habitaban en los distintos reinos. Los judíos que no huyeron al norte de África o Portugal fueron obligados a convertirse al catolicismo y se les privó de muchos derechos además de estar estrechamente vigilados por la Inquisición.

Algo similar ocurrió con los musulmanes que tras la conquista de Granada decidieron quedarse en la península. A partir de 1502 fueron obligados  a convertirse al catolicismo pasando a denominarse conversos o moriscos, prohibiéndose su cultura, lengua y costumbres.

 

 

 

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (1500-1558). Así se conoce al monarca más poderoso de todo el siglo XVI, apodado el César, heredero de vastos territorios, erigido como el defensor de la fe cristiana ante las nuevas amenazas protestantes que estaban agitando Europa y amenazaban con desmembrar la unidad religiosa del continente, ya amenazada por la creciente amenaza de la invasión otomana desde el Este.

 

La herencia de Carlos

 

Nieto de los Reyes Católicos por parte de su madre, y del emperador Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña por vía paterna, el hijo de Juana I de Castilla y Felipe de Habsburgo recibió una fastuosa herencia de territorios dispares culturalmente, alejados geográficamente entre sí y que hablaban lenguas dispares.

 

Recuerda que la Isabel la católica muere en 1504, nombrándose a su hija Juana y a su marido Felipe sus sucesores. Pero no reinaron mucho: Felipe apodado el Hermoso falleció repentinamente en 1506, lo que terminó por destrozar la ya frágil salud mental de Juana la Loca. Su padre Fernando el Católico la encierra en un convento en Tordesillas y nombra regente hasta la minoría de edad de Carlos al cardenal Cisneros. Pero Fernando el Católico también fallece en 1516, y aunque no fue fácil en un principio como ya verás más adelante, Carlos recibe la Corona de Aragón. En 1519 muere su abuelo, y como también había fallecido su padre Felipe, recibe el título de emperador alemán y el ducado de Borgoña de manos de su abuela materna María. Antes de cumplir los veinte años de edad,  media Europa está en manos de este joven príncipe y la casi totalidad de un nuevo continente, América.

 

 

La organización de los territorios

Tiziano, Carlos I en 1533

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Castilla y Aragón no se lo pusieron fácil al joven príncipe. A su condición de extranjero que no sabía ni hablar castellano, se le sumaron el gran descontento por la subida de impuestos que en gran parte iban a ser destinados a que Carlos recibiera la corona imperial alemana, que se apartara a los nobles que formaban parte de los Consejos a las órdenes de los anteriores monarcas por consejeros flamencos, y el cambio de dinastía monárquica. Aunque los Trastámara no gozaban de muy buena reputación, que mejoró notablemente con la llegada al trono de Isabel y Fernando, era aún peor que una dinastía extranjera como los Habsburgo reinara en España. Se produjeron dos grandes revueltas, la Sublevación de las Comunidades o Comuneros en Castilla capitaneadas por Padilla, Bravo y Maldonado,  y las Germanías en Valencia. Fueron revueltas populares, fundamentalmente de la burguesía y los gremios de artesanos que en un principio estaban apoyados por la aristocracia castellana y aragonesa que fueron relegados a un segundo plano y sus cargos en el poder fueron ocupados por los consejeros flamencos que trajo consigo Carlos I. Finalmente los sublevados  fueron aplastados por las tropas imperiales en Villalar en 1521 y los últimos focos de resistencia fueron sofocados en 1523, lo que supuso el reforzamiento del poder en manos del monarca y el inicio del absolutismo monárquico. Por su parte Navarra intentó independizarse de la corona nuevamente con el apoyo francés, aunque las tropas imperiales consiguieron pacificar este reino rápidamente.

Carlos I continuó las reformas y el sistema político heredado de los Reyes Católicos. El rey tenía el poder absoluto y la última palabra, pero gobernaba mediante los Consejos, formados por letrados, miembros de la alta aristocracia y el clero, y despachaba los asuntos de Estado con ayuda de Secretarios, personas de la más profunda confianza del monarca que hacían las veces de intermediarios entre el rey y los Consejos. Las Chancillerías administraban justicia en los reinos, los Corregidores se encargaban de organizar las ciudades, y el monarca nombró a Virreyes y Gobernadores en los territorios más alejados para que gobernaran siguiendo las directrices reales, como fue el caso de su tía Margarita de Austria, gobernadora de los Países Bajos, o de su hermano Fernando, Gobernador del imperio alemán. Ten en cuenta que la enormidad geográfica y la disparidad de culturas y creencias de los territorios bajo el dominio de Carlos I y V de Alemania.

Fueron muchas las batallas que tuvo que librar el emperador durante sus cuarenta años de reinado. Contra el rey francés Francisco I se enfrentó en numerosas ocasiones, pues Francia también quería extender su dominio en Europa y para ello se alió con el papa Clemente VII para acabar con la hegemonía española, pero fracasó y fue derrotado por las tropas de Carlos I, que también derrotaron al papa en el famoso saqueo o Sacco de Roma de 1527. También el emperador se enfrentó a la amenaza de los turcos capitaneados por Solimán el Magnífico que llegaron hasta las puertas de Viena en 1529. Tras largas y costosas batallas las tropas imperiales consiguieron conquistar Túnez y defender las fronteras del cristiano imperio hasta la actual Hungría. Pero las batallas más importantes fueron las desatadas dentro del imperio germánico, pues la nueva doctrina protestante se extendió como la pólvora entre los príncipes alemanes. Hacia 1517 Martín Lutero comienza a publicar una serie de escritos en donde critica duramente a la Iglesia Católica por su opulento nivel de vida, la avaricia y corrupción de los obispos, la compra de indulgencias y sus fastuosos bienes,  proponiendo una profunda reforma religiosa que abogara por la vuelta a la sencillez cristiana sin la pompa y el boato que caracterizaba al Vaticano. Estas ideas estaban en consonancia con las del humanista Erasmo de Rotterdam e incluso con las del propio emperador, que durante décadas actuó de intermediario entre ambas posturas, pero finalmente tuvo que reconocer a los protestantes la libertad de culto y la secularización de los bienes de la Iglesia tras la Paz de Augsburgo de 1555.

Francisco I de Francia

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Martín Lutero

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1.3. Felipe II

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El primogénito de Carlos I e Isabel de Portugal, Felipe II el Prudente (1527-1598) heredó de su padre todas sus posesiones excepto el Imperio Germánico que recayó en poder de su tío Fernando de Habsburgo. No obstante, el dominio de Felipe II fue aún mayor que el de su padre, con posesiones en todos los continentes habitados, conformando el mayor imperio español jamás conocido y elevando a España al rango de primera potencia mundial. De los dominios de Felipe II se decía que nunca se ponía el sol, pues la hegemonía española se extendía desde el Este con las islas Filipinas, hasta los territorios americanos del Oeste pasando por las colonias africanas tanto españolas como portuguesas, pues como verás más adelante la corona portuguesa estuvo en manos de la Corona de España por unos años.

Desde 1556 hasta la muerte del monarca en 1558, la península ibérica junto con Portugal desde 1580, los Países bajos, el ducado de Milán, Cerdeña, Nápoles, Sicilia, el norte de África hasta Túnez y las colonias afroasiáticas de Portugal y España están bajo el dominio del rey más poderoso de toda la historia.

Imperio de Felipe II

Imagen de Trasamundo en Wikipedia. Licencia GNU

Monarquía absolutista centralizada

Con el reinado de Felipe II se puede ya empezar a hablar de España como nación unida, creándose fuertes organismos de control y administración centralizados desde 1561 en la nueva capital, Madrid. A diferencia de su padre, Felipe II apenas salió de España, y dirigió él mismo todos los asuntos de Estado importantes.

El rey se rodeó de una enorme legión de funcionarios, personas con una sólida formación académica expertas en derecho que formaban sus Consejos. Estos se ampliaron y especializaron, existiendo un Consejo  Territorial, de Guerra, de Hacienda y el más importante de todos, el Consejo de Estado. Se mantienen las Chancillerías y se refuerza la figura del Corregidor, el representante del monarca en las ciudades. Por supuesto, la Inquisición sigue vigilando, juzgando, torturando y quemando en la hoguera a todo aquel sospechoso de brujería,  acusado de hereje, de practicar cualquier religión que no fuese la católica o simplemente de leer cualquier libro que no estuviera permitido por su majestad. Si Carlos I fue el emperador defensor del Cristianismo, Felipe II fue el monarca defensor del Catolicismo, enemigo a ultranza de los protestantes, mano dura de la Contrarreforma que persiguió y castigó cualquier rebelión que supusiera una amenaza a la unidad católica de sus reinos.

 

Curiosidad

Bajo su reinado se promulgaron leyes muy represivas y un tanto fanáticas al más puro estilo Isabel la Católica. Con Felipe II se instaura una férrea censura que acabó prohibiendo la importación de libros extranjeros y al final de su reinado se prohibió a los españoles salir a estudiar fuera de las fronteras españolas, por miedo a que los españoles se contagiaran de las ideas protestantes del exterior. Ya sabes la razón de nuestro histórico atraso cultural y la respuesta a por qué se nos dan tan mal los idiomas.

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Hegemonía política y Contrarreforma

Bajo el reinado de Felipe II continuaron los conflictos exteriores para la mantener la hegemonía española en los extensos dominios de la Corona y asegurar la unidad religiosa bajo el catolicismo.

Continuaron las guerras con Francia, que reclamaba el trono del Ducado de Milán por derechos dinásticos, así como el reino de Nápoles y también quería conquistar territorios de las recién descubiertas Américas y formar su propio imperio colonial. Las tropas españolas formadas por los Tercios napolitanos derrotaron a Enrique II de Francia en la célebre Batalla de San Quintín, 1557. España y Francia pactan finalmente la Paz de Cateau-Cambrésis en 1559.

Junto con el Vaticano y la República de Venecia, la flota española de la Liga Santa capitaneada por el hermanastro del monarca Juan de Austria, derrotaron a los turcos otomanos en la Batalla de Lepanto, 1571, y contuvieron durante décadas la expansión musulmana por el Mediterráneo. En esta batalla el escritor Miguel de Cervantes resultó gravemente herido, y acabó perdiendo el brazo izquierdo.

Pero lo más asombroso fue la anexión de Portugal en 1581, cuando tras fallecer el rey Sebastián I sin descendencia, Felipe II reclamó sus derechos al trono portugués al ser hijo de Isabel de Portugal y nieto por tanto de Manuel I. La ansiada unión ibérica bajo la Corona española  era ya una realidad, y fue el mayor éxito de la política matrimonial ideada por los Reyes Católicos.

Felipe II en 1551 por Tiziano

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Felipe II en 1565 por SofonisbaAnguissola

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Pero no todo fueron victorias, y en 1588 la gran ofensiva española conocida como la Armada Invencible, que se disponía a destronar a la protestante reina Isabel I de Inglaterra y acabar con el ataque de los piratas ingleses que amenazaban seriamente la llegada de oro y plata a la Corona española, fracasa estrepitosamente, ocasionando una enorme pérdida de vidas humanas, el inicio del declive de la marina española en el Atlántico  y la primera gran bancarrota del Estado. La hegemonía española en los Países Bajos tampoco fue posible, y tras años de duros conflictos contra los protestantes nacionalistas dirigidos por Guillermo de Orange se reconoció la independencia del norte protestante,  la actual Holanda, aunque el sur católico siguió bajo la influencia española.

 

 

La Leyenda Negra española

La RAE define leyenda negra como opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI  y como opinión desfavorable y generalizada sobre alguien o algo, generalmente infundada.

Fue el altísimo precio que los españoles tuvimos que pagar por poseer tan vasto dominio en el mundo. Ya comenzó en 1527 cuando las tropas españolas entraron en Roma en el tristemente famoso Sacco de Roma, y fue elevado a su máximo esplendor durante el reinado de Felipe II a raíz de la muerte de su hijo, el príncipe Carlos.

Felipe II se casó en cuatro ocasiones. De su primer matrimonio con su prima hermana María de Portugal nació Carlos en 1545, quien sufrió una terrible caída tras la cual hubo que realizarle una trepanación que le salvó la vida pero le produjo terribles secuelas psíquicas a su ya maltrecha salud heredada de la consanguineidad de sus padres. El príncipe Carlos comenzó a conspirar contra su padre, a realizar contactos con los protestantes flamencos y a intentar arrebatarle la corona según parece con la ayuda del secretario del monarca, Antonio Pérez. El joven Carlos fue arrestado en el castillo de Arévalo rodeado de una corte de médicos que intentaron curarle sin éxito de sus delirios, pues falleció en 1568,  y el secretario fue depuesto acusado de traición. Antonio Pérez huyó al extranjero y se convirtió en el mayor enemigo de Felipe II, alimentando la Leyenda Negra contra los españoles que nos ha acompañado durante toda la historia. Los enemigos de Felipe II, entre los que se encontraban la reina Isabel I de Inglaterra y el holandés Guillermo de Orange se dedicaron a difundir por Europa una imagen distorsionada del monarca como una persona cruel, tiránica y fanática que había asesinado a su propio hijo, y de los españoles como un pueblo de intolerantes, vagos, avariciosos y traicioneros.

 

  1. La arquitectura renacentista española

Como en el resto de expresiones artísticas, el Rneacimiento llega a España un siglo después de lo que se inicia en Italia. Es lógico por otra parte; de hecho, así ocurre con el resto de países europeos. Sin embargo, a diferencia de estos mismos países, la conexión con Italia de los arquitectos españoles va a ser constante, de modo que los lenguajes estéticos y estructurales van a tener una influencia relativamente rápida. A pesar de ello, los esquemas locales se van a desarollar con bastante intensidad, sobre todo en una primera fase, el plateresco, en el que la novedad italiana, cargada de racionalidad, armonía y gusto por los esquemas clásicos, se funde a la perfección con ese último gótico español en elque prima la decoración, especialmente en las fachadas con bellísimos estucados.

El plateresco es, efectivamente, el más local de los estilos o las estéticas que se desarrollan en el Renacimiento español. Sin embargo, el que más carácter tendrá, y que seguramente más te va a impresionar, sea el herreriano. Ese estilo con nombre de arquitecto, Don Juan de Herrera, que responde a la perfección a la idea política, social y casi económica de Felipe II. Como siempre, el contexto histórico como elemento clave para entender el arte. El estilo herreriano está planteado a imagen y semejanza del rey Felipe II: austero, práctico, de gran influencia religiosa…

Si quieres hacer una breve introducción a lo que vas a ver en este apartado, aquí de dejamos este vídeo de apenas dos minutos dedicado a la arquitectura renacentista española:

Grandes obras del arte español: Introducción a la arquitectura del Renacimiento en España.
Video de UNED Cursos MOOC/COMA alojado en Youtube

 

2.1. El plateresco

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El plateresco es un estilo propiamente español que se da en el primer tercio del siglo XVI. Combina elementos constructivos del gótico pero en la decoración introduce elementos decorativos renacentistas, como tondos, guirnalda, decoración vegetal estilizada, animales reales y fantásticos, personajes mitológicos, etc. Es frecuente que aparezcan también escudos típicos de las casas nobiliarias o de la realeza, un elemento más bien del estilo gótico. El resultado será una ornamentación bastante recargada que estaba inspirada en grabados de origen italiano y que se denominan grutescos.

 

El nombre de plateresco se lo dio el historiador sevillano Ortiz de Zúñiga, quien en sus Anales de la Historia compara la Capilla Real de la catedral de Sevilla con la labor de un platero, debido a la minuciosa decoración que la revestía.

Capilla Real, Catedral de Sevilla.
Imagen de José Luis FilpoCabana en WikimediaCommonslicencia cc

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Vamos a ver alguno de los edificios de la época para que puedas hacerte a la idea de los que te estamos explicando como el Palacio del Infantado, en Guadalajara o el Hospital de Santa Cruz en Toledo, obra de Alonso de Covarrubias.

Palacio del Infantado, Guadalajara.
Imagen de Querubín Saldaña en WikimdiaCommonsbajo licencia cc
Hospital de Santa Cruz, Toledo
Imagen de Sanva1959 en WikimediaCommons bajo licencia cc

Estas primeras formas serán favorecidas por parte de la nobleza, aquellos más audaces, pero de manera peculiar, pues como ya hemos comentado la influencia goticista será aún reseñable. En este sentido cabe destacar a la casa de Mendoza como importadores del gusto italiano, cualidad muy en boga y que demostraba un gran refinamiento. Pero las formas italianas se irán introduciendo poco a poco, en cierta medida por la importación de obras italianas, así como la llegada de artistas italianos.Es razonable que coexistan ambos estilos ya que los Reyes Católicos impulsarán el tardogótico.

Una de las obras más representativas del plateresco español es la fachada de la Universidad de Salamanca. Fue Enrique Egas el autor de la esta, uno de los ejemplos más significativos de las llamadas fachadas – retablo. Estas son como si fueran un retablo de los que se sitúan en el altar de las iglesias pero llevados al exterior, todo profusamente decorado a modo de telón que oculta la disposición interior del edificio.

De este estilo es también la de la Iglesia del Convento de San Esteban de Salamanca, obra de Juan de Álava.

También se construyeron edificios civiles, uno de los primeros fue el Ayuntamiento de Sevilla que realizó Diego de Riaño.
El Plateresco fue evolucionando, despojándose poco a poco de los elementos decorativos, así lo vemos en la Universidad de Alcalá de Henares, promovida por el Cardenal Cisneros y realizada por Rodrigo Gil de Hontañón.

 Ayuntamiento de Sevilla.
Imagen de Anual en WikimediaCommons bajo licencia cc
Fachada de la Universidad de Salamanca.
Imagen de Cruccone en WikimediaCommonsbajo licencia cc

 

Importante

San Esteban, Salamanca. 
Imagen de Rafaelji en Wikipedia Commons bajo licencia cc

 

2.2. El clasicismo

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Si el periodo anterior coincide con el reinado de los Reyes Católicos, el clasicismo o purismo se da durante el imperio de Carlos V en el segundo tercio del siglo XVI.

Las formas arquitectónicas se van depurando de su decoración, más propia de gustos medievales, para acercarse a las fórmulas de Italia. En consecuencia, el estilo es más austero, centrado en los elementos arquitectónicos puramente del Renacimiento. Seguro que recuerdas a lo que nos estamos refiriendo: arcos medio punto, bóvedas de cañón, cúpulas, frontones, pilares y columnas de órdenes clásicos, etc. Las plantas son sencillas, y sus alzados destacan por crear ritmos con estas piezas de la propia arquitectura. El resultado es la monumentalidad y grandeza de los edificios que se levantan.

Uno de los representantes de esta línea es Pedro Machuca, quien en el Palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada, muestra el influjo de su formación italiana, ya que esta obra nos lleva a la Roma de Bramante. El empleo de las formas geométricas, un patio circular inserto en una planta cuadrada de forma totalmente armoniosa, es característico del ideal renacentista que encarna la perfección, de ahí que personalice el poder universal del emperador. En el interior destaca la superposición de los órdenes, mientras que el exterior posee una gran fuerza al usar el almohadillado en la parte baja, la alternancia de frontones en los vanos, así como la simbología que alude a la robustez de la autoridad imperial.

Exterior del Palacio de Carlos V en la Alhambra. 
Imagen de Hitmattness en WikimediaCommons  licencia cc
Patio del Palacio de Carlos V.
Imagen de UweAranas en WikimediaCommonsde dominio público

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Iglesia del Salvador, Úbeda.
Imagen de Zarateman en WikimediaCommonslicencia cc

No nos movemos de Andalucía para continuar viendo ejemplos de este estilo. No es de extrañar, recuerda que no será hasta final del siglo XV cuando Castilla conquiste el Reino Nazarí de Granada, y la labor constructiva en Andalucía oriental será ahora prolífica.

Por ello se lleva a cabo la construcción de la Catedral de Granada. En principio ya había trazado una base gótica, pero cuando Carlos V decidió situar allí su sepulcro se inició la transformación hacia las formas renacentistas. Será Diego de Siloé el encargado de incorporar una cabecera circular y los elementos arquitectónicos clásicos, en especial destaca, las bóvedas vaídas y trozo de entablamento sobre las columnillas corintias.

Jaén es el otro gran núcleo del renacimiento, así lo podemos observar en la Catedral de Jaén obra de Andrés de Vandelvira, aunque igual que ocurre con la de Granada vamos a fijarnos solo en su interior porque para la construcción de las fachadas habrá que esperar, y por lo tanto serán de otro estilo diferente al renacentista. Bien merecido es el nombramiento de Úbeda como cuidad Patrimonio de la Humanidad, ejemplos como la Iglesia del Salvador o el Hospital de Santiago, ambos de Vandelvira dan buena muestra de ello.

 

Curiosidad

Sin duda, Úbeda y Baeza son dos grandes ciudades andaluzas que bien merecen una visita. Fueron declaradas en 2003 Patrimonio de la Humanidad gracias a su legado renacentista. Te invitamos a que veas este vídeo, pero esperamos que no se quede ahí la cosa y que pronto te animes a realizar una excursión para pasear por sus calles y conocer los tesoros que contienen.

 

2.3. El herreriano

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El último tercio del siglo XVI, coincidiendo con el reinado de Felipe II, el clasicismo evoluciona despojándose aún más de cualquier elemento decorativo. El ejemplo más paradigmático lo encontramos en el edificio de el monarca mandó construir para su recogimiento interior, el Monasterio del Escorial. Comenzado por Juan Bautista de Toledo, pero será Juan de Herrera el que gran artífice de este complejo.
Juan de Herrera conoció de primera mano a través de sus viajes el Renacimiento italiano y los tratados de Serlio, Vignola y Vitrubio. Desde ahí evolucionó hacia un estilo particular en el que la escasez decorativa, la simetría y la introducción del orden gigante recorren el edificio, creando el llamado estilo herreriano o escurialense.

Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
Imagen de Basilio en Wikipedia Commons bajo licencia cc

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El conjunto de El Escorial cuenta con un monasterio, el palacio y el panteón real, en una especie de pequeño universo de las competencias de la corona española.El eje del recinto lo conforma la iglesia del monasterio, que actúa a modo de centro junto con la biblioteca, cohesionando así el conocimiento religioso y secular.El exterior del edificio se alza como una imponente muralla de granito desnudo, tan solo coronada por torres en las puntas y las cubiertas con chapiteles en pizarra. Es en la entrada en donde se concentra algo de decoración, con las columnas pilastras y el remate del frontón.Este modo de construir se convertirá en un referente de la arquitectura en Madrid en los años venideros, influyendo notablemente en el barroco de la capital.

Vista del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
Imagen de M. Peinado en Flickr bajo licencia cc

 

  1. La escultura y la pintura del Renacimiento en España

El Renacimiento, como sabemos, es un movimiento cultural cuyos orígenes son plenamente italianos. En el nuevo contexto—económico, social, político y religioso—el arte comenzará a desempeñar funciones nuevas.  En concreto, en Italia los escultores podían acceder con facilidad a los modelos clásicos, fueran éstos griegos o romanos, y será desde Italia desde donde la nueva sensibilidad, amparada en un lenguaje estético nuevo, se irá extendiendo por toda Europa.

Para entrar con buen pie en este apartado, dedícale unos minutos a ver el siguiente vídeo dedicado a la escultura renacentista en España, centrado sobre todo en Torrigiano, que verás fue un artista determinante para la escultura de nuestro país del momento e incluso del siglo siguiente.

Renacimiento europeo, escultura.
Vídeo de Artehistoria alojado en Youtube

 

 

3.1. La inspiración española: Alonso Berruguete y Juan de Juni

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Cricificado de Juan de Juni en el convento de Santa Catalina. Valladolid. 1572.
Imagen de Moscardo en Wikipedia. Lic. CC

Tan pronto como esta nueva estética aparezca en nuestro país comenzará una evolución (por decirlo en otros términos: dese Donatello a Miguel Ángel pasando por Verrochio, aunque los cambios no se detuvieron ahí: pensemos, por ejemplo, en Cellini). Lógicamente, la influencia italiana dependerá en gran medida del momento en que ésta empiece a ser efectiva, pero también de la propia tradición dominante en las naciones (no es lo mismo lo sucedido en los Países Bajos, donde la influencia de Claus Sluter fue decisiva, que lo sucedido en Francia, donde se percibe claramente la influencia de Leonardo y hay una evolución diferente de los modelos procedentes del gótico: piénsese, como un caso, en Jean Goujon o en G. Pilon en quien se aprecia la influencia de Miguel Ángel). Como veremos, el caso de España (Castilla) es diferente. Hay, además, que tener presente la Reforma luterana que cambió radicalmente no sólo el panorama centroeuropeo, donde se hizo fuerte, sino también el de las naciones que permanecieron en el ámbito católico (en nuestro caso, España), porque aparecerán nuevas exigencias expresivas acordes con el espíritu de lo que se conoce como Contrarreforma (recuérdese: el Concilio de Trento se inaugura en 1545 y finaliza en 1563).

 

Así, pues, las influencias que recibe la escultura en España no son sólo estéticas, sino también ideológicas,  pues se trata de hacer frente a los nuevos movimientos religiosos (entendidos como heréticos: el papel de la Inquisición Española), y políticas, pues los reinos de la Península Ibérica (especialmente Aragón) tenían fuertes intereses en Italia (no sólo en el sur). De hecho, desde finales del XV las monarquías españolas contratan a artistas procedentes de Italia (especialmente, de Florencia), aunque será en la época de Carlos I, unificados los reinos en su persona, cuando la escultura española se abra claramente a las influencias italianas. Hasta esa época fue la estética del gótico la predominante (piénsese, como ejemplo, en el papel de Lorenzo Mercadante de Bretaña y sus intervenciones en Sevilla: Catedral, monasterio de San Isidoro del Campo…). Fancelli, Torrigiano o Diego de Siloé pueden entenderse como representantes de la primera etapa del Renacimiento en España (¡obsérvese que muchos de los nombres de los escultores son claramente italianos!). Desde esta perspectiva, es evidente que ni Berrugete ni Juan de Juni son representantes de un Renacimiento «puro» (si es que tal cosa ha existido alguna vez), sino, más bien, del «momento manierista», posiblemente por las influencias que en su formación recibieron de Italia.

Antes de pasar a hablar de Berruguete o Juan de Juni directamente, debemos abordar dos cuestiones. Por un lado, los materiales que usan para sus obras; sin duda encontramos los tradicionales (barro, piedra, mármol), pero ambos sacaron el máximo partido a la madera. Dos técnicas serán básicas: el encarnado (recubrimiento con yeso sobre el que después se pinta) para las partes corporales a la vista (cara, manos, pies…) y el estofado («entre doradores, raer  con la punta del garfio el dolor dado sobre el dorado de la madera, formando rayas o líneas para que se descubra el oro y haga visos entre los colores con que se pintó»: DRAE) para las partes cubiertas. Y, por otro, la temática de sus obras, que será fundamentalmente religiosa y estará al servicio de las ideas de la Contrarreforma.

 

Empecemos por el nacido en primer lugar, Alonso Berrugete (1490-1561). Sabemos que procedía de una familia de artistas, pues fue hijo del pintor Berruguete, Pedro Berruguete; por lo tanto, tuvo acceso a una buena formación. Además, en su juventud tuvo la oportunidad de viajar a Italia, donde contempló las obras de los escultores renacentistas. Mantuvo, además, contacto con algunos escultores famosos (Bramante, Miguel Ángel…) y pudo contemplar la recién descubierta escultura del Laooconte, que suponemos copió. Sin embargo, parece que la influencia fundamental la recibió de un pintor ya manierista, Andrea del Sarto. Con estas influencias, que se suman a las que había recibido en su etapa de formación en Castilla, Alonso Berruguete construirá un estilo altamente personal—inconfundible, podría decirse—que le dará fama y numerosos trabajos, tantos que acabará fundando un taller en el que, en ocasiones, no trabajará directamente, sino que diseñará y dirigirá los trabajos, que serán realizados por sus «aprendices». Sin duda, podemos decir que Alonso Berruguete es un escultor manierista: sus obras son muy gestuales y poseen una enorme expresividad y dramatismo para lo que Berruguete no dudará en sacrificar el realismo en aras de la búsqueda de un impacto dramático en el público: sus esculturas distorsionarán los cuerpos alargándolos (algo que nos recordará a El Greco), haciendo que las imágenes sean incluso vacilantes, como en el caso del Ecce Homo. La intensidad de los sentimientos que revelan las figuras Por ejemplo, el retablo de San Benito el Real) coincide plenamente con las necesidades de predicación de la Iglesia de la Contrarreforma, con lo que la Iglesia necesitaba que expresasen las imágenes.

Su fama hizo de Berrugueteel autor de retablos más reclamado no sólo por las órdenes religiosas, sino también por la nobleza. Ya hemos citado el retablo de San Benito el Real . Destaca la imagen del Sacrificio de Isaac, que recuerda claramente al estilo de Donatello, pero que también manifiesta la influencia del Laooconte. El canon es de diez cabezas, por lo cual las figuras, como ya hemos señalado, resultan muy estilizadas. Otras obras destacadas son la sillería para el coro de la Catedral de Toledo, San Sebastián, el Sepulcro del Cardenal Tavera…

 Sacrificio de Isaac, Alonso Berruguete.

Imagen de LocutusBorg en Wikipedia. Licencia, CC BY-SA 3.0

Juan de Juni  nació en 1507 (Joigny, Francia) y murió en Valladolid en 1577. Fue precisamente en Valladolid donde desarrolló la mayor parte de su obra. Junto al ya mencionado Alonso Berruguete, constituye lo que se ha dado en llamar escuela castellana de escultura. Juan de Juni reúne en su trabajo tres influencias: la de sus orígenes franceses (borgoñones), la italiana y la propiamente castellana. En Borgoña aprendió a trabajar los ropajes (paños), aunque más tarde puliría la técnica en Italia, donde sufrió la influencia de Miguel Ángel, especialmente en la torsión (escorzo) de las figuras en lo que a veces se da en llamar «composición en hélice», pues el cuerpo parece girar sobre sí mismo. La influencia castellana se percibe en el patetismo—a veces exagerado—de sus imágenes, pero muy del gusto de sus clientes y por el cual fue alabado.

Como de Alonso Berruguete, de Juan de Juni podemos decir que es manierista e incluso ver en sus obras un despunte del barroco, pues las imágenes no sólo tienen un enorme patetismo, una expresividad exagerada—diríamos que «están sobreactuadas»—, sino que las imágenes parecen dialogar entre sí y con el espectador, al que con frecuencia observan desde una distancia que se anula; es decir, Juni consigue que el espectador se incorpore a la escena; podemos llamar a esto teatralidad: el José de Arimatea que en El entierro de Cristo nos muestra una espina de la corona para que la cojamos. Las figuras son naturalistas hasta el extremo que en muchas de ellas hay auténtica fealdad, pero siempre puesta al servicio del mensaje que Juni quiere transmitir. La composición expresa un dramatismo que se mueve y, sin duda, el fiel que contempla el entierro se siente afectado por lo que ahí se narra. Dicho de otro modo, el conjunto parece poseer un claro sentido catequético, de enseñanza sobre la religión.

También como el escultor castellano, Juan de Juni diseña y hace retablos (por ejemplo, el de la Catedral de Burgo de Osma) remodelando la anterior tradición plateresca. En todas sus obras encontramos un dramatismo exagerado, quizás al gusto de la Contrarreforma, en el que la imagen de la Virgen María cobra centralidad (en una de sus obras aparece incluso desmayada). Sus obras constituirán la verdadera fuente de inspiración de la imaginería procesional castellana. Piénsese, por ejemplo, en su Virgen Dolorosa, cuyo exagerado patetismo (mirada perdida en el cielo, mano sobre el pecho, contorsión…) parece querer provocar la reacción del espectador, una conmoción que lo incorpore a la escena. Este estilo será muy imitado posteriormente

 El entierro de Cristo, Juan de Juni.

Imagen de LocutusBorgenWikipieda. Licencia, CC BY-SA 3.0

 

 

La figura de Juan de Juni, como has visto, es una de las claves dentro de la escultura renacentista española. De origen francés, llega a España quizá motivado por una actividad artística de cierta calidad; sin llegar a la italiana, claro, pero sí de cierto peso. La cuestión es que su modelo de ejecución y de composción va a tener mucho de las raíces españolas, pero también va a tener mucha influencia en el mejor momento de la escultura española: la imaginería barroca.

Si quieres saber algo más, aquí te dejamos un vídeo de unos cinco minutos que te va a resultar muy interesante:

 

.2. La influencia italiana: Pietro Torrigiano y Leon Leoni

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Serán escultores italianos los primeros en introducir las fórmulas clásicas del Renacimiento en nuestro país. Entre ellos, vamos a destacar a dos grandes figuras: Torrigiano y los Leoni.

Pietro Torrigiano es un escultor italiano que trabajará en la Florencia auspiciada por la familia Medici, codeándose con otros grandes artistas del momento como Miguel Ángel. Su estilo, profundamente clasicista se mezclará con tintes realistas que lo harán un artista de referencia para el Barroco, así lo hará el escultor Martínez Montañés que será su gran discípulo. Llegará a España, atraído por las transformaciones que se estaban produciendo en la ciudad de Granada, convertida en uno de los grandes centros del Renacimiento español. Uno de los encargos que va a recibir será para el Convento de San Jerónimo de Sevilla, destacando la obra de San Jerónimo y la Virgen con Niño, que hoy se encuentran en el Museo de Bellas Artes de la ciudad.

La Virgen con el niño, tiene una belleza notablemente clásica, absorta en sus pensamientos, presagiando los infaustos acontecimientos.

El San Jerónimo destaca por varias cuestiones novedosas. Por un lado la disposición de la figura en un escorzo frontal que se produce al arrodillarse el personaje. Esta posición permite al escultor explorar la anatomía humana, mostrando un cuerpo enjugado y tendinoso. Por otro lado, combina una belleza puramente renacentista con un realismo que será más propio del barroco. Si observas la escultura no debes pasar por alto la expresión del santo en un profundo éxtasis, el nerviosismo de sus barbas, acorde con lo mostrado igualmente en la musculatura, las manos de gran tamaño que sostienen la cruz y la piedra de la penitencia, etc. Conceden a la escena un enorme dramatismo.

Esta escultura será fuente de inspiración para autores posteriores, si no júzgalo tú mismo con este otro San Jerónimo del escultor barroco Martínez Montañés.

San Jerónimo penitente, Torrigiano.
Imagen de Anual en Wikipedia Commons bajo licencia GNU
San Jerónimo, Martínez Montañés. 
Imagen de 3Félix en WikiediaCommons bajo licencia cc

El que Torrigiano llegara a España fue un poco la casualidad, y es que fue desterrado de Florencia por una pelea que tuvo con Miguel Ángel, sí el Miguel Ángel de la Capilla Sixtina, el David… y que ocurrió en la propia Academia de los Medici. Unos dicen que fue por envidia, otros por los caracteres difíciles de ambos artistas. El caso es que Torrigiano terminó rompiéndole la nariz a Miguel Ángel, de ahí el perfil desfigurado que conocemos de las imágenes del maestro del Cinquecentoyquepuedesver en la fotografía de la izquierda.

Pero su carácter volvió jugarle una pasada al final de su vida, muriendo en las cárceles de la Inquisición. Todo fue por romper una imagen de una virgen que había realizado para el duque de Arcos, al sentirse enfadado por considerar ridículo los 30 ducados que le pagó.

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Los Leoni fueron una familia de escultores, padre e hijo, que trabajaron para la monarquía española. Leon Leoni, fue un broncista que Milán que realizó esculturas para Carlos V. El rey español, que será también el gran emperador, se impregna del espíritu del Renacimiento, de ahí que suela ser representado como un sucesor de los antiguos emperadores romanos o héroes clásicos.

Esta esencia, de flamante protector cristiano defensor de la fe, será bien captada en la obra Carlos V y el furor. Es un conjunto realizado en bronce de tamaño natural de gran monumentalidad y realismo. Representa las victorias del emperador, de ahí que se le represente como el gran pacificador de la cristiandad, exultante como un césar romano con su lanza y espada. Bajo él, el furor, personificado en un hombre lleno de ira y rabia. Uno de los detalles más curiosos de la escultura es que la armadura del emperador es desmontable, por lo tanto, cuando se le quita aparece la figura del emperador con el torso desnudo permitiendo un estudio anatómico propio del manierismo italiano.

Pompeyo Leoni trabajará para Felipe II, realizando el Sepulcro del Escorial. Es un conjunto en bronce dorado en el que la familia real, en actitud orante se dirige hacia el altar.

Sepulcro del Escorial de Pompeyo Leoni.
Imagen de Bernard

 

3.3. Pintores españoles del renacimiento

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Como yo hemos dicho la influencia italiana es la base de la pintura del Renacimiento español. Encontramos un grupo de pintores que reflejan claramente dicha influencia, sobre todo, de Rafael, Leonardo y Miguel Ángel.

El primer representante de este tipo de pintura podría ser Pedro Berruguete que mantuvo siempre cierta tendencia flamenca a la que se unían los escenarios romanos arquitectónicos, no obstante, el pintor viajo a Italia de donde tomó bastantes rasgos. Realizó bastantes retablos aunque quizás su obra más conocida es Santo Domingo y la quema de libros que formaba parte del retablo de Santo Tomás de Ávila y hoy se encuentra en el Museo del Prado.

Santo Domingo y la quema de libros, Pedro Berruguete.

Imagen de Pedro Berruguete en Wikipedia. Licencia, Dominio público

El eco rafaelista puede verse en Juan de Juanes, el pintor más conocido, que crea tipos iconográficos (la gran temática es, como hemos señalado en otros apartados, religiosa) con gran éxito como vemos en Inmaculadas o Virgen con el Niño. Su obra más famosa es La Santa Cena donde se aprecia la fuerte influencia de Leonardo, aunque aquí, Juanes se muestra gran conocedor del espacio para crear una mayor profundidad en la que juega un papel fundamental el arco que rodea a Jesucristo.

La Santa Cena, Juan de Juanes.

Imagen de Juan de Juanes – [2]en Wikipedia. Licencia, Dominio público

Luis de Morales es otro de los artistas destacados pues incorpora cierto manierismo y anuncia el tenebrismo barroco. Sus obras giran también entorno a la temática religiosa: Vírgenes y Cristos  como el Ecce Homo o Cristo entre dos sayones; todos ellos se caracterizan por figuras alargadas y colores fríos.

Virgen con el Niño, Luis de Morales.

Imagen de Luis de Morales  en Wikipedia. Licencia, Dominio público

Otras figuras importante son Alfonso Sánchez Coello o Juan Pantoja de la Cruz.

 

 

3.4. DomenikosTheotokópoulos. El Greco

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Doménico Theotocópuli—que ha pasado a la historia como el Greco—nació en Creta (Candía) en el año 1541 (Miguel Ángel murió en 1564) y, en principio, parece que fue pintor de iconos(estilo bizantino). Hay que recordar que la capital del Imperio Bizantino cayó en manos de los turcos en 1453 y que un gran número de intelectuales y artistas bizantinos emigró a la Europa latina, algo que explica en buena medida el humanismo y el renacimiento italianos. El Greco quizás se puede contar entre estos «emigrados» que huyen de la barbarie turca (el incendio de la biblioteca de Constantinopla); así, pues, comenzó pintando iconos sobre tablas, según la tradición bizantina: temple sobre madera y pan de oro. Debe recordarse que los criterios para realizar iconos eran muy estrictos. Las primeras obras del Greco lo dejan claro. Sin embargo, parece que ya en Creta tuvo contacto con pintores italianos (Giorgio Klotza).

Creta era una «base» veneciana en el Mediterráneo oriental; por eso no es extraño que hacia 1567 el Greco estuviese en Venecia, ciudad en la que entró en contacto con Tiziano y donde, según parece, adquirió conciencia de la importancia del color y de la luz. Sin embargo, quien conozca los iconos bizantinos sabe de la importancia de la luz y de eso que se ha dado en llamar «perspectiva invertida». Y nadie que conozca Santa Sofía puede dudar de la importancia que la luz tiene en el arte bizantino. Sin duda, en Venecia se familiarizó con el uso que los italianos hacían del color y de la composición (Tintoretto); también en Venecia debió descubrir el manierismo, pero el Greco lo interpretará a su manera, con una independencia que le causó no pocos problemas. El color se manifestará como la clave de su pintura, pues el dibujo siempre está al servicio del color y nunca al revés: digamos que la influencia de Tiziano es más evidente que la de Miguel Ángel, cuya obra conoció. De hecho, parece que trabajó en la Academia de San Lucas en Roma; pero en 1575 ó 1576 viaja a España. El motivo seguramente fue la gran demanda de pintores italianos en la corte de Felipe II (el Escorial). Sin embargo, su permanencia en la Corte no tuvo el efecto buscado, pues se rechazó su cuadro de San Mauricio. En 1577 se instalará definitivamente en Toledo, donde morirá en 1614.

La influencia de Tintoretto se aprecia en La expulsión de los mercaderes del Templo(pintado hacia el 1595): arquitectura (gusto por Palladio) y color, aunque éste todavía ganará peso en las pinturas posteriores; pero llama poderosamente la atención la independencia del Greco: con frecuencia pinta si seguir la tradición iconográfica anterior (el caso de su San Mauricio), algo que hizo que la Corte no lo tuviese en consideración. De todos modos, en Toledo el Greco sufrirá la influencia del misticismo castellano y, sin duda, de las decisiones que se tomaron en el Concilio de Trento.

 

En la etapa toledana el Greco desarrollará plenamente su estilo, personalísimo, en el que su peculiar manierismo se constituye como lenguaje para trasmitir ideas y emociones. Los escorzos, alargamientos de las figuras, «deformaciones»… hacen que sus personajes parezcan verdaderas llamas que se elevan. Sin duda, los colores fueron siempre venecianos (rojo, azul, morado, amarillo, verde: El expolio), capaces de dotar de volumen a las figuras; pero esos colores tienen un significado propio en la forma tan peculiar que tuvo el Greco de pintar, pues la primera impresión que pueden darnos sus obras es la de apresuramiento, con elementos casi sin terminar; los cuerpos de sus obras (véanse los apostolados o La adoración de los pastores) no son naturalistas, no pesan pese a su volumen, sino que asemejan más bien a espíritus ascendiendo. En sus obras más tardías podría decirse incluso que el Greco anticipa el impresionismo: pueden analizarse con provecho las azucenas de la Asunción, que se encuentra en el museo toledano de Santa Cruz.  Incluso la profundidad de sus obras—de la que nos prescinde—tiene un significado diferente; es cierto, sin embargo, que en algunas de sus obras (La Trinidad, por ejemplo, o Pentecostés o La resurrección) los fondos parecen desdibujarse y son sólo el color sobre el que se recortan las figuras, siempre ascendentes. Véase, sin embargo, La oración en el huerto para comprobar la persistencia de los fondos cuando el tema lo exige. En esto se muestra deudor de su aprendizaje bizantino.  Sabemos, en cambio, que el artista retocaba permanente sus obras y era muy cuidadoso. En definitiva, fue capaz de crear un lenguaje propio que lo distingue plenamente de otros pintores de su época. El tiempo fue aunando en un estilo nuevo sus influencias bizantinas, venecianas, florentinas, romanas… Y no se doblegó al gusto de sus clientes, sino que supo hacerles acceder a su lenguaje.

 El expolio.

Imagen de El Greco – Pictorpediaen Wikipedia. Licenccia, Dominio público

Una de las obras más famosas del Greco, perteneciente a su etapa toledana, es El entierro del conde de Orgaz, que fue realizado hacia 1587 por encargo del párroco de la iglesia de Santo Tomé. Encontramos en la obra un lenguaje personalísimo. Dividida en dos partes (como en el caso de La alegoría de la Liga Santa, realizado para celebrar la victoria de Lepanto, o el caso de El bautismo, en el que todo el fondo ha desaparecido y los personajes se acumulan hasta convertir la escena en algo irreal), la inferior, que representa el miagro (san Esteban y san Agustín recogen el cuerpo del difunto), pero el tratamiento del color es peculiarísmo, pues los dorados de las casullas contrastan enormemente con el negro de los vestidos de los asistentes y con el prodigioso blanco, pura transparencia, del clérigo que, en un expresivo gesto, contempla cómo es recibida en el Cielo el alma, también transparente, del conde. Los rostros son verdaderos retratos, pero no sólo del cuerpo, sino de las almas: hay en la obra una espiritualidad acendrada, muy castellana, acorde con el espíritu de la Contrarreforma.

 

Sin duda, mucho más se puede decir sobre el Greco, uno de los grandes artistas de la historia, porque fue capaz de hacer lo que hasta ese momento nadie había hecho a su manera. La gracia de sus figuras es capaz de transportarnos a un mundo allende éste, donde la belleza es luminosa. Basta contemplar las prodigiosas nubes de sus paisajes de Toledo para comprender que en el Greco hubo, realmente, algo nuevo.

 El entierro del Conde de Orgaz.

Imagen de El Greco en Wikipedia. Licencia, Dominio público

 

 

  1. Música y otras artes del Renacimiento

No sólo brillaron como nunca antes la arquitectura, la pintura o la escultura , sino que también el resto de las artes vivieron una verdadera edad de oro durante los dos siglos que conocemos como Renacimiento. En los siguientes epígrafes te podrás hacer una idea del papel tan importante que tuvieron la música, el mobiliario y la moda en la consolidación de las ideas humanistas primero, y las protestantes y reformistas un tanto después.

Bruegel el Viejo. Pastores danzando

Imagen en Wikipedia de Dominio público

 

 

4.1. La música renacentista: instrumentos y compositores

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La música del Renacimiento abarca  toda la producción musical de los siglos XV y XVI y se suele articular en tres períodos:

  • Primer Renacimiento, la primera mitad del siglo XV, en donde son los autores flamencos como Dufay y Després los que marcan las pautas del nuevo gusto renacentista en contraposición a la anterior música gótica. Destacan sobre todo las misas y motetes en lo que se conoce como contrapunto imitativo, es decir, se cantan repetidamente el mismo motivo por distintas voces del canto a lo largo de la composición, lo que podríamos comparar con el estribillo de las actuales canciones pop.
  • Alto Renacimiento, desde la segunda mitad del siglo XV a la primera mitad del siglo XVI. Las novedades musicales se extienden por toda Europa y cada región las adapta a sus propias características y gustos, naciendo así la chanson en Francia, el lied en Alemania, el villancico en España  y el madrigal en Italia.
  • Bajo Renacimiento, la segunda mitad del siglo XVI, con dos artistas clave: el italiano GiovaniPalestrina y el español Tomás Luis de Victoria. Hay que destacar a Claudio Monteverdicomo el más importante compositor de música profana del este periodo, impulsor del nacimiento de la ópera gracias a su  Orfeo.
Retrato de Claudio Monteverdi

Imagen en Wikipedia de Dominio público

El madrigal es una composición de cinco frases entre las que se intercala un estribillo, compuesta para ser cantada a capella aunque a veces se le añadían algunos instrumentos. Monteverdifue el  compositor más destacado de madrigales. De similar estructura es el villancico español, que en su origen no tenía ninguna relación con la navidad. Con una estructura de estribillo-copla-estribillo y para ser cantada a cuatro voces, su autor más representativo fue Juan del Enzina.

La  Reforma Protestante de Lutero en el primer tercio del siglo XVI supuso la aparición de importantes novedades en la música religiosa, como el empleo del alemán y abandono del latín, la posibilidad de que la gente pudiese cantar durante las misas y la aparición de un nuevo género musical: el Coral. Sigue siendo el género musical más importante de las iglesias protestantes, y abandona las complejas sinfonías anteriores para adoptar una sinfonía homofónica más sencilla estructurada en cuatro piezas vocales y que permite la participación de los creyentes.

Gracias al humanismo y su laicización de la música, durante el renacimiento asistimos a una resurgir de la música instrumental alejada de la Iglesia, pues tras el Concilio de Trento 81545-1563) se mantiene la prohibición de tocar instrumentos en las iglesias. Destacaron géneros instrumentales como la canzona, la fantasía y la toccata. Y con la imprenta nace la difusión de las partituras y la teoría musical, con lo que ahora es más fácil aprender a tocar un instrumento. Se mejoran los instrumentos góticos y se adaptan a los nuevos gustos, como el caso del laúd, pero se fabrican muchos instrumentos nuevos, como la flauta dulce, la flauta travesera, las trompetas curvas, la chirimía que es parecida al oboe, el  clavicémbalo que fue el antecedente del piano y sobre todo la guitarra, de origen árabe y que en España será el instrumento por excelencia. Estas guitarras tenían por aquel entonces cuatro cuerdas.

Curiosidad

Durante este periodo se abandona el tetragrama para componer las piezas musicales usando el pentagrama, que es la forma que se usa también hoy día para escribir la música.

Para saber más

Aunque no te resulten cercano, lo cierto es que la nómina de compositores españoles durante el Renacimiento no es pequeña: Cristóbal de Morales, Tomas Luis de Victoria, Juan del Encina… Son algunos de los ejemplos. Pero también en Andalucía tenemos compositores de gran importancia. Quizá el más significativo sea Francisco Guerrero, que nació allá por 1528 y que dio lugar a algunas de las piezas de música sacra más impresionantes de las que se compusieron en nuestro territorio. Sacerdote y maestro de capilla pasa por ser, y créenos que no exageramos, uno de los mejores compositores españoles de todos los tiempos. Así es de reconocido que uno de los conservatorios de la captal hispalense lleva su nombre. Para que disfrutes de su música, aquí te dejamos un vídeo con un fragmento de su Misa para difuntos:

 

4.2. El mueble y el vestuario durante el Renacimiento

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En el Renacimiento los muebles son el reflejo del gusto de la época: a la medida del hombre, con decoraciones inspiradas en las romas grecorromanas, donde los frontones, las columnas y los frisos se alternan con relieves mitológicos, bustos  y medallones.

Cassone florentino del siglo XVI

Imagen de Zacarbal en Wikipedia. Licencia GNU

Aparecen nuevas técnicas, como la pastiglia, que consistía en recubrir los muebles con una mezcla de yeso y cola que se pegaba a una tela y ésta finalmente a la superficie. Esta pasta permitía la impresión de un molde con motivos decorativos complejos, y una vez seca la pasta, se pintaba o cubría con láminas metálicas de estaño, plata y oro. Y desde la corte de los Médidi se hace popular la pintura con piedras, es decir, recubrir las superficies de las mesas con unas finas láminas de piedras semipreciosas que formaban exquisitos conjuntos decorativos.

Las patas de los muebles solían tener garras de león, y el mueble por excelencia de esta época es el cofre o cassone, que en ocasiones adopta forma de sarcófago. El cabinet es un mueble que sirve para guardar joyas, con un atapa abatible. Los muebles españoles son por lo general más sobrios y modestos, y presentan una mayor decoración católica, con crucifijos, cuadrados y cuarterones. Destaca la silla tipo frailero, con brazos, respaldo rígido y asiento de cuero, y el brasero, que aún hoy no puede faltar bajo la mesa durante el invierno.

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De la verticalidad reinante durante el gótico, en el renacimiento la vestimenta se basa en la horizontalidad, y cada país hará sus propias versiones de esta coordenada en la indumentaria. También hay que destacar que tras la vuelta de Cristóbal Colón de su viaje por las Américas, se incorporaron elementos exóticos como el abanico. En Alemania se exageraron los tocados  y gorros con plumas y formas variadas. Hay una prenda característica: lo gorguera. Tuvo su origen como un cordón que servía para fruncir el cuello de las camisas, pero fue evolucionando hasta convertirse en una prenda autónoma, que los flamencos dotaron de rigidez gracias al uso del almidón. Y tanto para hombres y mujeres se utilizó el acuchillado, es decir, que las prendas tenían cortes  abiertos para dejar ver el forro interior de las prendas.

Retrato de Tomás Moro

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Autorretrato de Alberto Durero

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Los hombres se atrevían a usar prendas de seda de llamativos colores, bonetes o gorros con forma cónica, y los jubones, una penda rígida que cubría la espalda profusamente decorados.

Los ropajes femeninos son complejos, con varias capas y extremadamente decorados con hilos de plata y oro, además de usar tejidos como los terciopelos, brocados y damascos. Corpiños de talle corto, escotes en forma de V y ricos peinados terminaron de adornar a la sofisticada mujer renacentista.

Bronzino. Leonor de Toledo

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Pantoja de la Cruz. Isabel Clara Eugenia

Imagen en Wikipedia de Dominio público

Curiosidad

Las coquetas mujeres renacentistas mejoraron la técnica del maquillaje como nunca. CenninoCennini describe así cómo debían de maquillarse: … no obstante te diré que si quieres conservar mucho tiempo tu tez con su propio color, lávate sólo con agua de la fuente, de pozo o de río, y ten por cierto que toda otra agua manufacturada vuelve en poco tiempo flácida la piel de tu rostro, los dientes negros, y finalmente las mujeres envejecen antes de tiempo.

Díptico de CeninoCennini.
Imagen en Wikipedia. Dominio Público

 

Importante

Los muebles renacentistas se decoran usando los mismo elementos del gusto grecorromano de la época, con motivos mitológicos rodeados de elementos arquitectónicos de la antigüedad clásica. Destacan las técnicas de la pintura con piedras y la pastiglia, y los muebles más comunes son el cofre o cassone.

La indumentaria se enriquece con bordados, terciopelos e hilos de plata y oro. Se ponen de moda la gorguera y el acuchillado

 


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